Tuesday, 16 July 2024

OBSTACULOS PARAVIVIR EN DIVINA VOLNTAD

 Obstáculos

 1._ Amarguras, opresiones. 28-25 

 2._ Apoyos humanos. 2-48-4, 11-33-3 

 3._ Desaliento, desconfianza. 3-34-2, 6-69-2 4,_ Desánimo. 28-21-2 5._

 Desconfianza. 17-10-6 6._ 

Distracción. 6-131, 8-19-2 7._

 Escrúpulos. 4-56_2, 12-18-8 8,_ 

Inconstancia y Volubilidad. 4-62-41 9._ 

Indecisión. 10-8-2 10._ 

Distracción. 6-131-2, 8-19-2 11._ 

Prudencia humana. 24-37-4 12._ 

Soberbia. 3-10-2, 4-77-2, 6-40-2 13._ 

Temor. 32-22-2 14._ 

Turbacion. 6-99-2 15._

 Ingratitud. 1-2, 4-94, 6-73, 11-89, 12-79, 14-55 16._ Obstinación. 12-79, 29-17 17._ 

Voluntad humana. 6-55, 13-4, 17-45, 21-15, 33-5, 34-28 Obstáculos 2 Obstáculos 

 1._ Amarguras, opresiones. 28-25 28-25 Septiembre 20, 1930 Las amarguras son el lento veneno del bien. La Divina Voluntad, cuna del alma. Jesús, administrador divino de su Santísima Voluntad. (1)Me sentía toda inmersa en el Fiat Divino, su luz deslumbra mi inteligencia, y mientras me absorbe en su luz me hace seguir sus actos que hizo en la Creación. Pero mientras esto hacía, sentía una amargura y una opresión tales, que me hacían fatigar en el cumplir mis actos en el Querer Divino. Y mi dulce Jesús teniendo compasión de mí me ha dicho: (2) “Hija mía, cómo me da pena tu amargura, siento que se vierte en mi corazón, por eso, ánimo; no sabes tú que las opresiones, las amarguras, son el lento veneno del bien, el cual produce una fatiga tal, de reducir al alma a una extrema agonía, de modo que siente la agonía en el corazón, y mi amor agoniza en su corazón; siente la agonía sobre sus labios, y agoniza mi plegaria; siente la agonía en las manos, en los pasos, y mis pasos y mis obras se sienten agonizantes. Mucho más en la criatura que quiere tener por vida mi Divina Voluntad, siendo una su voluntad con la mía, me siento verter su agonía en mi Divina Persona. Por eso, ánimo, abandónate en mis brazos y Yo haré surgir de mi Divina Voluntad otra luz más brillante, que tomando forma de cuna, te arrullaré en ella para comunicarte mi reposo divino, y con su luz y con su calor destruirá el lento veneno de tus amarguras, cambiándolas en dulzuras y en fuentes de contentos, y reposando en la cuna de mi Divina Voluntad tomarás un dulce reposo, y al despertarte encontrarás que tus amarguras y opresiones han sido desterradas, y te tendré en mis brazos con tu acostumbrada dulzura y serenidad para hacer crecer más en ti la Vida de mi Divina Voluntad”. (3)Después seguía por cuanto podía mi abandono en el Fiat Divino, y mi dulce Jesús ha agregado: (4)“Hija mía, las amarguras, las opresiones y todo lo que no pertenece a mi Querer, ocupan un puesto en tu alma, y mi Divina Voluntad no se siente libre para poder extender su luz, ni para que con su virtud creadora y vivificadora haga surgir su Vida en cada partícula y rinconcito de tu alma; se siente rodeada como de nubes, que a pesar de que está el sol, las nubes Obstáculos 3 interponiéndose entre el sol y la tierra impiden que los rayos solares desciendan con la plenitud de la luz a dar luz a la tierra. Así el Sol de mi Divina Voluntad, se siente estorbado por las nubes de las amarguras y opresiones para extender su luz en el fondo de la criatura y poder decir: ‘Todo da de mi Voluntad, todo me pertenece, todo es mío’. Y tu Jesús que ha tomado el empeño de formar un alma toda de mi Voluntad, sufro por eso, y quedo impedido en mi trabajo, porque tú debes saber que Yo soy el administrador divino de mi Fiat en la criatura, y cuando la veo dispuesta a hacer en todo mi Voluntad, en cada acto que hace Yo me pongo al trabajo de preparación; supón que tú quieras hacer un acto de amor, Yo, rápido me pongo a trabajar, en él pongo mi aliento, pongo una dosis de mi amor, lo embellezco con la variedad de las bellezas que Él contiene, y después, divino administrador que soy de mi Querer, suministro mi Voluntad Divina sobre aquel acto de amor, de manera que en aquel acto no se reconoce el acto de la criatura, sino un acto de amor como si hubiese salido del centro de mi Divinidad. Yo soy demasiado celoso de los actos que la criatura quiere hacer animados por mi Voluntad Divina, no admito disparidad de sus actos con los míos, y para tener esto debo poner en él de lo mío y mi trabajo, y esto en todos sus actos; si quiere hacer actos de adoración, de plegarias, de sacrificio, en ellos pongo mi trabajo, a fin de que su adoración sea el eco de la adoración divina, su oración sea el eco de la mía, su sacrificio sea el repetidor del mío. En suma, debo encontrarme a Mí mismo en cada uno de los actos de la criatura; tu Jesús, como Señor, poseedor de mi Divina Voluntad, no la administraría si no encontrase la santidad, la pureza, el amor de mi Humanidad en el acto de la criatura. Por eso quiero encontrarla libre de cualquier nube que pudiese hacer sombra a mi Divina Voluntad. Por eso sé atenta hija mía, no obstaculices mi trabajo que quiero hacer en tu alma”.

2._ Apoyos humanos. 2-48-4, 11-33-3 2-48 Julio 22, 1899 Cómo la cruz vuelve al alma transparente. (4) Después de esto me ha transportado fuera de mí misma y me he encontrado sobre una escalera altísima, bajo la cual había un precipicio y por añadidura los escalones de esta escalera eran movibles y tan estrechos que apenas se podía apoyar la punta de los pies; lo que más daba terror era el precipicio y el no poder encontrar apoyo de ningún tipo, y queriéndose Obstáculos 4 aferrar de los escalones, estos se caían junto; el ver que casi todas las demás personas se caían infundía escalofrío en los huesos; sin embargo no se podía evitar el pasar por aquella escalera. Entonces lo he intentado, pero en cuanto subí dos o tres escalones, viendo el gran peligro que corría de caer en el abismo, he comenzado a llamar a Jesús para que viniera en mi ayuda, entonces, sin saber cómo, he encontrado a Jesús junto a mí y me ha dicho: (5) “Hija mía, esto que tú has visto es el camino que recorren todos los hombres en esta tierra; los escalones móviles, sobre los que no pueden apoyarse para tener un sostén, son los apoyos humanos, las cosas terrenas, que queriéndose apoyar sobre ellas, en vez de darles una ayuda les dan un empujón para precipitarse más pronto en el infierno. El medio más seguro es el caminar casi volando, sin apoyarse sobre la tierra, a fuerza de los propios brazos, con los ojos en sí mismos, sin mirar a los demás y también teniéndolos todos atentos a Mí para tener ayuda y fuerza, así se podrá fácilmente evitar el precipicio”. + + + 

 11-33 Agosto 28, 1912 El amor es lo que transforma al alma en Dios, y quiere encontrar a las almas desocupadas de todo. (3) Después ha agregado: “¡Oh! si todos conocieran mi Amor y mi Querer, dejarían de apoyarse en ellos mismos, y mucho más en los demás, los apoyos humanos terminarían. ¡Oh! cómo los encontrarían insignificantes, dolorosos, incómodos, todos se apoyarían solamente en mi Amor, porque siendo espíritu purísimo, no conteniendo materia, se encontrarían muy a gusto apoyados en Mí, y los efectos queridos por ellos. (4) Hija mía, el Amor quiere encontrar a las almas liberadas de todo, de otra manera no puede vestirlas con el vestido del amor, sucedería como a alguien que queriendo ponerse un vestido lo encuentre lleno de estorbos por dentro, por lo tanto no se lo puede poner, quiere sacar un brazo y encuentra un estorbo, así que el pobrecito, o debe dejar de intentarlo o hace el ridículo. Así el Amor, cuando quiere vestir al alma de Sí, si no encuentra al alma escombrada del todo, amargado se retira”. + + + Obstáculos 5 3._

Desaliento, desconfianza. 3-34-2, 6-69-2 3-34 Febrero 4, 1900 Desconfianza. (1) Encontrándome en un estado lleno de desaliento, especialmente por la privación de mi sumo Bien, esta mañana, apenas dejándose ver, me ha dicho: (2) “El desaliento es un humor infeccioso que infecta las más bellas flores y los más agradables frutos y penetra hasta el fondo de la raíz, de modo que aquel humor infeccioso, invadiendo todo el árbol, lo marchita, lo vuelve escuálido, y si no se le pone remedio regándolo con el humor contrario, como aquel humor malo se ha introducido hasta la raíz, seca la raíz y hace caer por tierra al árbol. Así le sucede al alma que se embebe de este humor infeccioso del desaliento”. (3) A pesar de todo esto yo me sentía todavía desalentada, toda encogida en mí misma y me veía tan mala que no me atrevía a arrojarme hacia mi dulce Jesús. Mi mente estaba ocupada pensando en que para mí era inútil esperar como antes las continuas visitas de Él, sus gracias, sus carismas, todo para mí había terminado. Y Él, casi reprendiéndome, ha agregado: (4) “¿Qué haces? ¿Qué haces? ¿No sabes tú que la desconfianza deja moribunda al alma? que pensando en que debe morir no piensa más en nada, ni en adquirir, ni en comerciar, ni en embellecerse más, ni en poner remedio a sus males, no piensa otra cosa sino que para ella todo ha terminado. Y no sólo vuelve al alma moribunda, sino que la desconfianza pone a todas las virtudes en peligro de expirar”. (5) ¡Ah Señor!, me imagino ver a este espectro de la desconfianza, triste, mustio, medroso y todo tembloroso, y toda su maestría, no con otra astucia sino sólo con el temor, conduce las almas a la tumba. Pero lo que es peor, es que este espectro no se muestra como enemigo, porque entonces el alma podría burlarse de su miedo, sino que se muestra como amigo, y se infiltra tan dulcemente en el alma, que si el alma no está atenta, pareciéndole que es un amigo fiel que agoniza junto y llega a morir junto con ella, difícilmente se sabrá liberar de su artificiosa maestría. + + + Obstáculos 6 6-69 Septiembre 8, 1904 El desaliento mata más almas que todos los otros vicios. El coraje hace revivir, y es el acto más loable que el alma pueda hacer. (1) Continuando mi habitual estado, mi adorable Jesús no venía. Entonces, habiendo esperado mucho me sentía toda desalentada y temía mucho que esta mañana no viniera. Después, en cuanto vino me ha dicho: (2) “Hija mía, ¿no sabes tú que el desaliento mata más almas que el resto de los vicios? Por eso, ánimo, valor, porque así como el desaliento mata, así el valor, el coraje hacen revivir, y es el acto más loable que el alma pueda hacer, porque mientras se siente desalentada, del mismo desaliento toma valor, se anula a sí misma y espera; y deshaciéndose a sí misma, ya se encuentra rehecha en Dios”. + + +

 4._

Agosto 12, 1930 El desánimo duplica el peso de las penas. En qué modo nos visita Jesús. El primer motor en Dios es el amor, y la Divina Voluntad la vida. (1) Estoy bajo el imperio del Fiat Divino que es el único que conoce mis llagas profundas que va siempre exacerbando y multiplicando en mi pobre alma, pero toda mi esperanza es que reine en ella sólo el Querer Divino en las circunstancias dolorosas de mi existencia acá abajo, y que apresuren mi partida a la patria celestial. Mientras me encontraba bajo la prensa de penas amarguísimas, mi dulce Jesús me ha dicho: (2) “Hija mía, no te abatas, porque el abatimiento llama al desánimo, el cual duplica el peso de las penas, tanto, que la pobre criatura, con este peso duplicado apenas puede arrastrarse en el camino que debe recorrer, mientras que mi Querer quiere que no te arrastres, sino que vueles en su luz interminable. Y además, el dolor soy Yo, en el cual hago mis pequeñas visitas, el velo es el dolor, pero dentro está mi persona, que escondida dentro del velo del dolor visita a la criatura; la necesidad soy Yo que escondido en ellas hago las más bellas visitas para hacerme ayuda de las necesidades que dispongo. No es con el sólo hacerme ver que visito a las criaturas, sino en tantos modos que se puede decir que en cada encuentro, en cada Obstáculos 7 circunstancia, en cada cosa que le sucede, grande o pequeña, es una visita que me dispongo a hacerle para darle lo que necesita. Para quien vive en mi Querer Divino, siendo mi presencia permanente en ella, no sólo la visito, sino le voy ensanchando los confines de mi Querer”. + + + 5. _ Desconfianza. 17-10-6 17-10 Septiembre 2, 1924 Cuánto daño causa la desconfianza en el alma. (1) Me sentía muy oprimida, pero toda abandonada en los brazos de Jesús, y le pedía que tuviera compasión de mí, pero mientras esto hacía sentí perder los sentidos, y veía que salía de dentro de mí una pequeña niña, débil, pálida y toda absorta en una profunda tristeza; y Jesús bendito, yendo a su encuentro la tomaba en sus brazos y moviéndose a piedad se la estrechaba al corazón, y con sus manos le acariciaba la frente, marcándole con signos de cruz los ojos, los labios, el pecho, y todo el resto de la pequeña niña; mientras esto hacía la niña se revigorizaba, adquiría el color y se sacudía del estado de tristeza, y Jesús viendo que la niña readquiría las fuerzas, se la estrechaba más fuerte para mayormente vigorizarla y le decía: (2) “Pobre pequeña, a qué estado estás reducida, pero no temas, tu Jesús te hará salir de este estado”. (3) Entonces mientras esto sucedía yo pensaba entre mí: “¿Quién será esta niña que ha salido de mí y que Jesús ama tanto?” Y mi dulce Jesús me ha dicho: (4) “Hija mía, esta niña es tu alma, y Yo la amo tanto que no tolero verte tan triste y débil, por eso he venido para infundirte nueva vida y nuevo vigor”. (5) Entonces yo, al oír esto le he dicho llorando: “Amor mío y vida mía, Jesús, cuanto temo que Tú me dejes, ¿cómo haré sin Ti? ¿Cómo podré vivir, a qué estado deplorable se reducirá mi pobre alma? ¡Qué pena tan desgarradora es el pensamiento de que Tú puedas dejarme! Pena que me lacera, me quita la paz y me pone el infierno en el corazón. Jesús, piedad, compasión, misericordia de mí, pequeña niña, no tengo a nadie, si me dejas Tú todo habrá terminado para mí”. (6) Y Jesús, hablando de nuevo ha agregado: “Hija mía, cálmate, no temas, tu Jesús no te deja. Yo soy celoso de tu confianza, no quiero que desconfíes mínimamente de Mí. Mira, Yo amo tanto que las almas estén con toda confianza Conmigo, que muchas veces escondo algún defecto o imperfección de ellas, o alguna incorrespondencia a mi gracia, para no darles ocasión de que no estén Conmigo con toda confianza, porque si pierden la confianza el alma queda como dividida de Mí y toda encogida en sí misma, se pone a distancia de Mí y queda paralizada en el arrojo del amor, y por eso paralizada en el sacrificarse por Mí. ¡Oh! cuánto Obstáculos 8 daño hace la desconfianza, se puede decir que es como esa helada primaveral que apaga la vida a las plantas, y muchas veces si la helada es fuerte las hace aun morir; así la desconfianza, más que helada detiene el desarrollo a las virtudes y pone el hielo al más ardiente amor; ¡oh! cuántas veces por falta de confianza quedan detenidos mis designios y las más grandes santidades, por eso Yo tolero cualquier defecto excepto la desconfianza, porque jamás le pueden producir tanto daño. Y además, ¿cómo puedo dejarte si he trabajado tanto en tu alma? Mira un poco cuánto he debido trabajar”. + + +

 6._ Distracción. 6-131, 8-19-2 6-131 Septiembre 6, 1905 El mal de la distracción.

 (1) Esta mañana después de haber esperado mucho, veía a nuestro Señor crucificado, y yo estaba besando las llagas de sus manos, reparando y rogando que santificara, perfeccionara, purificara todas las obras humanas por amor de cuanto había sufrido en sus santísimas manos, y el bendito Jesús me ha dicho: (2) “Hija mía, las obras que más irritan mis manos, y que más me amargan y agrandan mis llagas son las obras buenas hechas con distracción, porque la distracción quita la vida a las obras buenas, y las cosas que no tienen vida están siempre próximas a pudrirse, por eso a Mí me dan nauseas, y al ojo humano es más escándalo la obra buena hecha sin atención, que el mismo pecado, porque el pecado se sabe que es tiniebla, y no es maravilla que las tinieblas no den luz; pero la obra buena que es luz y da tinieblas ofende tanto al ojo humano, que no sabe más dónde encontrar la luz, y por eso encuentra un obstáculo en el camino del bien”. + + +

 8-19 Noviembre 23, 1907 Si el alma sufre distracciones en la comunión, es señal de que no se ha dado toda a Dios. 

 (1) Habiéndome enterado por una persona, que fácilmente se distraía en la comunión, estaba diciendo en mi interior: “¿Cómo es posible distraerse estando Contigo? ¿Acaso no queda toda absorbida en Ti?” Después, encontrándome en mi habitual estado, estaba haciendo mis acostumbradas cosas internas, y veía como si quisiera entrar en mí alguna distracción, y a Jesús bendito que poniendo sus manos impedía que entrara, y después me ha dicho: (2) “Hija mía, si el alma sufre distracciones, disturbios, es señal de que no se ha dado toda a Mí, porque cuando el alma se ha dado toda a Mí, siendo cosa mía sé tener bien custodiado mi don; Obstáculos 9 mientras que, cuando en virtud del libre albedrío no me dan todo, Yo no puedo tener esa custodia especial, y estoy obligado a sufrir las cosas molestas que turban mi unión con ellas,mientras que cuando es toda mía, el alma no hace ningún esfuerzo para estarse tranquila, el empeño es todo mío para no dejar entrar ninguna cosa que pudiera turbar nuestra unión”. + + + 

 7._ Escrúpulos. 4-56_2, 12-18-8 4-56 Febrero 10, 1901 La obediencia tiene una vista aguda, el amor propio es muy corto de vista.

(1) Al venir mi adorable Jesús, se hacía ver con los ojos resplandecientes de vivísima y purísima luz; yo he quedado cautivada y sorprendida ante aquella luz deslumbrante, y Jesús viéndome tan cautivada, sin que le dijera nada me ha dicho: (2) “Amada mía, la obediencia tiene la vista agudísima y vence en belleza y en penetración a la misma luz del sol, mientras que el amor propio es muy corto de vista, tanto que no puede dar un paso sin tropezar. Y no creas tú que esta vista agudísima la tienen las almas que están siempre agitadas y haciendo escrúpulo de todo, más bien ésta es una red que les teje el amor propio, porque siendo muy corto de vista, primero las hace caer y luego les suscita mil turbaciones y escrúpulos, y lo que hoy detestan con tantos escrúpulos y temores, mañana caen en eso nuevamente, tanto, que su vivir se reduce a estarse siempre sumergidos en esta red artificiosa que les sabe tejer muy bien el amor propio, a diferencia de la vista agudísima de la obediencia que es homicida del amor propio, porque siendo agudísima y clarísima, inmediatamente prevé donde puede dar un paso en falso, y con ánimo generoso se abstiene de darlo y goza la santa libertad de los hijos de Dios. Y así como las tinieblas atraen más tinieblas y la luz atrae más luz, así esta luz llega a atraer la luz del Verbo, y uniéndose tejen la luz de todas las virtudes”. (3) Sorprendiéndome al oír esto he dicho: “Señor, ¿qué dices? A mí me parece que es santidad ese modo de vivir escrupuloso”. (4) Y Él con tono más serio ha agregado: “Más bien te digo que ésta es la verdadera marca de la obediencia, y la otra es la verdadera marca del amor propio, y ese modo de vivir me mueve más a indignación que a amor, porque cuando es la luz de la verdad la que hace ver una falta, aun mínima, debería haber una enmienda, pero como es la vista corta del amor propio, no hace otra cosa que tenerlas oprimidas, sin que avancen en el camino de la verdadera santidad”. + + + Obstáculos 10 12-18 Agosto 14, 1917 Jesús no hacía otra cosa que darse en poder de la Voluntad del Padre. Ejemplo de la Santidad del vivir en el Divino Querer. (8) Por tanto, muchos se encuentran en el camino falso de la santidad, muchos la ponen en las pías prácticas de piedad, y ¡ay de quien se las estorbe! ¡Oh! cómo se engañan, si sus quereres no están unidos con Jesús, y también transformados en Él, lo que es continua oración, con todas sus pías prácticas su santidad es falsa, y se ve que estas almas pasan con mucha facilidad de las pías prácticas a los defectos, a las diversiones, a sembrar discordias y a tantas otras cosas. ¡Oh, cómo es deshonrosa esta especie de santidad! Otros ponen la santidad en ir a la iglesia y asistir a todas las funciones, pero su querer está lejano de Jesús, y se ve que estas almas poca atención ponen a sus propios deberes, y si son impedidas se enfurecen, lloran porque su santidad se les va por el aire, se lamentan, desobedecen, son las llagas de las familias; ¡oh, qué falsa santidad! Otros la ponen en las confesiones frecuentes, en la dirección pormenorizada, en hacer escrúpulo de todo, pero luego no se hacen escrúpulo de que su querer no corre junto con el Querer de Jesús, y ¡ay de quien las contradice!; estas almas son como los globos inflados, que en cuanto se les hace un pequeño agujero, se sale el aire y su santidad se esfuma, y caen por tierra, estos pobres globos tienen siempre qué decir, son fácilmente llevados a la tristeza, viven siempre en la duda, y por eso quisieran un director para ellos, que en cada pequeña cosa los aconseje, los tranquilice, los consuele, pero pronto están más agitados que antes. Pobre santidad, cómo es falsificada, quisiera las lágrimas de mi Jesús para llorar junto con Él sobre estas santidades falsas y hacer conocer a todos cómo la verdadera santidad está en el hacer la Divina Voluntad y vivir en el Divino Querer, esta santidad echa sus raíces tan profundas, que no hay peligro de que oscile, porque llena Cielo y tierra, y dondequiera encuentra su apoyo; es firme, no sujeta a inconstancias, a defectos voluntarios, atenta a los propios deberes, es la más sacrificada, desapegada de todos y de todo, aun de las mismas direcciones, y como sus raíces son profundas, se eleva tan alto, que las flores y los frutos florecen en el Cielo, y está tan escondida en Dios que la tierra poco o nada ve de esta alma; el Querer Divino la tiene absorbida en Él; sólo Jesús es el artífice, la vida, la forma de la santidad de esta envidiable criatura, no tiene nada de suyo, sino todo es en común con Jesús, su pasión es el Divino Querer; su característica es el Querer de su Jesús, y el Fiat es su movimiento continuo. (9) En cambio la pobre y falsa santidad de los globos está sujeta a continuas inconstancias, y mientras parece que los globos de su santidad se inflan tanto, que parece que vuelan por el aire a una cierta altura, tanto que muchos y los mismos directores quedan admirados, pero pronto se desengañan; y basta para hacer desinflar estos globos, una humillación, una preferencia usada por los directores con cualquier otra persona, creyéndolas un robo que les hacen, pues se creen las más necesitadas, por tanto, mientras se hacen escrúpulo de tonterías, después llegan a desobedecer; es la envidia y la polilla de estos globos, que royéndoles el bien que hacen, les va sacando el aire y el pobre globo se desinfla y cae por tierra, llegando a ensuciarse de tierra, y entonces se ve la santidad que había en el globo; ¿y qué cosa se Obstáculos 11 encuentra? Amor propio, resentimiento, pasiones escondidas bajo aspecto de bien, y se tiene ocasión para decir: Se han hecho juguete del demonio; así que de toda la santidad, no se ha encontrado otra cosa que un amasijo de defectos, aparentemente disfrazados de virtud. Pero, ¿quién puede decir todo? Sólo Jesús sabe los males peores de esta falsa santidad, de esta vida devota sin fundamento, porque está apoyada sobre una falsa piedad. Estas falsas santidades son las vidas espirituales sin fruto, estériles, que son causa de hacer llorar, quién sabe cuánto, a mi amable Jesús; son el malhumor de la sociedad, las cruces de los mismos directores, de las familias. Se puede decir que llevan junto a ellos un aire maléfico que daña a todos. + + + 8._ Inconstancia y Volubilidad. 4-62-41 4-62 Marzo 31, 1901 Inconstancia y volubilidad. (1) Esta mañana, sintiéndome toda amargada, me veía aún tan mala que casi no me atrevía a ir en busca de mi sumo y único Bien, pero el Señor no mirando mis miserias, se ha dignado venir diciéndome: (2) “Hija mía, es a Mí a quien quieres, pues bien, he venido a alegrarte, estémonos juntos, pero estémonos en silencio”. (3) Después de haber estado así por un poco, me ha transportado fuera de mí misma, y veía que la Iglesia festejaba el día de las palmas, y Jesús rompiendo el silencio me ha dicho: (4) “¡Cuánta volubilidad, cuánta inconstancia! Así como hoy gritaron hosanna proclamándome como su Rey, otro día gritaron crucifícalo, crucifícalo. Hija mía, la cosa que más me disgusta es la inconstancia y la volubilidad, porque esto es señal de que la verdad no ha tomado posesión de tales almas, y aun en cosas de religión puede ser que encuentren su satisfacción, su propia comodidad y el interés, o bien porque se encuentran en tal partido, pero mañana pueden cambiar estas cosas y se pueden encontrar en medio de otros partidos, y he aquí que se desvían de la religión, y sin disgusto se entregan a sectas; porque cuando la verdadera luz de la verdad entra en un alma y se posesiona de un corazón, esta alma no está sujeta a inconstancia, más bien todo lo sacrifica por amor de aquella y para hacerse dominar por ella, y con ánimo firme desprecia todo lo demás que no pertenece a la verdad”. (5) Y mientras esto decía, lloraba sobre la condición de la presente generación, que peor que antes está sujeta a la inconstancia según soplan los vientos. + + + Obstáculos 12 9,_ Indecisión. 10-8-2 10-8 Diciembre 24, 1910 Las almas indecisas no son buenas para nada. (1) Habiendo recibido la comunión rogaba al buen Jesús por un sacerdote que quería saber si el Señor lo llamaba al estado religioso, y el buen Jesús me ha dicho: (2) “Hija mía, Yo lo llamo y él está siempre indeciso. Las almas que no son decididas no son buenas para nada; lo contrario cuando son decididas y resueltas, entonces todas las dificultades las supera, las soluciona, aquellos mismos que suscitan las dificultades, viéndolo tan resuelto, se debilitan y no tienen el valor de oponerse. Es un poco de apego lo que lo ata, y Yo no quiero contaminar mi gracia en los corazones que no están libres de todo; si se separa de todo y de todos, entonces mi gracia lo inundará de más y sentirá la fuerza necesaria para seguir mi llamada”. + + + 10._ Distracción. 6-131-2, 8-19-2 6-131 Septiembre 6, 1905 El mal de la distracción. (1) Esta mañana después de haber esperado mucho, veía a nuestro Señor crucificado, y yo estaba besando las llagas de sus manos, reparando y rogando que santificara, perfeccionara, purificara todas las obras humanas por amor de cuanto había sufrido en sus santísimas manos, y el bendito Jesús me ha dicho: (2) “Hija mía, las obras que más irritan mis manos, y que más me amargan y agrandan mis llagas son las obras buenas hechas con distracción, porque la distracción quita la vida a las obras buenas, y las cosas que no tienen vida están siempre próximas a pudrirse, por eso a Mí me dan nauseas, y al ojo humano es más escándalo la obra buena hecha sin atención, que el mismo pecado, porque el pecado se sabe que es tiniebla, y no es maravilla que las tinieblas no den luz; pero la obra buena que es luz y da tinieblas ofende tanto al ojo humano, que no sabe más dónde encontrar la luz, y por eso encuentra un obstáculo en el camino del bien”. + + + Obstáculos 13 8-19 Noviembre 23, 1907 Si el alma sufre distracciones en la comunión, es señal de que no se ha dado toda a Dios. (1) Habiéndome enterado por una persona, que fácilmente se distraía en la comunión, estaba diciendo en mi interior: “¿Cómo es posible distraerse estando Contigo? ¿Acaso no queda toda absorbida en Ti?” Después, encontrándome en mi habitual estado, estaba haciendo mis acostumbradas cosas internas, y veía como si quisiera entrar en mí alguna distracción, y a Jesús bendito que poniendo sus manos impedía que entrara, y después me ha dicho: (2) “Hija mía, si el alma sufre distracciones, disturbios, es señal de que no se ha dado toda a Mí, porque cuando el alma se ha dado toda a Mí, siendo cosa mía sé tener bien custodiado mi don; mientras que, cuando en virtud del libre albedrío no me dan todo, Yo no puedo tener esa custodia especial, y estoy obligado a sufrir las cosas molestas que turban mi unión con ellas, mientras que cuando es toda mía, el alma no hace ningún esfuerzo para estarse tranquila, el empeño es todo mío para no dejar entrar ninguna cosa que pudiera turbar nuestra unión”. + + + 11._ Prudencia humana. 24-37-4 24-37 Agosto 23, 1928 Certeza del reino del Querer Divino sobre la tierra. Derechos de Dios y de la criatura. El nuevo Evangelio:” Las verdades acerca del Fiat Divino”. La prudencia humana hace fallar las obras más bellas. Soledad de Jesús y quien le hacía compañía. (3) Después de esto estaba pensativa sobre la publicación de los escritos sobre la Voluntad de Dios, especialmente sobre ciertas oposiciones, y habiéndome puesto a rezar, mi dulce Jesús se hacía ver que con sus manos se detenía el corazón, tanto era el dolor que sentía, y todo afligido me ha dicho: (4) “Hija mía, cómo me siento doliente, habrían debido sentirse honrados, jactarse y gloriarse por hacerse conocer que son ellos los que tienen este gran honor de publicar las verdades sobre mi Santa Voluntad, honor y gloria más grande no podía darles, que llamarlos a un oficio tan alto, y en cambio quieren esconderse; cómo me duele el corazón, siento tanto dolor que no puedo contenerlo. Las verdades sobre mi Fiat son el nuevo Evangelio del reino de mi Querer Obstáculos 14 Divino, en el cual encontrarán las normas, el sol, las enseñanzas cómo ennoblecerse, elevarse a su origen y tomar el estado dado a ellos por Dios en el principio de la Creación, encontrarán el Evangelio que tomándolos de la mano los conducirá a la verdadera felicidad en la paz constante, la única ley será mi Voluntad, la cual con su pincel de amor entintado en los vivos colores de su luz, restituirá al hombre la semejanza de su Creador. ¡Oh, cómo deberían haber codiciado el recibir y el hacer conocer un bien tan grande, en cambio, todo lo contrario! En la Redención los evangelistas se sintieron honrados de hacer conocer quiénes eran aquellos que ponían fuera el Evangelio, para que fuera conocido por todo el mundo, y con gloria señalaron su nombre, tanto, que al predicar el Evangelio primero se dice el nombre de quien lo escribió y después se dice el Evangelio, así quiero que se haga sobre las verdades de mi Voluntad, que de todos se sepa quiénes son aquellos que han llevado tanto bien al mundo. Pero créelo, todo es por causa de la prudencia humana, ¡ah! cuántas obras divinas ha hecho malograr en medio a las criaturas la prudencia humana, que han llegado como holgazanes a retirarse de las obras más santas, pero mi Voluntad sabrá triunfar sobre todo y burlarse de ellos, pero no puedo esconder el dolor de tanta ingratitud humana a un bien tan grande”. + + + 12._ Soberbia. 3-10-2, 4-77-2, 6-40-2 3-10 Noviembre 19, 1899 Males de la soberbia. (1) Continúa viniendo mi adorable Jesús, y como mi mente, antes de que viniera estaba pensando en ciertas cosas que me había dicho en años pasados, y que no recuerdo bien, Él, como para recordarme me ha dicho: (2) “Hija mía, la soberbia roe la gracia. En los corazones de los soberbios no hay otra cosa que un vacío todo lleno de humo, que produce la ceguera. La soberbia no hace más que hacer de sí mismo un ídolo, así que el alma soberbia no tiene a su Dios consigo; con el pecado ha buscado destruirlo en su corazón, y levantando un altar en él, se pone encima y se adora a sí mismo”. (3)¡Oh! Dios, qué monstruo abominable es este vicio, a mí me parece que si el alma está atenta a no dejarlo entrar en ella, estará libre de todos los otros vicios, pero si por su desventura se Obstáculos 15 deja dominar por él, como es madre monstruosa y mala, le parirá todos sus hijos díscolos, los cuales son los demás pecados. ¡Ah Señor, tenla lejos de mí! + + + 4-77 Julio 30, 1901 Ve el mundo, y cómo la mayor parte son ciegos. (1) Encontrándome en mi habitual estado, el bendito Jesús me ha transportado fuera de mí misma en medio de mucha gente. ¡Qué ceguera! casi todos eran ciegos, unos pocos de corta vista; apenas uno que otro se notaba como sol en medio de las estrellas, de vista agudísima, todo concentrado en el Sol divino, y esta vista le era concedida porque la tenía fija en la luz del Verbo Humanado. Jesús, compadeciéndose todo me ha dicho: (2) “Hija mía, cómo ha arruinado al mundo la soberbia, ha llegado a destruir esa pequeña lucecita de razón que todos llevan consigo desde que nacen; pero debes saber que la virtud que más exalta Dios es la humildad, y la virtud que más exalta a la criatura ante Dios y ante los hombres es la humildad”. + + + 6-40 Mayo 30, 1904 La Pasión sirve como vestido al hombre. La soberbia transforma en demonios las imágenes de Dios. (1) Encontrándome en mi habitual estado, estaba pensando y ofreciendo la Pasión de Nuestro Señor, especialmente la corona de espinas, y le rogaba que diera luz a tantas mentes cegadas, que se hiciera conocer, porque es imposible conocerlo y no amarlo. Mientras esto decía, mi adorable Jesús ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho: (2) “Hija mía, cuánta ruina hace en el alma la soberbia, basta decirte que forma un muro de división entre la criatura y Dios, y de imágenes mías las transforma en demonios. Y además, si tanto te duele y te desagrada que las criaturas sean tan ciegas que ellas mismas no entiendan ni vean el precipicio en el cual se encuentran, y tanto deseas que Yo las ayude, mi Pasión sirve como vestido al hombre, que le cubre las más grandes miserias, lo embellece y le restituye todo el bien que por el pecado se había quitado y había perdido, por lo cual Yo te hago don de mi Pasión, a fin de que te sirva a ti y para quien quieras tú”. (3) Al escuchar esto me ha venido tal temor viendo la grandeza del don, y temiendo que no supiera utilizar este don, y por eso desagradar al mismo Donador; entonces he dicho: “Señor, Obstáculos 16 no siento la fuerza de aceptar tal don, soy muy indigna de tal favor, mejor quédatelo Tú que eres el Todo y todo conoces, conoces a quién es necesario y conviene aplicar este vestido tan precioso y de inmenso valor, porque yo, pobrecita, ¿qué cosa puedo conocer? Y si es necesario aplicarlo a alguien y yo no lo hago, ¿qué rigurosa cuenta no me pedirás?” (4) Y Jesús: ”No temas, el mismo Donador te dará la gracia de no tener inútil el don que te ha dado, ¿crees tú que Yo te hago un don para hacerte daño? No, jamás”. (5) Entonces yo no he sabido qué responder, pero he quedado espantada y en ascuas, reservándome para oír cómo pensaba la señora obediencia. Se entiende sin embargo que este vestido, no quiere significar otra cosa que todo lo que obró, mereció y sufrió nuestro Señor, donde la criatura encuentra el vestido para cubrirse la desnudez despojada de virtud, las riquezas para enriquecerse, las bellezas para volverse bella y embellecerse, y el remedio a todos sus males. Después, habiéndolo dicho a la obediencia, me ha dicho que lo aceptara. + + + 13._ Temor. 32-22-2 32-22 Septiembre 2, 1933 Canales, comercio entre el Cielo y la tierra, comercio del alma que vive en la Divina Voluntad. Competencia de amor entre criatura y Creador. (1) Soy siempre el pequeño átomo en el Querer Divino, recién nacida apenas y siento la extrema necesidad de ser alimentada y crecer en sus brazos paternos, de otra manera surge en mí el querer humano para formar su vida infeliz. Dios mío, ten piedad de mí y no permitas que yo conozca ni adquiera otra vida sino la de tu Voluntad, y sintiéndome afligida, oprimida por las casi continuas privaciones de mi dulce Jesús, que me tienen sacrificada sobre la hoguera de un dolor, y que sólo Dios es testigo de un martirio tan duro, por lo que tenía temor de que mi infeliz querer humano me hiciera una jugarreta, y mi amado Jesús para infundirme ánimo, sosteniéndome en sus brazos porque no podía más, me ha dicho: (2) “Hija mía bendita, ánimo, aleja de tu corazón todo temor, esta es el arma que, o mata o hiere el amor y hace perder la familiaridad con tu Jesús, y Yo, ni sé estar, ni quiero estar con quien quiere vivir de mi Voluntad, sin intimidad, sería como si no fuese una sola cosa Conmigo, si esto fuera no podría decir que es una la Voluntad que nos ánima y forma tu vida y la mía, sino que debería decir: ‘Tú tienes tu voluntad, y Yo tengo la mía’. Y Yo no quiero esto, porque el vivir en mi Querer no existiría más en ti, más bien quiero que en cada pena que sufras, aun Obstáculos 17 en mi privación, en cada cosa que hagas de todo tu ser, llames siempre a mi Voluntad, a fin de que todos tus actos formen el canal donde Ella pueda encontrar el camino, el lugar dónde encerrar sus bienes y hacerlos correr en abundancia, según el canal que has preparado; cada acto que tú haces puede ser un canal de gracias, de luz, de santidad, que prestes a mi Voluntad, la cual te hará propietaria de los bienes que encierra en tus actos, y los hará correr para bien de todos. Mira entonces para qué debe servirme tu ser, tus penas, tus actos, deben servir como tantos canalitos en los cuales pueda poner siempre de lo mío; el poner de lo mío es felicidad para Mí, es el darme qué hacer, es el sentirme amado y conocido. Y es tanto mi deseo de poner en los actos de la criatura mis propiedades divinas, para volverla dueña, que estoy a la espía, hago de vigilante centinela, uso todas mis atenciones amorosas para ver si sus actos están vacíos del querer humano y si hace la llamada a mi Divina Voluntad, la cual encontrando el vacío en los actos humanos, se sirve de ellos como canales para poner en ellos las gracias más grandes, los conocimientos más sublimes, la santidad que más los asemeja, y con esto forma la dote divina a su amada criatura”. (3) Luego de esto ha hecho silencio, y después ha agregado con un acento más tierno: (4) “Hija mía, tú debes saber que para quien vive en mi Divina Voluntad no hay tiempo que perder, ni se puede poner atención a ciertas minucias, a temores, a opresiones, a agitaciones, a dudas, quien tiene que hacer lo más, lo menos lo debe hacer a un lado, quien debe tomar el sol y gozárselo, es necesario que no ponga atención a las pequeñas luces, y quien posee el día no debe poner atención a la noche, porque el sol es más que las pequeñas luces y el día tiene más valor que la noche, y si quiere poner atención al uno y al otro, corre peligro de no gozar toda la plenitud de la luz del sol, ni haga todo lo que puede hacer el día, y puede ser que por poner atención a lo menos, pierda lo más. Mucho más que mi Divina Voluntad para quien vive en Ella, quiere estar siempre en acto de dar, y la criatura debe estar siempre en acto de recibir, y si se quiere poner atención a otras cosas, mi Voluntad es obligada a hacer pausas en el dar, porque no la encuentra atenta a recibir lo que quiere dar, y esto es interrumpir la corriente divina, y si supieras qué significa, cómo estarías atenta. (5) Además de esto, tú debes saber que conforme la criatura hace sus actos en mi Divina Voluntad, entra en los bancos divinos y hace su comercio de valor infinito, ella como viene en nuestro Querer, si bien es pequeña, pero viene como dueña, y se hace dueña de lo que nuestros bancos divinos poseen y toma cuanto más puede tomar, y como lo que toma no lo puede encerrar todo dentro de sí, lo deja en depósito junto con nuestros mismos tesoros, y Nosotros la hacemos hacer, gozamos con su comercio, y es tanta nuestra bondad, que le damos el interés a las adquisiciones que ha hecho. Así que, cada vez que hace sus actos en Obstáculos 18 nuestro Querer, abre el comercio entre el Cielo y la tierra, y pone en comercio nuestra santidad, potencia, bondad, amor, y Nosotros para no quedarnos atrás de nuestra amada criatura, ella sube y Nosotros descendemos en lo bajo del querer humano, y abriendo nuestro comercio hacemos la adquisición del querer humano, comercio tan querido y agradable para Nosotros, y así hacemos competencia y nos conquistamos mutuamente. Hija buena, vivir en nuestro Querer y no tener ella qué hacer con Nosotros y Nosotros con ella, ni tener qué decir, ni hacernos sentir, nos resulta imposible, si esto fuera no sería más Vida nuestra que desarrollamos en la criatura, sino un modo de decir, no una realidad. La vida siente la necesidad absoluta de moverse, de hacerse sentir, de respirar, de palpitar, de hablar, de dar calor; ¿cómo se puede sofocar una vida, estar, vivir, y no hacerse sentir? Esto le es imposible a Dios y a la criatura. Por eso no te alarmes cuando oyes que todo es silencio en ti, son breves incidentes, porque soy Yo mismo el que siento la necesidad de hacer sentir que mi Vida existe en ti. Estar y no hacerme sentir sería mi más crudo martirio, lo puedo hacer por poco, pero no siempre, por eso no estés pensativa, vive toda abandonada en Mí, y Yo pensaré en todo”. + + + 14._ Turbación. 6-99-2 6-99 Marzo 28, 1905 Efectos de la turbación. Encuentro continuo de Jesús con el alma. (1) Encontrándome en mi habitual estado, cuando apenas ha venido el bendito Jesús, y habiendo yo dicho a un alma turbada: “Piensa en no querer estar turbada, no sólo por tu bien, sino mucho más por amor de Nuestro Señor, porque el alma turbada no sólo está ella turbada, sino que hace turbarse a Jesucristo”. Después he dicho entre mí: “Qué disparate he dicho, Jesús no puede turbarse jamás”. Entonces al venir me ha dicho: (2) “Hija mía, en lugar de un disparate has dicho una verdad, porque en cada alma formo una Vida Divina, y si el alma está turbada, esta Vida Divina que Yo voy formando queda también turbada; y no sólo esto, sino que jamás llega a cumplirse perfectamente”. + + + Obstáculos 19 15._ Ingratitud. 1-2, 4-94, 6-73, 11-89, 12-79, 14-55 1-2 Septiembre 14, 1899 (53) “Basta por ahora. Pasa al séptimo exceso de mi Amor”. (54) 7º.- La voz interior continuaba: “Hija mía, no me dejes solo en tanta soledad y en tanta oscuridad, no salgas del seno de mi Mamá para que veas el séptimo exceso de mi Amor. Escúchame, en el seno de mi Padre Celestial Yo era plenamente feliz, no había bien que no poseyera, alegría, felicidad, todo estaba a mi disposición; los ángeles reverentes me adoraban y estaban a mis órdenes. Ah, el exceso de mi Amor, podría decir que me hizo cambiar fortuna, me restringió en esta tétrica prisión, me despojó de todas mis alegrías, felicidad y bienes para vestirme con todas las infelicidades de las criaturas, y todo esto para hacer el cambio, para dar a ellas mi fortuna, mis alegrías y mi felicidad eterna. Pero esto habría sido nada si no hubiera encontrado en ellas suma ingratitud y obstinada perfidia. Oh, cómo mi Amor eterno quedó sorprendido ante tanta ingratitud y lloró la obstinación y perfidia del hombre. La ingratitud fue la espina más punzante que me traspasó el corazón desde mi concepción hasta el último instante de mi Vida, hasta mi muerte. Mira mi corazoncito, está herido y gotea sangre. ¡Qué pena! ¡Qué dolor siento! Hija mía, no seas ingrata; la ingratitud es la pena más dura para tu Jesús, es cerrarme en la cara las puertas para dejarme afuera, aterido de frío. Pero ante tanta ingratitud mi Amor no se detuvo y se puso en actitud de Amor suplicante, orante, gimiente y mendigante, y éste es el octavo exceso de mi Amor”. + + + 4-94 Octubre 21, 1901 La recta intención. Todo lo que no se hace por Dios queda perdido como polvo ante un viento impetuoso. (1) Esta mañana, el bendito Jesús al venir parecía que hacía un cerco con sus brazos como para encerrarme dentro, y mientras me estrechaba me ha dicho: (2) “Hija mía, cuando el alma hace todo por Mí, todo queda encerrado dentro de este cerco, nada queda fuera, así fuera un suspiro, un latido, un movimiento cualquiera, todo entra en Mí, y en Mí todo queda numerado y Yo en recompensa los derramo en el alma, pero duplicados de gracia, de modo que el alma derramándolos nuevamente en Mí, y Yo en ella, llega a adquirir un capital sorprendente de gracia, y todo esto es mi deleite, esto es: “Dar a la criatura lo que me ha dado como si fuese cosa suya, agregando siempre de lo mío”. Y quien con su ingratitud Obstáculos 20 impide que le dé lo que quiero, impide mis inocentes delicias. Ahora, quien no obra por Mí, todo queda fuera de mi cerco, dispersado como el polvo por un viento impetuoso”. + + + 6-73 Septiembre 27, 1904 Lo que agrada más a Jesús es el sacrificio voluntario. Las dotes naturales son luz que sirve al hombre para encaminarlo en el camino del bien. (1) Continuando mi habitual estado, he visto a mi bendito Jesús casi en acto de castigar a las gentes, y habiéndole rogado que se aplacara me ha dicho: (2) “Hija mía, la ingratitud humana es horrenda; no sólo los sacramentos, la gracia, las luces, las ayudas que doy al hombre, sino también las mismas dotes naturales que le he dado, todas son luces que sirven para encaminarlo en el camino del bien, y por lo tanto para encontrar la propia felicidad, y el hombre convirtiendo todo esto en tinieblas, busca allí la propia ruina, y mientras allí busca la ruina dice que busca mi propio bien; ésta es la condición del hombre, ¿se puede dar ceguera e ingratitud más grande que ésta? Hija, mi único consuelo y gusto que me puede dar la criatura en estos tiempos, es el sacrificarse voluntariamente por Mí, porque habiendo sido mi sacrificio todo voluntario por ellos, donde encuentro la voluntad de sacrificarse por Mí, me siento como recompensado por lo que hice por ellos. Por eso, si quieres aliviarme y darme gusto, sacrifícate voluntariamente por Mí”. + + + 11-89 Marzo 7, 1915 Castigos. Los hijos de la Iglesia serán sus más fieros enemigos. (1) El pensamiento de los flagelos y de que yo los pudiera fomentar por salirme por mí de mi estado, me traspasaba el corazón. El confesor continuaba sin estar bien, y yo rezaba y lloraba, y no sabía decidirme. El bendito Jesús venía como relámpago y huía y me dejaba libre. Finalmente, movido a compasión vino y compadeciéndome y acariciándome me dijo: (2) “Hija mía, tu constancia me vence. El amor y la oración me atan y casi me hacen guerra, por eso he venido a entretenerme un poco contigo, no pudiendo resistir más; pobre hija, no llores, heme aquí todo para ti, paciencia, ánimo, no te abatas. Si tú supieras cuánto sufro, pero la ingratitud de las criaturas a esto me obliga, los pecados enormes, la incredulidad, el querer casi Obstáculos 21 desafiarme, y todo esto es lo menos, si te dijera de la parte religiosa, ¡cuántos sacrilegios! ¡Cuántas rebeliones! ¡Cuántos que se fingen hijos míos y son mis más encarnizados enemigos! Estos fingidos hijos son usurpadores, interesados, incrédulos, sus corazones son cloacas de vicios, y estos hijos serán los primeros en desatar la guerra contra la Iglesia y buscarán matar a su propia Madre, ¡oh, cuántos están ya listos para desatarla! Por ahora la guerra es entre gobiernos, naciones, pero dentro de poco harán guerra a la Iglesia, y sus más grandes enemigos serán sus propios hijos. Mi corazón está lacerado por el dolor, pero a pesar de esto tolero que pase esta borrasca y que la faz de la tierra, las iglesias, sean lavadas por la sangre de aquellos mismos que la han ensuciado y contaminado. También tú únete con mi dolor, reza y ten paciencia mientras ves pasar esta borrasca”. (3) Pero ¿quién puede decir mi dolor? Me sentía más muerta que viva. Sea siempre bendito Jesús y sea hecho siempre su Santo Querer. + + + 12-79 Enero 27, 1919 Las tres heridas mortales del corazón de Jesús. (3) La segunda herida mortal de mi corazón es la ingratitud. La criatura con la ingratitud cierra mi corazón, más bien, ella misma da dos vueltas a la llave, y mi corazón se hincha porque quiere derramar gracias, amor, y no puede, porque la criatura me los ha encerrado y ha puesto el sello con la ingratitud, y Yo doy en delirio, desvarío sin esperanza de que esta herida me sea curada, porque la ingratitud me la va haciendo siempre más profunda, dándome pena mortal. + + + 14-55 Agosto 29, 1922 El alma en la Divina Voluntad recibe todos los bienes del obrar de Jesús. (1) Continuando mi habitual estado, estaba pensando en todo lo que mi dulce Jesús ha hecho y sufrido para salvar las almas, y Él al venir me ha dicho: (2) “Hija mía, todo lo que hizo mi Humanidad, oraciones, palabras, obras, pasos y penas, está en acto de darse al hombre, pero, ¿quién lo toma? ¿Quién recibe el injerto de mi obrar? Quien se acerca a Mí y uniéndose Conmigo reza, recibe el injerto de mi oración y los bienes que ella contiene; quien habla, enseña, unido Conmigo, recibe el injerto y los frutos de mis palabras; y así quien obra, quien sufre unido Conmigo, recibe el injerto y los bienes que hay en mis penas Obstáculos 22 y obras, de otra manera todos los bienes que adquirí para la criatura quedan suspendidos, y no quedando injertada Conmigo, no disfruta de los bienes que mi Humanidad con tanto amor quiere dar; si no hay unión los bienes de uno quedan como muertos para el otro. Imagínate una rueda, el centro de la rueda es mi Humanidad, los rayos son todo lo que hice y sufrí, la circunferencia donde quedan fijados los rayos es toda la familia humana que gira en torno al centro; ahora, si esta circunferencia, este segundo círculo de la rueda no se acerca para recibir la fijación de los rayos, éstos quedan suspendidos y no pueden comunicar los bienes que el centro de la rueda contiene. ¡Oh! cuánto sufro al ver tantos bienes míos suspendidos, que la ingratitud humana no sólo no recibe sino desprecia y pisotea, por eso con tanta ansia voy en busca de las almas que quieren vivir en mi Querer, para poder fijar en ellas los rayos de mi rueda, y mi Voluntad les dará gracia para poder formar la circunferencia del segundo círculo de la rueda y recibirán todos los bienes que las demás me rechazan y desprecian”. + + + 16._Obstinación. 12-79, 29-17 12-79 Enero 27, 1919 Las tres heridas mortales del corazón de Jesús. (4) La tercera es la obstinación. ¡Qué herida mortal a mi corazón! La obstinación es la destrucción de todos los bienes que he hecho para la criatura; es la firma de la declaración que la criatura hace de no conocerme, de no pertenecerme más, es la llave del infierno, al cual la criatura va a precipitarse; y mi corazón siente por ello el desgarro, se me hace pedazos, y me siento llevar uno de esos pedazos. ¡Qué herida mortal es la obstinación! (5) Hija mía, entra en mi corazón y toma parte en estas mis heridas, compadece mi despedazado corazón, suframos juntos y roguemos”. + + + 29-17 Mayo 19, 1931 Escenas del Edén. Caída del hombre. La Reina del Cielo aplasta la cabeza a la serpiente infernal. Las palabras de Jesús tienen la virtud comunicativa. Habla acerca de las dudas y dificultades. (3) Hija mía, la Celestial criatura era pobre, sus dotes naturales aparentemente eran comunes, nada de extraordinario aparecía en lo externo; toma por esposo un pobre artesano que gana su Obstáculos 23 pan diario con su modesto trabajo. Supón que se hubiera sabido por los grandes del mundo, por los doctores y sacerdotes, antes que fuera Madre del Verbo, que Ella era la Madre del futuro Mesías; le habrían hecho una guerra encarnizada, ninguno lo habría creído, habrían dicho: ‘¿Es posible que no haya habido ni haya mujeres en Israel, que debía ser esta pobre la Madre del Verbo Eterno? Había una Judith, una Esther y tantas otras’. Por eso ninguno lo habría creído y habrían puesto dudas y dificultades sin número, si pusieron dudas sobre mi Divina Persona, de no creerme que Yo fuera el Mesías suspirado, y muchos llegan a no creerme todavía que Yo descendí sobre la tierra a pesar de que Yo hice muchos milagros, de inducir a los más incrédulos a creerme, ¡ay! cuando en los corazones entra la dureza, la obstinación, se vuelven incapaces de recibir ningún bien, las verdades, los mismos milagros están para ellos como muertos y sin vida; por eso mucho más la Madre Celestial, que nada de milagroso se veía en su exterior. + + + 17._ Voluntad humana. 6-55, 13-4, 17-45, 21-15, 33-5, 34-28 6-55 Julio 31, 1904 La voluntad humana falsifica y profana aun las obras más santas. (1) Continuando mi pobre estado, parece que Jesús ha venido más de una vez, y parecía que lo veía niño circundado como por una sombra, y me ha dicho: (2) “Hija, ¿no sientes la frescura de mi sombra? Repósate en ella porque encontrarás alivio”. (3) Y parecía que reposábamos juntos a su sombra, y me sentía toda reanimada junto a Él, y después ha continuado: (4) “Amada mía, si tú me amas, no quiero que tú mires ni en ti misma ni fuera de ti, ni si estás caliente o fría, ni si haces mucho o poco, ni si sufres o gozas, todo esto debe ser destruido en ti y sólo debes fijarte si haces cuanto más puedes por Mí y todo por agradarme, los otros modos, por cuan altos, sublimes y laboriosos, no pueden agradarme y contentar mi amor. ¡Oh! cuántas almas falsifican la verdadera devoción y profanan las obras más santas con la propia voluntad, buscándose siempre a sí mismas. Y si también en las cosas santas se busca el modo y el gusto propio y la satisfacción de sí misma, se encuentra a sí misma, huye Dios, y no lo encuentra”. + + + Obstáculos 24 13-4 Junio 6, 1921 El milagro más grande que Dios puede hacer, es que un alma viva de su Fiat. (1) Estaba perdiéndome en el Santo Querer de Jesús bendito y pensaba entre mí: “¿Cuál será más grande, más variada, más múltiple, la obra de la Creación o la obra de la Redención?” Y mi siempre amable Jesús me ha dicho: (2) “Hija mía, la obra Redimiente es más grande, más variada y múltiple que la obra de la Creación, tan es más grande, que cada acto de la obra Redimiente son mares inmensos que circundan la obra de la Creación, la cual, circundada por la obra Redimiente, no es más que pequeños riachuelos circundados por los vastísimos mares de la obra Redimiente. Ahora, quien vive en mi Voluntad, quien toma por vida mi Fiat Voluntas Tua, corre en estos mares inmensos de la obra Redimiente, se difunde y se ensancha junto, en modo que supera la misma obra de la Creación, por eso únicamente la vida de mi Fiat puede dar verdadero honor y gloria a la obra de la Creación, porque mi Fiat se multiplica, se extiende dondequiera, no tiene limites; en cambio la obra de la Creación tiene sus límites y no se puede hacer más grande de lo que es. (3) Hija mía, el más grande milagro que puede obrar mi omnipotencia, es que un alma viva de mi Fiat. ¿Te parece poco que mi Voluntad santa, inmensa, eterna, descienda en una criatura, y poniendo juntas mi Voluntad con la suya la pierdo en Mí y me hago vida de todo el obrar de la criatura, aun de las más pequeñas cosas? Así que su latido, la palabra, el pensamiento, el movimiento, el respiro, es del Dios viviente en la criatura; esconde en ella Cielo y tierra y aparentemente se ve una simple criatura. Gracia más grande, prodigio más portentoso, santidad más heroica no podría dar que mi Fiat. Mira, la obra de la Creación es grande, la obra de la Redención es más grande aún, pero mi Fiat, el hacer vivir a la criatura en mi Voluntad supera a la una y a la otra, porque en la Creación mi Fiat creó y puso fuera mis obras, pero no quedó como centro de vida en las cosas creadas; en la Redención, mi Fiat quedó como centro de vida en mi Humanidad, pero no quedó como centro de vida en las criaturas, es más, si su voluntad no se adhiere a la mía, dejan inútiles los frutos de mi Redención; en cambio mi Fiat, al hacer vivir a la criatura en mi Querer, Yo quedo como centro de vida de la criatura, y por eso te repito, como otras veces, que mi Fiat Voluntas Tua será la verdadera gloria de la obra de la Creación, y el cumplimiento de los copiosos frutos de la obra de la Redención. He aquí la causa por la que no quiero otra cosa de ti, sino que mi Fiat sea tu vida, que no mires otra cosa que mi Querer, porque quiero ser centro de tu vida”. Obstáculos 25 17-45 Mayo 30, 1925 El conocimiento abre las puertas del bien que se conoce para poseerlo. El libre albedrío en el Cielo y el vivir en la Divina Voluntad en la tierra. (2).- El conocimiento abre las puertas de aquel bien que se conoce, y por cuantos conocimientos de más te he manifestado sobre mi Voluntad, otras tantas diferentes puertas de bienes te he abierto, de luz, de gracia y de participaciones divinas. Estas puertas son abiertas para ti y cuando estos conocimientos lleguen en medio de las criaturas, se abrirán estas puertas para ellas, porque el conocimiento hace surgir el amor al bien conocido, y la primera puerta que abriré será mi Voluntad, para cerrar la pequeña puerta de su voluntad. Mi Voluntad hará aborrecer la suya, porque frente a mi Voluntad, la humana es incapaz de obrar, con la luz de la mía ve cómo es insignificante y buena para nada, por eso, como consecuencia las criaturas harán a un lado la propia voluntad. Además, tú debes saber que cuando te manifiesto un conocimiento de mi Voluntad, entonces me decido a abrirte otra puerta de mi conocimiento, cuando tú hayas hecho entrar en tu alma todo el bien de lo que te he manifestado; si esto no lo hiciera así, sería tuya sólo la noticia de ese bien, no su posesión, y Yo esto no lo sé hacer, cuando hablo Yo quiero que se posea el bien que manifiesto, por eso sé atenta en el ejercicio de mi Voluntad, a fin de que te abra otras puertas de mis conocimientos y tú entres más en las posesiones divinas”. + + + 21-15 Abril 14, 1927 Cómo Nuestro Señor vino a la tierra a sufrir todos los males que había hecho la voluntad humana. Cómo la palabra de Jesús es vida. (1) Estaba pensando en la Divina Voluntad y el mal del querer humano, y mi amado Jesús todo afligido me ha dicho: (2) “Hija mía, todo lo que Yo sufrí en mi Humanidad no fue otra cosa que todo el mal que había producido la voluntad humana a la pobre criatura. Ella formó la prisión, le quitó la libertad de poder espaciarse en su Dios, en los cielos, donde quisiera, la volvió incapaz de hacer el bien, le quitó la luz y la circundó de densas tinieblas. + + + Obstáculos 26 33-5 Enero 2, 1934 Cuando el alma hace la Divina Voluntad, Dios puede hacer libremente lo que quiere hacer en ella, obra las cosas más grandes, porque encuentra capacidad, espacio para lo que quiere dar a las criaturas. (1) Mi pequeña alma, si bien nada en el mar de la Divina Voluntad, también siente el clavo traspasante de la privación de mi dulce Jesús. Dios mío, ¡qué pena desgarradora que tortura mi dolorosa existencia! ¡Oh! cómo quisiera verter ríos de lágrimas, quisiera si me fuera posible, transformar la inmensidad de la misma Divina Voluntad en llanto amargo para mover a piedad a mi dulce Jesús, que se va de mí sin ni siquiera decirme adiós, sin decirme el lugar de su morada, ni hacerme ver el camino, la huella de sus pasos para poderlo alcanzar. ¡Dios mío! ¡Jesús mío! ¿Cómo no te mueves a compasión de esta pequeña exiliada atormentada sólo por ti, y por causa tuya? Pero mientras deliraba por su privación, pensaba entre mí en la Divina Voluntad y temía que no estuviera en mí su dominio, su Vida, y por eso mi eterno amor Jesús me deja, se esconde y no se ocupa de mí, y de corazón le pedía perdón, y mi amado Jesús, después de mucho esperar, teniendo compasión de mí porque no podía más, por poco tiempo ha regresado y mirándome con amor, todo bondad me ha dicho: (2) “Mi pequeña hija de mi Querer, se ve que eres pequeña, y basta que Yo haga una pequeña pausa para que te extravíes, temas, dudes, te oprimas, pero ¿sabes dónde te extravías? En mi misma Voluntad, y Yo viéndote en Ella no me doy prisa en venir, porque sé que estás en lugar seguro. Ahora, tú debes saber que cuando el alma hace mi Divina Voluntad, Yo puedo hacer libremente lo que quiero en el alma, obrar las cosas más grandes, mi Querer me la vacía de todo y me forma el espacio donde puedo poner la santidad de un acto infinito mío, y el alma se pone a nuestra disposición, nuestra Voluntad la ha madurado y la ha vuelto adaptable y factible a recibir la virtud creadora y obrante de nuestro Ser Supremo. En cambio, cuando no se hace mi Divina Voluntad, Nosotros debemos adaptarnos, restringirnos, no podemos ser magnánimos según nuestro modo divino, debemos dar sorbo a sorbo nuestras gracias, mientras podemos dar ríos. ¡Oh! cómo nos pesa obrar en quien no hace nuestra Voluntad, si queremos hacernos conocer, se vuelve incapaz, porque la inteligencia humana sin nuestra Voluntad es como un cielo brumoso, que oscureciendo la bella luz de la razón está como ciega frente a la luz de nuestros conocimientos, así que estará en medio de la luz, pero incapaz de comprender nada; será siempre analfabeta de frente a la luz de nuestras verdades; si queremos dar nuestra santidad, bondad y amor, los debemos dar a pequeñas dosis, como desmenuzados, porque el querer humano está lleno de miserias, de debilidades y defectos, por eso se hace incapaz y Obstáculos 27 también indigno de recibir nuestros dones, y lo que le queremos dar; pobre querer humano, sin nuestra Voluntad no se sabe adaptar a recibir la virtud de nuestras obras creadoras, los fuertes abrazos de su Creador, nuestras estratagemas amorosas, las heridas de nuestro amor, y muchas veces cansa nuestra paciencia divina y nos obliga a no poder darle nada, y si nuestro amor nos obliga a dar alguna cosa, es para ella como un alimento que no sabe digerir, porque no estando unida con nuestra Voluntad le falta la fuerza y la virtud digestiva para digerir lo que pertenece a Nosotros; por eso se ve rápidamente cuando no está nuestra Voluntad en el alma, el verdadero bien no es para ella, ante la luz de mis verdades se ciega y se vuelve más tonta, no ama el conocerlas, más bien las ve como si a ella no pertenecieran. Todo lo opuesto para quien hace y vive en mi Voluntad”. + + + 34-28 Marzo 22, 1937 Necesidad de amor que siente el Fiat Divino de ser amado. Cómo a quien vive en Él le da tanto amor, de hacerlo amar en todos los corazones y en toda la Creación, para ser correspondido por el amor de todos. Cómo el alma sin el Fiat es como la tierra sin agua. Los males de la turbación. (5) “Hija mía, ¿qué haces? ¿No sabes tú que el alma sin la plenitud de mi Voluntad y el pleno abandono en Ella, es como la tierra sin agua, como las plantas sin sol, como el cuerpo sin el alma? Y la pobre criatura, como tierra sin agua que no es capaz de producir ni un hilo de hierba, así ella muere de sed, y es incapaz de hacer un pequeño bien, arde de sed y no hay quién le calme esta sed, y faltándole el Sol de mi Fiat morirá en las tinieblas, las cuales le oscurecerán los ojos y no podrá mirar el bien para conocerlo, para hacerlo, y le faltará el calor para madurar el mismo bien. Y además, sin mi Voluntad se sentirá sin Vida Divina, y así como el cuerpo sin el alma se pudre, y por lo tanto se entierra, así sin la Vida de mi Querer, las pasiones la pudren y la sepultan en las culpas. Además de esto, las opresiones, las turbaciones, detienen el vuelo en mi Voluntad, pierde la velocidad y no puede seguir todas sus obras, y por eso, si no ha seguido todas nuestras obras, no puedo llevarla a tomar reposo en el seno de nuestra Divinidad. Por lo tanto sé atenta, pon en las manos de tu Jesús las opresiones, los fastidios, lo que te turba, y Yo los pondré en la luz y calor de mi Fiat, a fin de que queden quemados, y tú, sintiéndote libre, seguirás más veloz el vuelo en mi Querer, no quiero que te preocupes, Yo pensaré en todo. Hija mía, estémonos en la paz, de otra manera no podré desarrollar y crecer como quiero la Vida de mi Voluntad en ti, y esto será el más grande dolor para Mí, no me sentiré libre de respirar, palpitar, me sentiré impedido para continuar mi Vida en ti”.


Thursday, 29 October 2020

NOVENA DE RENDICION

 La Novena de la rendición

Día 1

¿Por qué se confunden preocupándose? Déjame el cuidado de tus asuntos y todo estará en paz. En verdad te digo que todo acto de entrega verdadera, ciega y completa a mí produce el efecto que deseas y resuelve todas las situaciones difíciles.


¡Oh Jesús, me entrego a ti, me ocupo de todo! (10 veces)


Dia 2

Rendirse a mí no significa inquietarse, enfadarse o perder la esperanza, ni significa ofrecerme una oración de preocupación pidiéndome que te siga y cambie tu preocupación en oración. Está en contra de esta rendición, profundamente en contra de ella, preocuparse, estar nervioso y desear pensar en las consecuencias de cualquier cosa.


Es como la confusión que sienten los niños cuando le piden a su madre que se ocupe de sus necesidades y luego tratan de atender esas necesidades por sí mismos para que sus esfuerzos infantiles se interpongan en el camino de su madre. Rendirse significa cerrar plácidamente los ojos del alma, apartarse de los pensamientos de tribulación y ponerse a mi cuidado, para que solo yo actúe, diciendo: "Tú ocúpate de ello".


¡Oh Jesús, me entrego a ti, me ocupo de todo! (10 veces)


Día 3

Cuántas cosas hago cuando el alma, en tanta necesidad espiritual y material, se vuelve hacia mí, me mira y me dice: “Tú cuídalo tú”, luego cierra los ojos y descansa. Con dolor, rezas para que yo actúe, pero que actúe de la manera que tú quieres. No me recurres a mí, sino que quieres que adapte tus ideas. No son personas enfermas que le piden al médico que lo cure, sino personas enfermas que le dicen al médico cómo hacerlo. Así que no actúes de esta manera, sino ora como te enseñé en el Padre Nuestro: “Santificado sea tu Nombre”, es decir, sé glorificado en mi necesidad. “Venga tu reino”, es decir, que todo lo que hay en nosotros y en el mundo esté de acuerdo con tu reino. “Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”, es decir, en nuestra necesidad, decide como mejor te parezca para nuestra vida temporal y eterna. Si me dices de verdad: “Hágase tu voluntad”, que es lo mismo que decir: “Ocúpate tú”, intervendré con toda mi omnipotencia, y resolveré las situaciones más difíciles.


¡Oh Jesús, me entrego a ti, me ocupo de todo! (10 veces)


Día 4

¿Ves el mal crecer en lugar de debilitarse? No te preocupes. Cierra los ojos y dímelo con fe: “Hágase tu voluntad, cuídala tú”. Les digo que yo me ocuparé de eso, que intervendré como un médico y haré milagros cuando sean necesarios. ¿Ves que la persona enferma está empeorando? No se enoje, pero cierre los ojos y diga: "Ocúpate tú". Te digo que yo me ocuparé de ello y que no hay medicina más poderosa que mi intervención amorosa. Por mi amor, te lo prometo.


¡Oh Jesús, me entrego a ti, me ocupo de todo! (10 veces)


Dia 5

Y cuando deba llevarte por un camino diferente al que ves, te prepararé; Te llevaré en mis brazos; Dejaré que te encuentres, como niños que se han dormido en los brazos de su madre, en la otra orilla del río. Lo que te preocupa y te duele inmensamente es tu razón, tus pensamientos y preocupaciones, y tu deseo a toda costa de lidiar con lo que te aflige.


¡Oh Jesús, me entrego a ti, me ocupo de todo! (10 veces)


Día 6

Estás insomne; quieres juzgar todo, dirigir todo y velar por todo y te rindes a la fuerza humana, o peor, a los hombres mismos, confiando en su intervención, esto es lo que entorpece mis palabras y mis puntos de vista. Oh, cuánto deseo de ti esta entrega, para ayudarte; ¡Y cómo sufro cuando te veo tan agitada! Satanás trata de hacer exactamente esto: agitarlos y sacarlos de mi protección y arrojarlos a las fauces de la iniciativa humana. Entonces, confía solo en mí, descansa en mí, entrégate a mí en todo.


¡Oh Jesús, me entrego a ti, me ocupo de todo! (10 veces)


Día 7

Hago milagros en proporción a su total entrega a mí y a que no piensen en ustedes mismos. Siembro tesoros de gracias cuando estás en la más profunda pobreza. Ninguna persona de razón, ningún pensador, ha realizado milagros, ni siquiera entre los santos. Hace obras divinas todo el que se entrega a Dios. Así que no lo pienses más, porque tu mente es aguda y para ti es muy difícil ver el mal y confiar en mí y no pensar en ti mismo. Hagan esto para todas sus necesidades, hagan esto, todos ustedes, y verán grandes milagros silenciosos continuos. Yo me ocuparé de las cosas, te lo prometo.


¡Oh Jesús, me entrego a ti, me ocupo de todo! (10 veces)


Día 8

Cierra los ojos y déjate llevar por la fluida corriente de mi gracia; cierra los ojos y no pienses en el presente, aparta tus pensamientos del futuro como lo harías frente a la tentación. Descansa en mí, creyendo en mi bondad, y te prometo por mi amor que si dices: “Tú cuídalo”, yo me ocuparé de todo; Yo los consolaré, los liberaré y los guiaré.


Día 9

Oren siempre dispuestos a entregarse, y recibirán de ella gran paz y grandes recompensas, incluso cuando les confiera la gracia de la inmolación, del arrepentimiento y del amor. Entonces, ¿qué importa el sufrimiento? ¿Te parece imposible? Cierra los ojos y di con toda el alma: "Jesús, cuídalo tú". No temas, yo me ocuparé de las cosas y bendecirás mi nombre humillándote. Mil oraciones no pueden igualar un solo acto de entrega, recuérdalo bien. No hay novena más eficaz que esta.


¡Oh Jesús, me entrego a ti, me ocupo de todo! (10 veces)


Madre, soy tuya ahora y siempre.

A través de ti y contigo

Siempre quiero pertenecer

completamente a Jesús.


Tuesday, 20 October 2020

30 PREGUNTAS SOBRE EL AMOR PARA NO EQUIVOCARSE

 Cristo nos enseña a amar - Jornada Mundial de la Juventud

Viernes 29 julio, 2011


30 preguntas sobre el amor para no equivocarse. Preparado por el Instituto Pontificio Juan Pablo II para estudios sobre el Matrimonio y la Familia 


'El amor no es cosa que se aprenda, ¡y sin embargo no hay nada que sea más necesario enseñar! Siendo aún un joven sacerdote aprendí a amar el amor humano. Si se ama el amor humano nace también la viva necesidad de dedicar todas las fuerzas a la búsqueda de un "amor hermoso". Porque el amor es hermoso. Los jóvenes, en el fondo, buscan siempre la belleza del amor, quieren que su amor sea bello' (Juan Pablo II).


1. El amor, ¿vive en el mundo real o el de los sueños?


'Mantente despierto, la vida es breve' decía el anuncio de una marca de café. Nos recordaba así que muchas veces vivimos nuestra vida como si durmiésemos, como quien está soñando. Por muy vivos que sean los sueños nunca podrán sustituir la realidad. Por muy bellos o agradables que sean, son solo una construcción nuestra: no tiene un origen, y sobre todo, no tienen una meta, no tienen destino. Para vivir de verdad, para vivir en la realidad, es necesario estar despiertos, como dice el anuncio. Es necesario aceptar que vivimos en un mundo con personas reales que pueden enriquecernos o defraudarnos, porque no las creamos nosotros. Es decir, para despertar a la vida, es necesario despertar al amor. Solo se despierta quien ama. El amor evita que confundamos la vida con un sueño. Este es el mundo real, el de las personas que están a nuestro lado, con una existencia que es siempre más grande que nuestros deseos o que las ideas que nos hacemos de ellas. El amor hace surgir un horizonte que no se desvanece de golpe, como el de los sueños, sino que se ensancha siempre hacia la meta, hacia un destino lejano y maravilloso. La vida es breve... ¡despierta al amor!


2. ¿Por qué el amor nos atrae tanto?


'Hoy la tierra y los cielos me sonríen / hoy llega al fondo de mi alma el sol. / Hoy la he visto..., / la he visto y me ha mirado... / ¡Hoy creo en Dios!' Así decía un poeta español, queriendo describir sus sensaciones de enamorado. También a él, como a todos, el amor le cambiaba la vida, le llenaba de un entusiasmo inesperado e incontenible, hasta parecerle sobrenatural, incluso divino. Esta es la fuerza del amor: eleva al que ama más allá de sus expectativas, le abre nuevos horizontes e infinitas posibilidades. Es tan grande la alegría que da el amor, que quien lo experimenta corre un peligro: creer que ha llegado ya a la meta. El enamorado queda tan sorprendido de la luz que ha inundado su vida que no hace otra cosa que contemplarla. Al igual que le sucede a un caminante que, tras haber avanzado por senderos oscuros, se encuentra ante una llanura maravillosa e interminable y, en vez de atravesarla, se parase a contemplar la nueva visión. Cuando un enamorado se comporta así, su amor acaba por agotarse, pronto cansa o aburre. El amor nos fascina porque contiene una promesa de belleza, algo tan grande que deseamos poseerlo inmediatamente, en un instante. Pero esto no es posible. El amor nos invita a caminar a lo largo de su sendero, un sendero nuevo que podemos construir solo paso a paso. Si no aceptamos la invitación que nos hace el amor, si nos olvidamos que es una promesa de belleza y no una cosa ya hecha, rápidamente acabará por desilusionarnos. 'La felicidad no se compra. Se construye' decía el eslogan de otra campaña publicitaria. Lo mismo pasa con el amor.


3. ¿El amor es siempre igual, siempre verdadero, o hay también amores falsos?


El amor contiene una promesa de felicidad: para vivirlo es preciso aceptar con confianza la promesa que nos hace. Quien confía solo en las propias seguridades porque no quiere cometer errores, ese no cree en el amor, jamás podrá amar. El amor es algo que no nos pertenece, que no depende de nosotros. Es necesario confiarse al amor, abrirse a él, dejarse conducir por él. No importa que hayamos tenido malas experiencias. El amor no es el sentimiento débil y fugaz que algunos nos describen. El amor es más bien la fuerza que nos acompaña desde el inicio de nuestra vida; que existía antes de que viniésemos al mundo, en el abrazo de nuestros padres; que ha sostenido nuestros primeros pasos. Y entonces decimos: Sí, es posible creer en el amor, porque el amor ha venido a mí primero. Dale crédito al amor: el amor ya te ha dado crédito a ti. De este modo la apertura al amor no es un salto en el vacío. Todo amor tiene siempre una meta. Si no la tiene, entonces gira en redondo y se pierde en instantes fugaces, incapaz de seguir un sendero que conduzca hacia el horizonte lejano. Cuando no tiene meta, el amor deja de ser amor. ¿Cuál es nuestra ruta y nuestra brújula para creer en el amor? ¿Cómo distinguir el amor verdadero del falso? Pregúntate si tu amor tiene meta o si das vueltas en círculo. Pregúntate si tu amor construye algo o si es un amor-burbuja, en que dos amantes se limitan a mirarse embelesados el uno al otro... Pregúntate si tu amor te hace crecer y madurar... si te promete y abre un camino. 'Hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él' (1Jn 4,16), dice la Biblia. Conocer a Jesús y tener fe en Él, es creer en su amor, porque su amor te ha encontrado ya a ti. Es experimentar su fuerza y saber que, con este amor, se puede llegar al final.


4. ¿Existen distintos tipos de amores?


La música es una sola y, sin embargo, hay muchas formas distintas de tocarla. Del mismo modo, también hay formas distintas de amar. La música, por ejemplo, puede cantarse en coro. Nuestra voz se une con otras voces. Así es más fácil seguir la melodía y no perder el tono. Cuando cantamos en coro nos une un mismo ritmo, nos contagiamos la pasión por la misma música, nos atrae un mismo misterio. Pues bien, cantar en coro se parece a un tipo de amor, la amistad. Cada amor se distingue por los bienes que se comparten en él: a los amigos les une un ideal común, una visión común, una obra común. Por eso los amigos quieren lo mismo y rechazan lo mismo, hasta verse a sí mismos en el otro, igual que quienes cantan a coro están unidos en una misma pasión y en una melodía común. Hay otro tipo de música: un dúo de instrumentos que dialogan entre sí, cada uno poniendo una parte de la pieza, de forma que entre los dos se haga armónica y bella. Se parece esto al amor esponsal, entre hombre y mujer. Aquí también están los dos unidos por un mismo amor a la música, pero ahora cada uno desempeña un papel distinto, y los dos se complementan, se inspiran, sacan lo mejor del otro en su diferencia. Sin el otro no podrían tocar la partitura, que quedaría incompleta, llena de silencios, rota. ¿Qué bienes comparte este amor? Se trata de la unión en la intimidad, es más, de la formación de una intimidad común, que se abre a la transmisión de la vida. Por eso este amor es exclusivo de la pareja: abrirlo a un tercero es infidelidad.


Por último, podemos pensar en otro tipo de música, la de una orquesta. Un único director reparte a cada músico su papel y su entrada, convierte el sonido de todos en un único movimiento de ritmo y armonía. Esta música se parece a otro tipo de amor, el amor filial, que cada hombre y cada mujer recibe de sus padres y, en último término, de Dios Creador. Este es el amor primero, de donde bebe el amor de los amigos y los esposos, la fuente de todos los tipos de música.


5. El amor, ¿es algo que se encuentra, o hay que aprenderlo?


Cuando se encuentra el amor, nos parece que ya hemos alcanzado la felicidad plena. Todo nos parece hermosísimo, perfecto; corremos el riesgo de hacer como el caminante: pararnos a mirar el horizonte que se ha abierto ante nosotros. Sin embargo, como ya hemos dicho, no basta contemplar nuestro amor para vivirlo en su verdad; al igual que no basta amar la música para saber tocarla. Es necesario el tiempo, el estudio y mucha práctica para llegar a ser verdaderos músicos. Como la música, el amor es un arte que no se aprende ni cultiva en solitario, sino junto a la persona amada. Y hay que contar también con la ayuda de un maestro al que nos abrimos, dejando que sus palabras resuenen en nosotros y nos introduzcan en el arte de amar.


¿Quién es este amigo, experto en el arte de amar, que nos ofrece su amistad y su sabiduría? Lo dice así un escritor cristiano: 'Muchos han tratado de entender el amor. Pero ninguno lo ha conseguido como los discípulos de Cristo. Porque tienen como Maestro a la misma Caridad'. Cristo es el Maestro del que tenemos necesidad para aprender a amar: Él nos ha amado primero y nos amará hasta el fin de nuestros días, sin reservarse nada. En su escuela cada uno aprenderá, no solo la fascinación de la música, sino el arte de tocarla, de componer nuevas melodías.


6. ¿El amor es algo espiritual o se vive y expresa gracias a nuestro cuerpo?


Nuestro cuerpo no es un objeto más. Se parece, es verdad, al resto de las cosas (tiene un peso, un tamaño, un color...). A veces otros lo tratan así: pasan a nuestro lado sin saludar o nos miran con ojos posesivos o nos tratan con violencia. Pero nos sentimos mal cuando esto ocurre. Y es que el cuerpo no está solo fuera de nosotros, no es solo lo que observo por fuera, sino también lo que siento por dentro, mi propia intimidad. Con el cuerpo hacemos cosas, pero en el cuerpo forjamos también nuestras inclinaciones, nuestros gustos y preferencias. El cuerpo no es solo una cosa que tengamos, sino algo que somos: las sensaciones que experimentamos, los deseos que nos mueven. De esta forma el cuerpo me habla. Es como si tuviese un lenguaje. ¡Y qué importante es saber descifrarlo! Quien no lo entiende no se entiende a sí mismo. El lenguaje del cuerpo me dice, en primer lugar: no eres un ser aislado. Por el cuerpo nuestra vida se manifiesta a otros, los acontecimientos nos afectan por dentro, participamos en el mundo que nos rodea. Gracias al cuerpo entendemos, también, que no nos hemos dado la vida a nosotros mismos. Nuestro cuerpo se formó, admirablemente, en el seno materno. Por eso el cuerpo te invita a mirar a tu origen: ¿de dónde vengo? Y el cuerpo responde con palabras de la Biblia: 'tus manos me formaron en las entrañas maternas...' (Job 10,8; Jer 1,5). Es verdad que a veces no nos gusta nuestro cuerpo. ¿Y si fuera más alto, más fuerte, más atractivo? La respuesta suena: entonces no serías tú; y la gente que te ama de verdad te ama por lo que eres y como eres. Lo que importa no es tener un cuerpo perfecto, sino saber que tu cuerpo es bueno y aceptarlo como un regalo, incluyendo sus límites. Solo entonces aprenderás a entender el lenguaje del cuerpo, y sabrás también expresarte con él.


7. ¿Es verdad que nuestro cuerpo está hecho a imagen de Dios?


En nuestro cuerpo son evidentes las huellas de quien nos ha formado, los dedos del Creador que actuaron a través del amor de nuestros padres. Por eso, antes de nada, nuestro cuerpo nos 'dice' que hemos sido hechos, que somos 'hijos'. El cuerpo, además, nos 'habla' de las personas que nos rodean y nos permite dialogar con ellas. La mano tendida es un signo de ayuda, la sonrisa es signo de aprobación, el abrazo un gesto de acogida. Y en el encuentro del hombre y la mujer, el cuerpo nos permite amarnos en totalidad, hasta hacernos una sola carne. El cuerpo, donde vivimos nuestra intimidad, nos abre a la intimidad con otras personas, permite compartir el mundo. Por eso el cuerpo nos invita a descubrir al otro y a acogerle en nosotros. En el encuentro del hombre y la mujer habla el cuerpo, a través de la sexualidad, el lenguaje del amor conyugal. Un lenguaje que, también en este caso, es difícil de aprender: hablarlo es todo un arte. Pero quien lo domina bien, evitando faltas de ortografía y usando las palabras correctas, puede comunicarlo todo, en la plenitud del amor.


Entendemos ahora por qué el cuerpo es tan importante para el hombre: es capaz de expresar el amor. Nos dice que venimos del amor y que vamos hacia el amor; nos dice que nuestra vida da fruto en el amor. En la primera epístola de Juan (1Jn 4,8) leemos que Dios es amor. Él no es un ser apartado de todo, solitario, encerrado en sí mismo. Sino el amor pleno y eterno entre el Padre y el Hijo, que se unen en el Espíritu Santo. Dios no vive en un monólogo, sino en un diálogo continuo de amor y vida. Y ese misterio de su vida interior lo ha querido comunicar a nosotros a través del cuerpo: en el cuerpo se puede inscribir la imagen de Dios, porque Dios es amor. Cuando recibimos nuestro cuerpo con gratitud, aceptándolo como un regalo; cuando expresamos con nuestro cuerpo el amor a los otros, acogiéndoles, ayudándoles. Entonces en el cuerpo Dios pone su sello, Dios se hace visible y se transparenta en el mundo. Y nos asemejamos a Él.


8. ¿El hombre y la mujer son en verdad diferentes, en qué consiste su distinción?


Ciertamente, el hombre y la mujer son diferentes. El cuerpo tiene su lenguaje, y este nos 'habla' también de la diferencia sexual. Esta diferencia permite la unión más plena entre el hombre y la mujer: una unión fecunda, que puede dar la vida. La diferencia de la que hablamos, sin embargo, no se debe al desarrollo accidental realizado por la evolución biológica o a las diferentes culturas, con sus costumbres y modos de educar.


El hombre y la mujer no provienen del azar, sino del amor de sus padres, mediante el cual se manifiesta la fuerza creadora del amor de Dios. Si la diferencia sexual entre el hombre y la mujer fuera solo fruto de la casualidad o de los acontecimientos de la historia, también sería fortuito el amor que nos ha traído a la existencia, y la vida sería un viaje de la nada hacia la nada, como un sueño. La diferencia que existe entre un hombre y una mujer es más profunda que la que vemos entre las razas, las lenguas y las culturas. El hombre y la mujer son, no solo diferentes, sino también complementarios. Se necesitan el uno al otro para enriquecerse recíprocamente.Esto no quiere decir que hombre y mujer sean como las piezas de un puzzle. El hombre y la mujer no son una 'media naranja' para el otro que, cuando se unen, quedan cerrados en sí, formando una burbuja. Su amor, por el contrario, se expande, da fruto más allá de ellos, construyen algo juntos y se abren a un misterio que siempre ofrece más. Y es que el amor entre hombre y mujer se basa sobre algo más grande que ellos dos. Ambos se unen en la dimensión de Dios, que les creó y escribió en sus cuerpos el lenguaje de la sexualidad; que les descubre el misterio de la persona amada y bendice su unión con el fruto de una nueva vida, de valor infinito. Sí, hombre y mujer, con la misma dignidad, son diferentes. La diferencia les obliga a salir de sí mismos, a aceptar al otro, a abrirse a un misterio más grande, el misterio mismo de Dios, hacia quien caminan juntos.


9. El sexo, ¿es algo corpóreo o espiritual?


La Iglesia prefiere, más que de sexo, hablar de sexualidad, porque la sexualidad afecta a toda nuestra vida y no solo a una parte de ella, a un órgano o a un deseo particular. La sexualidad, por otra parte, tiene distintas dimensiones: genética (hombre y mujer tienen distinto ADN), gonádica (diferentes órganos sexuales), fisiológica (distinta forma del cuerpo), psicológica (tenemos distinto modo de ser, de reaccionar afectivamente) y, por último, espiritual (la sexualidad toca a nuestro mismo centro como personas, a la manera en que amamos y somos amados). No son dimensiones separadas, sino que todas se unen en mi cuerpo, que es la fuente de donde brotan nuestras vivencias. Ser hombre o ser mujer no es un simple dato que ponemos en nuestro pasaporte, sino una dimensión de nuestra identidad, un modo de responder a la pregunta fundamental: ' ¿quién soy yo?' Pensemos, por ejemplo, en lo importante que es haber recibido la vida de otros, haber sido engendrado del amor de nuestros padres. Y también en la capacidad que tenemos para dar vida a otras personas. Esto no es accesorio, sino central para nuestra vida, y está unido a la sexualidad. Por eso la sexualidad no es solo una atracción hacia la otra persona, sino también un elemento que nos ayuda a comprendernos a nosotros mismos, a partir del cual nos construimos a nosotros mismos y nuestras relaciones.


La importancia de la sexualidad nos es bien conocida por la fuerza con la que se manifiesta. Los otros deseos corporales como el hambre, la sed, o las ganas de poseer algo se extinguen cuando obtenemos el objeto que buscábamos. No sucede lo mismo cuando anda por medio la sexualidad. ¿Cómo es esto? Es que la sexualidad, como hemos dicho, es una ventana abierta a un misterio, que no se dirige a una cosa, sino a la comunión con una persona. Por la sexualidad percibo que no puedo vivir para mí mismo. En ella encuentro una llamada profunda al amor, y en el amor se juega el sentido de mi vida. Si alguno la utiliza solo para darse fácil satisfacción, no realiza una comunión personal y se convierte en presa de un narcisismo estéril.


10. ¿Cómo comportarse cuando se experimenta la atracción hacia alguien?


Al hombre le atrae el cuerpo femenino, y a la mujer el masculino. Despiertan en ellos impulsos y deseos. Para aprender a amar es necesario descifrar el lenguaje de esta atracción sexual hacia la otra persona, que tiene tres niveles. El primero es el de la atracción física que experimentamos hacia la persona del otro sexo. Esta tiene tanta fuerza porque apunta a algo más grande que nosotros, al misterio de la persona amada. Solo quien descubre esa belleza más profunda puede descifrar el verdadero sentido de los deseos. Quien se queda solo en el placer físico acaba en desilusión: como ocurre con la droga, la sexualidad cada vez le da menos placer y cada vez le hace más adicto a ella. Está luego el nivel psicológico de la sexualidad: nos atraen las cualidades masculinas o femeninas de la otra persona. Es el mundo de los afectos y sentimientos que me ligan al otro. Estos son tan bellos porque veo en ellos la posibilidad de construir un mundo común: la otra persona se hace presente en mí.


Ahora bien, los sentimientos van y vienen, como las olas del río. Muchas de esas olas se estrellan en la orilla y allí se acaba su fuerza. Pero el río tiene un movimiento más profundo, el de su corriente, que le conduce hacia el mar. El arte de amar es lograr que mis sentimientos se vuelvan también hondos, que impulsen la vida, que hagan madurar y crecer el amor mutuo. Para ello he de descubrir que, más allá del sentimiento, está el encuentro con la otra persona, que me aparece como alguien único, singular, distinto de todas las demás cosas. Es el nivel personal de la sexualidad, en que aprendo a 'vivir para el otro' trenzando una vida común. El periodo de noviazgo sirve para comprobar si nuestra atracción y sentimiento han madurado hasta el fondo, si hemos llegado al nivel personal. ¿Nos movemos todavía según las vibraciones del río, que se estrellan en la orilla? ¿O hemos encontrado un amor estable, que abre un camino, el de la corriente que va hasta el océano, llenando de vida sus márgenes?


11. En mi cuerpo siento una llamada a amar: ¿cómo puedo responder a ella?


Nos cuenta la Biblia (1Sam 3,1-18) que el joven Samuel escuchó, en la noche, una llamada. Se despertó por tres veces y preguntó quién le había llamado, pero sin respuesta. ¿Era solo su imaginación? Algo parecido nos ocurre a nosotros. En nuestro cuerpo sentimos también como una llamada, y vamos preguntando quién será su origen y qué querrá decirnos. Como Samuel, nos dirigimos a quienes tenemos cerca: '¿me has llamado tú?'


El camino del amor, decía Juan Pablo II, es como subir por un torrente que viene de la montaña, hasta encontrar el manantial. Para entender adónde nos lleva el amor, hemos de descubrir de dónde viene. ¿Quién ha escrito en mi cuerpo estos deseos de amar? ¿Por qué me fascina tanto la belleza? Y, ¿cómo hacer que mi vida esté a la altura de esa llamada, que sea también una vida bella?


Como hemos visto, nuestro cuerpo nos revela ante todo que el manantial del amor es Dios, que nos ha creado a través del amor de nuestros padres. Es Él quien nos habla, es Él quien nos llama al amor. Para responderle basta aceptar con gratitud el don de la vida y ponernos a su disposición como hijos. Solo si somos hijos, si recibimos el don de Dios, descubrimos que el amor nos convoca a una entrega. Entonces entendemos el amor esponsal: Dios me ha dado a esta persona para que la ame; Dios ha confiado mi vida a esta persona que me ama y recibe. ¡Somos los dos un regalo del Padre! Y si nuestro amor bebe del manantial, que es el origen del amor, entonces los dos juntos rebosaremos vida, con amor paterno y materno, dando un fruto insospechado. Ser hijos, esposos, padres: es la mayor respuesta a la llamada del amor.


12. El pudor que experimento ante la sexualidad, ¿no es acaso una limitación que hay que superar?


El pudor es un sentimiento con doble significado. Tiene un lado negativo: con ella queremos esconder algo, evitar que salga a la luz. Pero hay también una vertiente positiva: si escondemos algo es porque tiene valor, porque comprendemos que es bello y precioso y no queremos que otros abusen de ello. Se ha comprobado que en todas las culturas, aun las más primitivas, existe el pudor en el comportamiento sexual. Es que se trata de una experiencia fundamental que revela el significado principal de nuestra vida y nuestras acciones. No solo sentimos pudor en relación a la sexualidad, sino también en todo lo que toca a nuestra intimidad. Nuestra intimidad es algo precioso y solo la revelamos a quien la recibe con aprecio en un marco de mutua comunicación. Por eso nos enfada que un amigo revele nuestros secretos sin nuestro permiso. Pues bien, la sexualidad es una dimensión de la intimidad humana que toca al centro de quiénes somos. Tiene que ver con la capacidad de amar, con la verdad del cuerpo, con el hacerse 'una carne' en el amor entre hombre y mujer (Gén 2, 24). La revolución sexual de nuestros días ha denigrado el pudor, como si fuera propio de personas reprimidas. Pero el efecto real ha sido banalizar la intimidad humana. Vivir en plenitud la sexualidad no consiste en dejar atrás el pudor, sino en descubrir el rico significado que contiene y la intimidad que permite.


13. Si el sexo es un impulso natural, ¿por qué hay tantas normas que lo prohíben?


La sexualidad, las inclinaciones que conlleva, son cosas naturales. Pero no se pueden vivir de cualquier manera. Hace falta interpretar su lenguaje, descubrir su significado. No pueden ser fuerzas que tiren de nosotros en distintas direcciones, dividiendo nuestra vida. ¿Cómo integrarlas en un solo haz? De esto depende nuestra respuesta a la gran llamada, la gran 'vocación al amor' que es la vida del hombre en la tierra. En la sexualidad está en juego nuestra capacidad de amar y por eso hacen falta indicaciones que nos ayuden a orientarnos: las normas morales no representan solo reglas y prohibiciones, sino que nos permiten reconocer errores en nuestras acciones, errores que nos hacen daño.


Es como el árbol que, cuando es pequeño, necesita que lo atemos a un palo recto, y protejamos con una valla sus raíces, para que pueda hacerse alto y dar mucho fruto. Lo importante en el árbol no es la verja que lo protege, ni el pequeño palo que lo endereza, sino el fruto y la sombra que llegará a dar. Lo mismo ocurre en nuestras acciones: lo más importante no son los límites sino, sobre todo, el camino hacia una perfección. Pero existen unos mínimos. Por debajo de ellos no se da el amor verdadero. La Iglesia no solo enseña las normas que prohíben los actos malos (actos, es bueno recordarlo, que en primer lugar hacen malo a aquél que los realiza), sino que se preocupa sobre todo por transmitir el significado pleno de la sexualidad. No nos dice solo un 'no'. La Iglesia sobre todo nos invita a pronunciar un gran 'sí', a abrazar nuestros deseos más verdaderos. Y para hacerlo, nos recuerda que es necesario poseer una virtud: la castidad. Castidad no significa 'no realizar actos sexuales'. La castidad consiste en unificar todas las aspiraciones y deseos del corazón para que puedan expresarse en plenitud, en comunión con la persona amada. La castidad significa integrar todos los significados de la sexualidad para que puedan ser vividos plenamente. La castidad significa amar de verdad.


14. ¿Por qué la masturbación es un pecado, si no hago mal a nadie?


El pecado no es solo lo que daña al otro. Pues puedo dañarme a mí mismo, incapacitarme para el amor verdadero, aunque no dañe directamente a otra persona. Esto es lo que ocurre en la masturbación, donde busco la excitación sexual para mí mismo. Con ello hago expresarse a mi sexualidad en contra de sus significados básicos: la unión con la otra persona y la fecundidad. Es como si mintiese con mi cuerpo. Este pecado lo suele provocar la tristeza de quien se siente solo y conduce a una tristeza todavía mayor: el vacío de un placer sin sentido.


La malicia de este acto se comprende mejor cuando descubrimos la luz contenida en la pureza. Esta consiste en unos ojos limpios, que permiten descubrir una luz especial, la luz del amor. Mi sexualidad se comprende entonces como una fuerza para entregarme a la otra persona y descubrirla en su dignidad. El cuerpo de la otra persona se respeta en su belleza, a la luz del amor. 'Bienaventurados los limpios de corazón', dice Jesús (Mt 5,8). Esta bienaventuranza promete nada menos que la visión de Dios, cuya clave es precisamente el amor. Los limpios de corazón son capaces de mirar el mundo con una mirada nueva, pues descubren la luz del amor, que viene de Dios. Por eso sus fuerzas de amar no están desperdigadas, sino unidas: el amor es un centro que ordena todas sus fuerzas para amar y les da armonía y belleza. Y pueden querer con toda el alma una sola cosa. La guarda de los sentidos, en especial la vista, es necesaria para vivir con alegría y fidelidad la vocación al amor.


15. ¿Cómo debe comportarse quien siente una inclinación sexual ante una persona del mismo sexo?


Si queremos comunicar algo no podemos usar las palabras en el orden que nos parezca. El lenguaje tiene sus propias leyes, su gramática, que no depende solo de mis sentimientos o mis inclinaciones. Pues bien, del mismo modo ocurre con el amor y su lenguaje. Por eso no es suficiente que sienta en mí una inclinación para que un acto sexual sea bueno. Hace falta que me exprese según el lenguaje del acto conyugal, que viva íntegramente sus significados objetivos y corpóreos. ¿Cuáles son estos significados? La unión de hombre y mujer en una diferencia sexual, que es capaz de crear comunión y hacerse fecunda porque está abierta a la vida. Ahora bien, son estos precisamente los significados de que carece un acto homosexual. Si uso el lenguaje de la sexualidad contra estos significados, no estoy comunicando la verdad del amor, vivo en una ficción.


Es importante distinguir: cuando digo que realizar un acto homosexual es malo no estoy diciendo que la persona con inclinación homosexual sea mala. Los actos son intrínsecamente malos: carecen de los significados básicos para realizar la comunión de personas por medio de la sexualidad. En cambio, la persona no es mala por sentir esa inclinación. Al decir que los actos homosexuales son malos tampoco estamos discriminando a nadie. En efecto, los significados de la sexualidad son objetivos y válidos para todos, igual que una lengua tiene la misma gramática para todos. Lo que se pide a la persona que experimenta inclinaciones homosexuales es lo que se pide a todos: vivir la castidad en el propio estado. Es verdad que esta persona puede sentir mayor dificultad subjetiva para esto, según la fuerza de esta inclinación desordenada. Por eso se requiere una ayuda próxima y comprensiva por parte de la comunidad eclesial.


16 ¿El amor es exclusivo, o podemos enamorarnos de dos personas al mismo tiempo?


Hay enamoramientos que parecen suceder de golpe, sin que nos demos cuenta. Por eso se habla de amor a primera vista. Al dios pagano Cupido, responsable de estos amores, se le representa como un niño con alas, armado con una flecha que traspasa los corazones de los amantes. Se sugiere así la idea equivocada de que el enamoramiento sucede sin que podamos hacer nada. Afortunadamente no es así: el amor no prescinde de nuestra libertad. Podemos sentir gusto en la presencia de otra persona y en el trato con ella. Pero esto no es directamente signo de un amor verdadero. Por eso se puede sentir hacia varias personas. La cosa cambia cuando nos implicamos personalmente en el amor para construir una intimidad común, viviendo el uno para el otro. Aquí se requiere apreciar que la otra persona es única, en su cuerpo y en su espíritu. Por eso se experimenta una progresiva exclusividad en ese amor. Ya no se puede tener de igual modo hacia dos o más personas.


Cuando creemos que estamos enamorados no podemos concentrarnos solo en la intensidad de nuestro sentimiento. Estos pueden cambiar con rapidez e incluso apagarse. Lo que determina un amor verdadero no es solo la fuerza del sentimiento, sino la intención de 'vivir para el otro'. Por tanto, enamorarse no es algo que simplemente 'me sucede' pasivamente. Es un proceso por el que la otra persona se va convirtiendo poco a poco en un fin de mi vida (y así, en una vocación). No es un mero instante que fascina, sino una llamada, cuya respuesta requiere la madurez interior y la fidelidad en el tiempo. El amor no depende de un momento de fascinación, sino de la respuesta voluntaria y libre que damos a una llamada. Al profundizar en el conocimiento de la otra persona se madura en la relación mutua y es posible construir una vida común, contenido propio de la promesa matrimonial.


17. Si el sexo es algo bueno, ¿por qué en la Iglesia hay gente que no se casa y consagra su virginidad a Dios?


Al hacerse hombre, Cristo inauguró un nuevo modo de vivir el camino de amor hacia el Padre, un nuevo modo de expresarse con el lenguaje del cuerpo, de vivir con plenitud también la sexualidad. Lo hizo así porque, para hacer eterno el amor, había que trasformarlo, hacerlo semejante a Dios mismo. Con este nuevo lenguaje Jesús pudo amar a los hombres totalmente, entregándose por todos, con nombre y apellido, con una entrega esponsal, única. Y dijo: 'Tomad, esto es mi cuerpo' (Mc 14,22).


Las personas que se consagran y viven virginalmente en la Iglesia, siguen este modo de vivir de Jesús. Pueden vivir así porque participan de Cristo y reciben su llamada singular. Recuerdan a todas las parejas pasadas que su amor viene de Dios y que tiene que caminar siempre hacia Dios. Nos enseñan a ver la meta del amor, más allá de la muerte, en el abrazo del Padre misericordioso. Vivir virginalmente no es una renuncia del cuerpo. Al contrario, este amor se vive también en el cuerpo, y se vive como hombre y mujer. Es más, la persona consagrada nos enseña a ver la gran dignidad del cuerpo: es capaz de entregarse totalmente a Dios, de hacerle transparente en el mundo, de hacer vivo su amor divino. Entendemos así que el amor de Dios no es abstracto, sino real y concreto, que toca nuestro corazón de carne y lo llena, que nos hace capaces de vivir totalmente entregados a Él.


18. ¿No es excesivo un amor para siempre?


Parece imposible que dos personas que no son eternas prometan un amor eterno. Y, sin embargo, no hay un enamorado que, cuando se declara a su enamorada, no diga que el suyo será un amor 'para siempre'. El sentimiento puede cambiar, la atracción física disminuir; pero el amor, recordemos, llega más hondo que las atracciones y sentimientos. Es como la corriente profunda que empuja el agua del torrente hacia el mar, el último destino de la persona. Solo cuando miran a este destino, los enamorados sienten vibrar la promesa de algo más grande, y se hace posible amar para siempre. Es que en ese destino, que está inscrito en la persona, se percibe algo eterno.


Para amar para siempre debemos entonces reconocer lo que hay de eterno en la otra persona: su nombre, su historia, su destino. Sin la ayuda de Dios y de su amor, que se manifiesta también mediante la relación con la familia, los amigos y la misma Iglesia, es imposible tener fe en esta promesa de eternidad. Alguien preguntará: ¿no dejamos de ser libres cuando decimos para siempre? ¿no es mejor vivir sin compromisos? Pero sucede justo al revés. Para decir 'para siempre' hay que tener el futuro en las manos. El que no puede prometer, ese vive solo en el presente estrecho, no tiene espacio para moverse, el futuro no es suyo... no es libre. No puede proyectar el mañana ni soñar en dar fruto. Solo tiene un camino quien no cambia de horizonte. La promesa de eternidad que vive en el amor, requiere ser mantenida paso a paso. El 'para siempre' que lleva dentro de sí se juega en el 'día a día', construído con la paciencia y el perdón.


19. Si estamos sinceramente enamorados, ¿por qué no entregarnos sexualmente antes del matrimonio?


La sexualidad es una dimensión propia del amor entre el hombre y la mujer, pero no todas sus expresiones son justas: todo depende de la verdad del amor que expresan. Todo depende de la verdad del amor que expresen. Comprendemos fácilmente que no basta con 'gustarse' para realizar un acto sexual con otra persona. Es que la verdad de tal acto no es 'gustarse juntos' sino formar una vida en común. Por eso la verdadera unión sexual con el otro exige una comunión de personas: es la entrega real y definitiva de 'vivir para el otro'. Por eso, antes del matrimonio, las manifestaciones afectivas y sexuales deben respetar la verdad de un don recíproco, que no se ha dado todavía en plenitud. Si realizo el acto conyugal sin haber dicho a la otra persona un 'sí para siempre', entonces estoy mintiendo con mi cuerpo. Mi sexualidad expresa algo (te amo para siempre) que no quiero de verdad decir a la otra persona. La experiencia enseña que las relaciones prematrimoniales no hacen más estables a los matrimonios, sino al revés. La razón es que enturbian gravemente el sentido de entrega propio de la sexualidad humana.


20. ¿No impone el matrimonio demasiadas normas y responsabilidades, todas a la vez?


Para amar, hay que abandonar el individualismo. Si esto no ocurre, entonces el matrimonio es solo una convivencia satisfactoria, en que importan sobre todo los deseos subjetivos de quienes conviven: mis gustos, mis ideas de la vida, mis proyectos. Pero entonces, cuando llega una desilusión, o la frustración ante dificultades, se descubre lo frágilque es el vínculo. Pero el matrimonio es mucho más que dos personas que se unen para conseguir cada uno su propia felicidad. El matrimonio es una comunión de dos personas. Su grandeza es que cada esposo vive 'para otro', y por eso puede realizar un plan que supera los deseos de los dos amantes. Hay algo más grande, un 'nosotros' común, una historia juntos: ambos dicen 'sí' al bien de la comunión entre ellos. Y ahora la medida de la unión ya no son los deseos subjetivos de cada uno. Lo que les une es la grandeza de una promesa que han visto en la otra persona y les supera a los dos: perciben en su amor una promesa de Dios hacia ellos. Por eso, el contenido del matrimonio no queda al capricho de los esposos, sino que obedece a un plan de Dios al que consienten el día de su boda. Y ahora no solo se prometen el amor que sienten: dicen 'sí quiero' a lo que Dios les promete, con toda su grandeza y sus exigencias. Por eso la 'comunión de personas' nunca se acaba en la simple situación de estar juntos, sino que requiere la promesa de una 'íntima comunidad de vida y amor' (Gaudium et spes, n. 48).


21. Si el amor entre el hombre y la mujer es algo natural, ¿por qué hace falta casarse por la Iglesia con un sacramento?


El primer milagro de Jesús tiene lugar en las bodas de Caná (Jn 2, 1-11). Dos esposos estaban celebrando su matrimonio cuando se acabó el vino. Entonces Jesús quiso hacerles un regalo, el regalo de su amor, de su gozo. Para ello les pidió algo humilde (el agua) y la convirtió en algo mejor, en aquello de lo que tenían necesidad (el vino). Aquello que ocurrió en Caná es lo que sucede cuando celebramos un sacramento como el matrimonio. Jesús, para hacer el regalo de su vino, pide a los esposos que le presenten el agua de su amor humano, la entrega que se hacen el uno al otro, el 'Sí' que se intercambian. Jesús toma este amor tal como es para hacerse presente en él, para hacerlo signo del amor que le une con su Iglesia. El don que reciben los esposos es su bendición, su fuerza, su amor divino, el único capaz de sostener el amor que les une. Por eso es muy importante que nos casemos en la Iglesia de Cristo: porque solo si llevamos ante Él nuestro débil amor, podemos amar a la otra persona como Él nos ha amado.


22. ¿Por qué dos esposos que se dan cuenta de que se han equivocado no pueden divorciarse?


Cuando nos equivocamos, cosa que sucede a menudo en la vida, es necesario corregirse: en el trabajo, en el familia, en la sociedad. Sin embargo, con el amor, las cosas son distintas. Si dos personas se aman y deciden casarse, su elección no puede tener fecha de caducidad. Nadie dice 'te amo hasta el 30 de Junio' o 'te amo los viernes por la tarde.' El amor se alimenta de una fidelidad que requiere permanencia por encima de las pruebas.


Es imposible hablar del amor entre esposos sin asumir su continuidad en medio de las dificultades, 'en la prosperidad y la adversidad, en la salud y en la enfermedad'. La entrega conyugal es incondicional. Esta entrega no puede cuestionarse, sino que encuentra en las pruebas la posibilidad de manifestar su verdad. Cuando lleguen los problemas tenemos que pensar: no nos hemos equivocado al amar, ni cuando elegimos entregarnos, sino que hemos de seguir amando de un modo que responda a estos acontecimientos concretos de la vida, que nos vienen sin elegirlos nosotros. Las dificultades de la convivencia, en especial cuando se sufre la infidelidad del otro cónyuge, son motivo de grandes sufrimientos que hacen difícil o incluso imposible continuar viviendo juntos. Es aquí donde el cristiano sabe que experimenta una fidelidad mayor que sí mismo: es la fidelidad de Cristo a la Iglesia. Cristo es fiel aunque el hombre sea infiel. Por eso el cristiano, aun abandonado injustamente, encuentra sentido en su fidelidad plena al compromiso adquirido, que excluye cualquier tipo de unión posterior mientras viva el otro cónyuge. La gracia del sacramento le permitirá descubrir este sentido y convertirlo en fuente de vida y de perdón. Un amor que perdona es un amor que permanece y descubre la fuente del amor eterno de Dios (1Co 13,8).


23. ¿Es posible considerar modelos de familia diversos del 'tradicional'?


A veces los problemas en la familia son tan grandes que parecen insuperables: la música del amor parece que se ha apagado, o nos cuesta perdonar las ofensas recibidas... En estos momentos debemos recordar que lo que nos une como familia es algo más grande que nosotros mismos y nuestros problemas. Aquello que une a los esposos, su bien común, es más importante que el bien de cada uno tomado individualmente. En vista de tal bien merece la pena seguir adelante. En todo caso, la solución nunca es echar todo el pasado por la borda y empezar de cero: la vida del hombre no se puede 'reinventar' cada vez que las condiciones son desfavorables.


Los problemas que afectan a la intimidad de las personas no se resuelven con soluciones técnicas a lo que es en verdad una cuestión personal, que pone en juego la felicidad y libertad humanas. En concreto, hay que rechazar la imagen de una 'familia a la carta' como solución a los problemas familiares. La construcción de una familia es la formación de una comunión de personas que cuenta con un plan trascendente, más allá de las simples decisiones humanas. Esto hace estables e incondicionales las relaciones familiares, que son soporte imprescindible para la madurez personal y base de la sociedad. No se puede pretender igualar la realidad de una familia fundada en el auténtico matrimonio con otro tipo de uniones que dependen solo del deseo subjetivo de las personas.


Considerar distintos 'modelos familiares' es ignorar la relación entre los deseos humanos y la plenitud de vida que ofrecen. En estos modelos familiares 'alternativos' el deseo de las personas no comparte todos los bienes de la unión matrimonial y no garantiza ninguna estabilidad, lo cual daña tanto a los que constituyen este núcleo familiar 'alternativo', como a la sociedad. El don de la estabilidad, la educación inicial de los hijos y la acogida de las personas que ofrece la familia son bienes que deben ser apreciados por el Estado y reconocidos como el fundamento de las políticas familiares, por la aportación inmensa que las familias ofrecen a la sociedad. Solo la familia con su estabilidad garantiza de hecho un verdadero progreso social.


24. Si el amor humano es en sí algo tan bueno, ¿por qué no basta un matrimonio civil?


Sabemos que el amor humano es muy frágil, su lenguaje nos es oscuro y el camino al que nos conduce es difícil de seguir. Por eso es importante que el hombre y la mujer pongan delante de Cristo su promesa: solo de este modo, como en Caná, Él recibirá el don de los esposos y lo hará crecer, trasformándolo en algo mejor, más fuerte. En el matrimonio religioso el hombre y la mujer piden a Jesús participar de la fuerza de su amor, el mismo amor que le ha permitido sacrificarse hasta la muerte. Este es el regalo que marido y mujer reciben de Cristo el día de su boda: la misma caridad de Jesús, ese amor que le hizo entregarse hasta la muerte. Ese amor es el Espíritu Santo (Rom 5,5), que se derrama sobre hombre y mujer en el matrimonio. Ahora se pueden amar con caridad conyugal, su amor se transforma en el vino del amor de Cristo. En el sacramento los esposos se aman como Cristo les ama. Desde Cristo descubren que son acogidos, amados, perdonados. Además, a través de Cristo su amor se hace fecundo en vida eterna: ya no entregan a sus hijos solo la vida de la tierra, sino también una vida hacia el cielo. Se hacen instrumentos por los que Dios transmite su paternidad divina.


25. ¿Existe un momento justo para tener hijos y un momento en el que conviene cerrarse a la posibilidad de la procreación?


Nadie desea una vida infecunda. Encerrarse en los propios intereses y conveniencias es el mejor modo de arruinar la propia vida. Pero no es fácil vivir la fecundidad, que requiere gran madurez interior: estar dispuesto a una nueva entrega más allá de lo que uno controla o domina. Por eso la fecundidad es una dimensión del amor que no depende de las meras decisiones humanas o de un criterio nuestro subjetivo y no puede ser guiada solo por nuestros deseos. Contraer matrimonio supone entonces estar dispuestos, en condiciones normales de salud y de edad, a recibir hijos de Dios. La disposición inicial a tener hijos se vive dentro de unas circunstancias concretas, en que los cónyuges son responsables del bien común de toda la familia. La posibilidad de recibir un hijo de Dios se ha de vivir según esta responsabilidad. Es aquí donde los cónyuges pueden juzgar si conviene o no una nueva concepción. Es un juicio que corresponde solo a los esposos ante Dios, teniendo en cuenta los motivos graves asociados a la grandeza de recibir una nueva vida. Este juicio práctico, aunque a veces pueda ser negativo, no es una cerrazón a la vida, ya que no quita la disposición a aceptar el juicio de Dios, Señor de la vida. Solo Él puede decidir en última instancia acerca de la existencia de un nuevo ser. Por eso la paternidad responsable puede juzgar que no es conveniente un nuevo embarazo, pero no puede decidir que no quiere de ningún modo que un hijo venga al mundo. Esto sí sería una decisión anticonceptiva, cerrada a la vida.


26. ¿Por qué debemos estar abiertos a la procreación?


La procreación es uno de los significados propios del amor conyugal que no puede ser nunca negado. Pues los esposos, en cada acto, se comunican totalmente, tal y como son, incluyendo también el don de la fecundidad. Cuando no quiero donar esto a mi cónyuge no me estoy entregando del todo.


'La posibilidad de procrear una nueva vida humana está incluida en la donación integral de los esposos. [...] De este modo no solo se asemeja al amor de Dios, sino que participa de él, que quiere comunicarse llamando a la vida a personas humanas. Excluir esta dimensión comunicativa mediante una acción que trate de impedir la procreación significa negar la verdad íntima del amor esponsal, con la que se comunica el don divino' (Benedicto XVI).


Este significado procreativo se fundamenta en el lenguaje del cuerpo y no es una mera intención de los cónyuges, sino la expresión de su amor, que se manifiesta mediante el acto conyugal. Por eso un acto sexual entre los esposos al que intencionadamente se priva del significado procreativo, no se puede considerar conyugal, y es por tanto inmoral. Del mismo modo que tampoco es verdadero acto conyugal uno que se impone a la otra persona contra su voluntad, pues se suprime ahora el otro significado del acto: la unión de amor entre los esposos. La realidad del cuerpo impide la reducción de la fecundidad a una mera intención genérica o global en la existencia. Esta se hace presente en toda donación corpórea. Por eso no basta estar abiertos a la vida en general, y luego realizar actos anticonceptivos; igual que no basta tener una actitud general de aprecio por la verdad, si luego en ocasiones decimos una mentira.


Esta dimensión de la fecundidad no se manifiesta solo en la procreación, sino también en la educación de los hijos. La persona humana no se produce, sino que se engendra, y la educación es la expresión continuada de la generación humana. La paternidad responsable significa custodiar y educar a los hijos hasta que alcancen la madurez suficiente para encontrar su propia vocación al amor.


27. ¿Por qué no acudir a los distintos anticonceptivos?Las técnicas de planificación natural de la fertilidad, ¿no son acaso unos anticonceptivos permitidos?


Las técnicas anticonceptivas privan deliberadamente al acto conyugal de su dimensión procreativa. Los esposos que los usan han decidido renunciar a su fecundidad, a través de un acto intrínsecamente malo, contrario a la verdad de su amor conyugal. Pero supongamos otro caso distinto: dos esposos prevén que un acto sexual será fecundo y juzgan responsablemente que no es conveniente concebir un hijo. Por eso consideran inconveniente el acto y no lo realizan. Ahora no se trata de un acto anticonceptivo, porque los esposos no actúan contra ninguno de los significados de su amor conyugal. Por el contrario, estamos ante un ejercicio de responsabilidad dentro de una disposición real de apertura a la vida. He aquí, la diferencia fundamental entre las técnicas anticonceptivas y los métodos naturales: los unos manipulan el significado del acto conyugal, los otros favorecen la acción responsable de los esposos. La diferencia es de contenido y no ligada al hecho de que unos son artificiales y otros naturales. Los unos son inmorales, los otros pueden ser aceptados.


28. El aborto, ¿no puede ser considerado en algunos casos límite, un mal menor?


Un acto es moralmente malo porque daña a la persona que lo comente. Más allá de sus consecuencias o de la intención subjetiva, el aborto es el homicidio de un inocente y el que lo realiza se convierte en un homicida. Por eso la gran víctima del aborto es la mujer que elige hacerlo. Es ella la que necesita más ayuda para sanar la herida terrible del mal cometido. El aborto no es nunca un mal menor. Llegar a comprender las razones de quien quiere abortar no impide desenmascarar los falsos argumentos con los que se intenta justificar el mal. Los cristianos deben ayudar a cada persona, a través de un ejercicio de verdad, a reconocer su culpa y a recibir la misericordia de Dios. La Iglesia no solo lucha por defender el derecho delmás débil, del no nacido; sino también por ayudar a las madres que tienen dificultad para llevar adelante a sus hijos; y por 'sanar' a las que han abortado, ayudándolas en el difícil camino de arrepentimiento y reconciliación.


29. Si no se tienen hijos y se desean mucho, ¿por qué no recurrir a las técnicas de reproducción asistida?


El deseo de paternidad de cada pareja de esposos es siempre lícito, justo y bello. Un hijo, sin embargo, es algo más que un deseo, es algo demasiado precioso para que pueda depender solo de una decisión personal. Al hijo no podemos desearle como se desea un objeto, que se consigue a base de esfuerzo o dinero. La única forma de recibir un hijo es acogerle en toda su dignidad personal. Las técnicas de reproducción asistida siguen una lógica productiva: eliminan cualquier producto (hijo) defectuoso, congelan los embriones, investigan sobre ellos y destruyen aquellos que no se consideran convenientes. Esto es, obran de modo contrario a la dignidad personal.


Solo se puede recibir a un hijo como un don de Dios. Así lo recuerda Eva, la primera mujer, la primera madre de la historia: 'He concebido un hijo con la ayuda de Dios' (Gén 4,1). Por eso no puede decirse que los cónyuges 'tengan derecho' sobre una persona, sino que se han de disponer a recibirla con el agradecimiento de un don. Lo contrario se opondría a la dignidad del hijo. La Iglesia conoce bien el sufrimiento de los esposos que no pueden tener hijos. Les ayuda informándoles de los medios lícitos para tenerlos y liberándoles del deseo de procrear 'a toda costa', invitándoles más bien a descubrir su fecundidad dentro del plan de Dios. La Iglesia les hace ver la fecundidad dentro del plan de Dios, que también se puede vivir por la adopción, la acogida o la entrega generosa en el cuidado de la infancia.


30. Si el amor es cosa de dos, ¿por qué, para casarnos, es necesario una celebración pública?


Nuestra vida se apoya siempre en otros, los necesita, como necesitamos oxígeno para respirar. Necesita sobre todo a Dios, que sostiene el amor, lo hace durar y le permite crecer. Por esto tenemos necesidad de una celebración pública: porque en el rito religioso se manifiesta la petición de ayuda a aquellos que nos ayudarán a construir el amor. Es la ayuda de nuestras familias, de nuestros amigos, de la sociedad. Es la ayuda de Dios, que nos promete su presencia.


El amor de los esposos tiene una dimensión social. Solos no pueden amarse. El amor que sienten lo han aprendido en una familia, y con su familia construyen la sociedad. Por eso su amor no es algo privado, que solo les concierna a ellos. Al entrar en la Iglesia, el amor de los esposos pide ayuda, reconoce necesitar apoyos: los de otras familias, los de la sociedad, de la comunidad creyente, de Dios. La Iglesia, en la liturgia, dice a los esposos algo importante: 'no estáis solos. Yo os ofrezco un lugar en el que construir vuestro hogar. Yo os abro a una gran familia para que os apoyéis en ella para fundar la vuestra. Solo así podréis vivir plenamente vuestro destino de amor y acoger los dones que Dios os dará.'


Y, a la vez, en esa liturgia, los esposos se preguntan: ¿qué podemos hacer nosotros por la Iglesia? La construiremos en lo pequeño, en el día a día, con el testimonio de nuestro amor y trabajo. Haremos de nuestra vida una liturgia, de nuestro hogar un templo donde oramos y enseñamos a nuestros hijos a orar, de nuestro trabajo una alabanza al Señor, fuente de todo bien. Seremos una pequeña iglesia, una iglesia doméstica.