Thursday, 20 December 2018

Thursday, 6 December 2018

ORACIÓN PARA EL TRABAJO

Padre Celestial, al entrar en mi lugar de trabajo, deseo invocar Tu Presencia, para darte gracias por este nuevo día.

Te pido Tu paz, Tu gracia, Tu misericordia y Tu orden perfecto para esta oficina.

Te pido que bendigas todo lo que se hable, piense, decida y haga dentro de estas paredes.

Bendice mis proyectos, ideas y todo lo que realice, para que aún mis más pequeños logros sean testimonio de tu gloria.

Bendice, Señor, a mis jefes, compañeros, clientes y a todas las personas que este día se relacionen conmigo.

Renueva mis fuerzas para hacer mi trabajo de la mejor forma posible.

En este día te pido, Señor, un corazón generoso para atender con amabilidad a todas las personas y no ser indiferente a sus necesidades.
Ojos para descubrir lo mejor en los que me rodean.

Una boca que sonría con frecuencia, que diga frases optimistas y que enmudezca para los rumores y palabras ofensivas.

Dos manos que trabajen honradamente y con entusiasmo, para satisfacer las necesidades de mi familia y mías.

Mente abierta a todas las ideas, para pensar bien de los demás y entender sin prejuicios a los que piensen distinto a mí.

Especialmente, Señor, dame una fe profunda para creer en Tu palabra y una voluntad decidida para actuar correctamente y hacer el bien.

Señor, cuando esté confundido(a) guíame, cuando me sienta débil, fortaléceme, cuando esté cansado(a) lléname con la luz del Espíritu Santo.

Te pido que en este día el trabajo que haga y la manera cómo lo haga, esté de acuerdo con Tu palabra y Tus mandamientos.

Y te pido, Señor, que cuando termine mi trabajo de hoy, me conduzcas con seguridad hasta mi destino.

Bendice mi familia y cuida mi hogar para que todas mis cosas estén como las dejé cuando salí de casa.

Señor, te agradezco por todo lo que has hecho en mi vida, lo que haces y lo que harás.

En el nombre de Jesús, te doy las gracias por los dones con que me bendecirás el día de hoy, ayúdame a usarlos con responsabilidad en Tu honor.

Amén.

Saturday, 1 December 2018

Oracion para ser santo.

Oración para ser santo

Con firmeza;
espero en vos, pero ayúdame a esperar sin desconfianza;
te amo, Señor, pero ayúdame a  demostrarte que te quiero;
estoy arrepentido, pero ayúdame a no volver a ofenderte.

Te adoro, Señor, porque sos mi creador
y te anhelo porque sos mi fin:
te alabo, porque no te cansas de hacerme el bien
y me refugio en vos, porque  sos mi protector.


Que tu sabiduría, Señor, me conduzca y tu justicia me contenga;
que tu  misericordia me consuele y tu poder me defienda.
Te ofrezco, Señor, mis pensamientos, ayúdame a pensar en vos;
te ofrezco  mis palabras, ayúdame a hablar de vos;
te ofrezco mis obras, ayúdame a cumplir tu voluntad;
te ofrezco mis penas, ayúdame a sufrir por vos.


Todo aquello que vos quieras, Señor, lo quiero yo.
Te pido, Señor, que ilumines mi entendimiento,
que fortalezcas mi  voluntad, que purifiques mi corazón
y santifiques mi espíritu.
Haceme llorar mis pecados, rechazar las tentaciones,
vencer mis inclinaciones al mal y cultivar las virtudes.


Dame tu gracia, Señor, para amarte y olvidarme de mi,
para buscar el  bien de mi prójimo
sin tenerle miedo al mundo.
Dame tu gracia para ser obediente con mis superiores,
comprensivo con  mis inferiores,
solícito con mis amigos y generoso con mis enemigos.


Ayúdame, Señor, a superar con austeridad el placer,
con generosidad la avaricia, con amabilidad la ira,
con fervor la tibieza.
Que yo sepa tener prudencia, Señor, al aconsejar,
valor en los peligros, paciencia en las dificultades,
sencillez en los éxitos.


Concédeme, Señor, atención al orar, sobriedad al comer,
responsabilidad en mi trabajo y firmeza en mis propósitos.
Ayúdame a conservar la pureza del alma,
a ser modesto en mis actitudes,
ejemplar en mi trato con el prójimo
y verdaderamente cristiano en mi conducta.


Concédeme tu ayuda para dominar mis instintos,
para fomentar en mí, tu vida de gracia,
para cumplir tus mandamientos y obtener mi salvación.
Enséñame, Señor, a comprender la pequeñez de lo terreno,
la grandeza  de lo divino,
la brevedad de esta vida y la eternidad de la futura.

Amén


POR LA SANTIDAD DE VIDA
Creo en ti, Señor, pero ayúdame a creer con firmeza; espero en ti, pero
ayúdame a esperar sin desconfianza; te amo, Señor, pero ayúdame a
demostrarte que te quiero; estoy arrepentido, pero ayúdame a no volver a ofenderte.

Te adoro, Señor, porque eres mi creador y te anhelo porque eres mi fin:
te alabo, porque no te cansas de hacerme el bien y me refugio en ti, porque
eres mi protector.
Que tu sabiduría, Señor, me dirija y tu justicia me reprima; que tu
misericordia me consuele y tu poder me defienda.
Te ofrezco, Señor, mis pensamientos, ayúdame a pensar en ti; te ofrezco
mis palabras, ayúdame a hablar de ti; te ofrezco mis obras, ayúdame a cumplir
tu voluntad; te ofrezco mis penas, ayúdame a sufrir por ti.
Todo aquello que quieres Tú, Señor, lo quiero yo, precisamente porque lo
quieres tú, como tú lo quieras y durante todo el tiempo que lo quieras.
Te pido, Señor, que ilumines mi entendimiento, que fortalezcas mi
voluntad, que purifiques mi corazón y santifiques mi espíritu.
Hazme llorar, Señor, mis pecados, rechazar las tentaciones, vencer mis
inclinaciones al mal y cultivar las virtudes.
Dame tu gracia, Señor, para amarte y olvidarme de mi, para buscar el
bien de mi prójimo sin tenerle miedo al mundo.
Dame tu gracia para ser obediente con mis superiores, comprensivo con
mis inferiores, solícito con mis amigos y generoso con mis enemigos.
Ayúdame, Señor, a superar con austeridad el placer, con generosidad la
avaricia, con amabilidad la ira, con fervor la tibieza.
Que sepa yo tener prudencia, Señor, al aconsejar, valor en los peligros,
paciencia en las dificultades, sencillez en los éxitos.
Concédeme, Señor, atención al orar, sobriedad al comer, responsabilidad
en mi trabajo y firmeza en mis propósitos.
Ayúdame a conservar la pureza del alma, a ser modesto en mis actitudes,
ejemplar en mi trato con el prójimo y verdaderamente cristiano en mi
conducta.
Concédeme tu ayuda para dominar mis instintos, para fomentar en mí, tu
vida de gracia, para cumplir tus mandamientos y obtener mi salvación.
Enséñame, Señor, a comprender la pequeñez de lo terreno, la grandeza
de lo divino, la brevedad de esta vida y la eternidad de la futura.
Amén.

ORACIÓN POR LA SANTIDAD
«Aún antes de la fundación del mundo Dios nos había escogido para que fuéramos suyos a través de nuestra unión con Cristo, así podríamos ser santos e inmaculados delante de Él» (Ef 1, 4). Santidad es la característica de Dios. Cualquiera que desee habitar en Él debe ser santo. Es la santa voluntad de Dios que todos seamos santos. (1 Tes 4, 3). Todos los días rezamos «que se haga tu voluntad» y es su voluntad que nosotros seamos santos. Uno que se esfuerza por la perfección cabe esperar que sea perfecto y santo como lo es su Padre Celestial. (Mt 5, 48) . Si uno puede alzar su corazón al Santo Corazón de Jesús, él puede embeber santidad de Él. Nadie puede experimentar a Dios a no ser que esté revestido de santidad. (Mt 5, 8; Heb 12, 14). En todo ser humano hay una sed inherente de experiencia de Dios. (Sal 42, 1-6) Cualquier experiencia solamente es posible cuando se reciben los datos a través de los sentidos. Los sentidos externos tienen sus correspondientes sentidos internos que reciben los datos que son espirituales para tener la experiencia de Dios. Cuando los sentidos están corroídos y manchados por pecados, ellos no pueden recibir tales datos. Por lo tanto uno debe de lavar sus sentidos y su corazón en la preciosa Sangre de Jesús y pedir al Espíritu Santo que los llene con la santidad de Dios. (Heb 9, 14)
ORACIÓN
(Cerrando tus ojos interiores puedes contemplar el Corazón de Jesús, maltratado y herido, y levantando en fe tu mano derecha, puedes sumergirla en la Sangre que mana de él, y señala cada parte de tu cuerpo especialmente el corazón y los sentidos con el signo de la cruz. La Sangre de Cristo está disponible para todos aquellos que creen. (Rom 3, 25). Así como los israelíes marcaron las puertas de sus casas con sangre y se protegieron a sí mismos, tú puedes en fe marcar todo lo que tú quieras con las Sangre de Cristo, tu hogar, tu coche, tu tienda, los libros que lees, los utensilios, etc.)
Oh Jesús crucificado por mis pecados, ahora yo vengo a los pies de la Cruz y contemplando tu sagrado Corazón de donde fluye sangre y agua, humildemente te pido que laves mi corazón y sentidos para que yo pueda experimentar tu amor sin medida, y alcanzar la santidad de vida que Tú tanto deseas. Siento profundamente haberme manchado con diversos pecados en mi vida pasada. Uniendo todas mis pequeñas tristezas y sufrimientos con tus agudísimos sufrimientos en la cruz, yo expío por mis pecados. Oh Jesús, mi dulce Salvador, al rendirme a Ti, te expreso mi gran deseo de llegar a Ti más íntimamente para ver tu cara con mis ojos, oír tu voz a través de mis oídos, oler la dulce fragancia de tu divinidad y probar tu precioso amor y por tanto tener una experiencia personal completa de tu presencia. Oh Señor, déjame tocar tus santas heridas con mis manos (hacerlo) marcando y ungiendo cada parte de mi mismo para que pueda ser plenamente protegido de todo mal y de todo daño. Oh Espíritu Santo, ven a mí y habita en mí con la presencia de Jesús y del Padre para que pueda ser santo y sin mancha con todos los santos en el cielo. Amén

(Repetidamente puedes decir «Espíritu Santo, Señor, santifícame» y alabar y agradecer al Señor por un tiempo considerablemente largo, experimentando la presencia de Jesús dentro de ti. Si lo haces seriamente, con seguridad te sentirás sumergido en la santidad de Dios).
Puedes leer los ssiguientes pasajes bíblicos:
Sal 51, 1-19; Mat 5, 1-48; Ef 4, 1-32; Col 2, 1-23

Thursday, 29 November 2018

Las novenas ¿Qué son? ¿Cómo surgen? Beneficios.

Recomendaciones para rezarlas.

NOVENA del latín “novem”, nueve. Es una devoción (dedicación o consagración) que quiere decir nueve días de oración pública o privada con especial motivo para obtener alguna gracia o intención especial. Hay novenas dedicadas a Nuestro Señor, al Espíritu Santo, como también a la Virgen María y a muchos Santos. A lo largo de los siglos, la Iglesia ha enriquecido las novenas con indulgencias por los favores y milagros obtenidos.


Los primeros que hicieron una novena fueron María y los Apóstoles en el Cenáculo, como preparación a la venida del Espíritu Santo. (Pentecostés).
LA PRIMER NOVENA o la práctica para ésta, tuvo origen en los nueve días que pasaron orando los Apóstoles con María desde la Ascensión hasta el Domingo de Pentecostés: Jesús murió un día antes de la preparación de la Pascua “era el día de la preparación de la Pascua” (Jn 19, 31) Jesús se apareció durante 40 días después de su muerte “Después de su Pasión, Jesús se manifestó a ellos dándoles numerosas pruebas de que vivía, y durante cuarenta días se les apareció y les habló del Reino de Dios” (Hch 1, 3) Desde la Pascua hasta la fiesta de Pentecostés transcurrían 50 días “Cuenta siete semanas(desde la celebración de Pascua) a partir del momento en que empieces a cosechar, y al término de ellas celebrarás la fiesta de las Semanas en honor del Señor” (Deu 16, 9) fiesta que los judíos llaman la «Fiesta de las siete semanas» o «Fiesta de las semanas» en acción de gracias.

Jesús “les recomendó que no se alejaran de Jerusalén y esperaran la promesa del Padre: “La promesa, que yo les he anunciado” (Hch 1, 4) y así se cumplió: “Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo” (Hch 2, 1-4).

Esto indica que desde la Resurrección hasta Pentecostés pasaron 50 días y desde la Resurrección hasta la Ascensión pasaron 40 días, lo que muestra que hubo 9 días entre la Ascensión y Pentecostés donde los Apóstoles aguardaron la llegada del Espíritu Santo. ¿Qué hicieron en estos 9 días? “Todos ellos se reunían con algunas mujeres, con María, la madre de Jesús, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración” (Hch 1, 14). Jesucristo les enseñó a orar con insistencia. Él le pidió a los Apóstoles que se prepararan en oración para la venida del Espíritu Santo. De aquí se inspira la novena de Pentecostés.

Por eso la novena tomó un sentido de anticipación y preparación para las fiestas.

Para los judíos el número siete era el más sagrado. Pero la hora novena (después de la salida del sol) en la Sinagoga era una de las horas especiales de oración: “Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la hora de la oración.” Hch 3:1 como también lo ha sido la hora nona en la Iglesia: La Hora Nona es una de las horas de oración en la Liturgia de las Horas que se reza a diario a las 3 de la tarde: la hora en que murió Jesucristo.

Según algunos Padres de la Iglesia y los monjes de la Edad Media, el nueve denota imperfección y se refiere a los hombres. El diez es el mas alto y perfecto y por eso se refiere a Dios. Según San Jerónimo, el Padre de la Iglesia que tradujo la Biblia al Latín: “El número nueve en la Santa Biblia indica sufrimiento y dolor” II Reyes 25:3 “El nueve del mes, cuando arreció el hambre en la ciudad ya no había pan para la gente del pueblo”. ENTONCES,

La novena simboliza la imperfección humana que busca a Dios y el favor de los Santos.


Papa Alejandro VII fue el papa n.º 237 entre 1655 y 1667.
Nace: el 13 de febrero de 1599, Siena, Italia.
Fallece: el 22 de mayo de 1667, Roma, Italia.
Aunque las novenas son muy antiguas, no fue hasta el siglo XVII que la Iglesia formalmente concedió la primera indulgencia a una novena en honor a San Francisco Javier, otorgada por el papa Alejandro VII por un milagro en Italia al Padre Mastrilli, S.J. que estaba mortalmente herido por causa de un accidente, el Santo Francisco Javier se le apareció  el 03 Enero de 1634 y le pidió que se dedicara a las misiones en Asia, le anticipó su martirio y le restauró la salud tan plenamente que esa misma noche el padre pudo escribir su relato y la mañana siguiente celebró la Misa en el altar del Santo a quien le era muy devoto. Pronto se fue a las misiones de la India y Japón donde fue martirizado el 17 Octubre de 1637. Tras cumplirse el relato escrito, se propagó por toda Italia e inspiró a los fieles la confianza en la intercesión de San Francisco Javier nombrando así la “Novena de Gracia.”

Hay varios tipos de novenas como la novena que se reza al Sagrado Corazón de Jesús que se hace los primeros 9 viernes de mes, o iniciar en Corpus Christi y termina en la fiesta del Sagrado Corazón. También se rezan novenas Marianas o a los santos 9 días antes de su fiesta, o en cualquier época del año por una intención o necesidad personal. También esta la Novena por los fieles difuntos para rezar por su Eterno Descanso. Muchas novenas tienen la aprobación eclesiástica para evitar el abuso de propiciar falsas devociones.

EFICACIA DE LAS NOVENAS U ORACIONES
Una novena no es un acto de magia. Es la devoción y la FE con que se rece.

Confía en Dios. Cuando reces tu novena, di tus plegarias con fe en Dios y teniendo confianza en que Dios te dará la respuesta correcta en el momento correcto. No reces una novena esperando manipular a Dios para que te brinde una respuesta o un milagro inmediato.
Recuerda que el tiempo de Dios es perfecto. Dios siempre está pendiente de nosotros y sabe lo que es mejor para cada uno. Su Sabiduría y su Misericordia es Infinita.
Los Beneficios. Los beneficios espirituales que hacen derramar gracias sobre ti:
Alaba a Dios. Las novenas, al igual que todas las plegarias, son una manera de alabar a Dios. No te olvides de siempre agradecer.
Exprésate. La estructura de la novena también le ofrece un canal único para expresar deseos, platicar de tus necesidades o sentimientos espirituales de gran intensidad en la oración.
Conéctate. Las novenas rezadas dentro de la comunidad de la iglesia también ayudan a mantener el vínculo de cada creyente con la comunidad cristiana.
Despojo de ti mismo. Ofrece uno o varios actos de sacrificio como ayunar un día dentro de la novena, ofrecer obras de caridad como comulgar y pedir por las almas del purgatorio.
La perseverancia. Una vez que decidas comenzar una novena, no desistas. Si la cortas, debes empezar otra vez desde el principio. Muchas novenas ofrecen indulgencias por la Iglesia y las promesas reveladas por el Cielo, que para recibirlas mantén tu compromiso de terminarla.
Conversión. Es renunciar lo que no agrada a Dios. Al pedir la intercesión de la Virgen María debemos desear imitar sus virtudes. Lo mismo al hacer una novena pidiendo la ayuda de un Santo, para ello es necesario conocerlo, para imitarlo.
**Una novena bien hecha es un medio para reparar las culpas y ofensas que cometimos. Para que sea eficaz se requiere de HUMILDAD, CONFIANZA EN DIOS Y PERSEVERANCIA. Junto con la CONFESIÓN (renunciar al pecado) y al COMULGAR dentro de la Novena tendrá mayor agrado para el Señor.**

La misma Palabra nos confronta en esta realidad:
“Si un hombre mantiene su enojo contra otro, ¿cómo pretende que el Señor lo sane?” (Eclo 28, 3) “Es fácil reconocer lo que proviene de la carne: libertad sexual, impurezas y desvergüenzas, culto de ídolos, magia, odios, ira, violencia, ambición, sectarismo, envidias, borracheras, orgías… repito: NO HEREDARÁN EL REINO DE DIOS. (Gal 5, 19-21).

Recomendaciones. Para fomentar la amistad con Jesucristo, su Santísima Madre y los Santos:
PRIMERO EL REZO DEL ROSARIO. Recuerda que el Rezo del Rosario es el Centro de la Vida de Jesús, es meditar la vida de Jesús en la oración de la Virgen María.
Prioridad.  No dejes las oraciones para el final del día, ya que el cansancio será un obstáculo para la concentración y trataras de hacerlo rápido, evita la estéril repetición de palabras ya que perderás su debida devoción. Separa un momento para hacerlo, dejando afuera de tu mente y corazón los trajines y dificultades del día.
Disciplina. Es recomendable como disciplina rezar la novena a la misma hora todos los días. Por ejemplo, si rezas las 9:00 a.m. el primer día, debes hacerlo a las 9:00 a.m. los demás días, pero si por olvido o por algún atraso por tus funciones laborables puedes hacerlo durante el día sin pasar de las 12 de la medianoche, ya que es el siguiente día y así no se corta la novena.
Estar Vigilantes. Habrán distracciones, desánimos y tentaciones, nos dice el Catecismo católico en el numeral 2725: “La oración es un don de la gracia y una respuesta decidida por nuestra parte. Supone siempre un esfuerzo… la oración es un combate. ¿Contra quién? Contra nosotros mismos y contra las astucias del Tentador que hace todo lo posible por separar al hombre de la oración, de la unión con su Dios.”
Oración de protección y cubrimiento. Si requiere. Si tu necesidad es muy grave, sea de sanación o liberación, prepara oraciones para pedir protección y cubrimiento a la Preciosísima Sangre de Cristo y a los Santos Ángeles y Arcángeles. Has alguna oración para pedir la protección Divina para el alma, mente y corazón, tu familia y proyectos. “Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en la fuerza de su poder. Revestíos de las armas de Dios para poder resistir a las acechanzas del Diablo. Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del Mal que están en las alturas. Por eso, tomad las armas de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y después de haber vencido todo, manteneros firmes. ¡En pie!, pues; ceñida vuestra cintura con la Verdad y revestidos de la Justicia como coraza, calzados los pies con el Celo por el Evangelio de la paz, embrazando siempre el escudo de la Fe, para que podáis apagar con él todos los encendidos dardos del Maligno.” Efesios 6, 10-16.
Conclusión.
La oración en GENERAL
Es el alimento del Alma.
Es un medio para expresar el Amor a Dios.
Es oxigenar el alma a través de la comunicación con el Señor.
Es una expresión de fe, esta en ningún momento debe estar acompañada por la duda o mucho menos por la intención de ser vistos ni vanagloriados por ello.
Es la mejor vía para ser piadoso y poner en práctica todo aquello registrado en los evangelios.
Orar para agradecer es una gran muestra de humildad, dado que la reciprocidad siempre debe estar presente, solo se es buen hijo cuando también se expresa amor, respeto y fraternidad.

Tuesday, 27 November 2018

CANCION A LA SEÑORA DE LOS ANGELES

Hoy quiero cantarte señora de los Angeles,
reina soberana, madre celestial
yo soy una alondra
que ha puesto en ti su nido viendo tu hermosura,
te reza su cantar, luz de la mañana,
Maria, templo y cuna,
mar de toda gracia,
fuego, nieve y flor,
puerta siempre abierta,
rosa sin espinas,
yo te doy mi vida, soy tu trovador,
salve, surco abierto donde Dios se siembra,
te eligio por madre Cristo redentor,
salve esclava y reina, virgen nazarena,
casa de paz y abrazo para el pecador, luz de la mañana

COPLAS VARIAS


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Cuando me voy a acostar,
en la puerta de mi casa dejo a Jesucristo con su madre,
en la del corral al señor San Juan,
en ventanas y postigos a San Antonio con su niño,
en el cuarto de mi aposento al santisimo sacramento,
las tres personas de la Santisima Trinidad, 
Padre, Hijo y Espiritu Santo.
Amen



La gracia de respetarnos , Jesucristo, señor y hermano nuestro,
pon un candado a la puerta de nuestro corazon,
para no pensar mal de nadie, no prejuzgar, no sentir mal
para no suponer, ni interpretar,
para no invadir el santuario sagrado de las intenciones
Señor Jesus, lazo unificante de nuestra fraternidad
pon un sello de silencio en nuestra boca,
para cerrar el paso a toda murmuracion
o comentario desfaborable,
para guardar celosamente hasta la sepultura,
las confidencias que recibimos o las irregularidades que observamos,
sabiendo que la primera y concreta manera de amar, es guardar silencio.
Siembra en nuestras entrañas fibras de delicadeza,
danos un espiritu de alta cortesía, para reverenciarnos unos a otros,
como lo hariamos contigo mismo y danos al mismo tiempo
la exacta sabiduria para enlazar convenientemente
esa cortesia con la confianza fraterna.
Señor Jesucristo, danos la gracia de respetarnos.
 Asi sea



Buenos días nos de Dios
princesa del paraíso
esposa de san José
y madre de Jesucristo
hija del eterno padre
en vuestra bondad confio
que me habeis de perdonar
los delitos cometidos
por la mañana te alabamos
y también al medido día
te pedimos que nos hagas
en el cielo compañía

a la divina pastora
estrella del mar
mis ojos te vean
al tiempo de expirar




Buenos días san José.

Vengo a hablarte con cariño a tu esposa y a tu niño.
Un favor te voy a pedir, que no me lo has de negar:
que en el cielo me des gloria y en la tierra me des paz.
¿Quién es mi luz? Mi dulcísimo Jesús.
¿Quién me guía? Mi dulcísima María.

A mí quien me ha de salvar es Jesús, José y María




Bendito sea el universo
Los campos y sus montañas
sus aguas y sus fuentes
los frutales, las flores
los pajaros y las palomas
y todos los animales

Que me dices de los mares
con sus aguas y sus peces
mirando al cielo yo digo
el sol que nos calienta
la luna que nos alumbra
las estrellas y los luceros

tu que eres padre eterno
nos distes a tu hijo Jesus
para que fueramos hermanos
y tambien nos distes a tu madre
para que nos tapara con su manto
eso eres tu padre santo
protégenos, guiamos de tu mano
para que te demos gracias
por todo cuanto nos has dado

gracias padre de todas tus criaturas




Tuesday, 20 November 2018

EL SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA CATECISMO

EL SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA
1322 La Sagrada Eucaristía culmina la iniciación cristiana. Los que han sido elevados a la dignidad del sacerdocio real por el Bautismo y configurados más profundamente con Cristo por la Confirmación, participan por medio de la Eucaristía con toda la comunidad en el sacrificio mismo del Señor.
1323 "Nuestro Salvador, en la última Cena, la noche en que fue entregado, instituyó el Sacrificio Eucarístico de su cuerpo y su sangre para perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz y confiar así a su Esposa amada, la Iglesia, el memorial de su muerte y resurrección, sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de amor, banquete pascual en el que se recibe a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria futura" (SC 47).
I. La Eucaristía, fuente y culmen de la vida eclesial
1324 La Eucaristía es "fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11). "Los demás sacramentos, como también todos los ministerios eclesiales y las obras de apostolado, están unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan. La sagrada Eucaristía, en efecto, contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua" (PO 5).
1325 "La comunión de vida divina y la unidad del Pueblo de Dios, sobre los que la propia Iglesia subsiste, se significan adecuadamente y se realizan de manera admirable en la Eucaristía. En ella se encuentra a la vez la cumbre de la acción por la que, en Cristo, Dios santifica al mundo, y del culto que en el Espíritu Santo los hombres dan a Cristo y por él al Padre" (Instr. Eucharisticum mysterium, 6).
1326 Finalmente, por la celebración eucarística nos unimos ya a la liturgia del cielo y anticipamos la vida eterna cuando Dios será todo en todos (cf 1 Co 15,28).
1327 En resumen, la Eucaristía es el compendio y la suma de nuestra fe: "Nuestra manera de pensar armoniza con la Eucaristía, y a su vez la Eucaristía confirma nuestra manera de pensar" (San Ireneo de Lyon, Adversus haereses 4, 18, 5).
II. El nombre de este sacramento
1328 La riqueza inagotable de este sacramento se expresa mediante los distintos nombres que se le da. Cada uno de estos nombres evoca alguno de sus aspectos. Se le llama:
Eucaristía porque es acción de gracias a Dios. Las palabras eucharistein (Lc 22,19; 1 Co 11,24) y eulogein (Mt 26,26; Mc14,22) recuerdan las bendiciones judías que proclaman —sobre todo durante la comida— las obras de Dios: la creación, la redención y la santificación.
1329 Banquete del Señor (cf 1 Co 11,20) porque se trata de la Cena que el Señor celebró con sus discípulos la víspera de su pasión y de la anticipación del banquete de bodas del Cordero(cf Ap 19,9) en la Jerusalén celestial. 
Fracción del pan porque este rito, propio del banquete judío, fue utilizado por Jesús cuando bendecía y distribuía el pan como cabeza de familia (cf Mt 14,19; 15,36; Mc 8,6.19), sobre todo en la última Cena (cf Mt 26,26; 1 Co 11,24). En este gesto los discípulos lo reconocerán después de su resurrección (Lc 24,13-35), y con esta expresión los primeros cristianos designaron sus asambleas eucarísticas (cf Hch2,42.46; 20,7.11). Con él se quiere significar que todos los que comen de este único pan, partido, que es Cristo, entran en comunión con él y forman un solo cuerpo en él (cf 1 Co10,16-17). 
Asamblea eucarística (synaxis), porque la Eucaristía es celebrada en la asamblea de los fieles, expresión visible de la Iglesia (cf 1 Co 11,17-34).
1330 Memorial de la pasión y de la resurrección del Señor.
Santo Sacrificio, porque actualiza el único sacrificio de Cristo Salvador e incluye la ofrenda de la Iglesia; o también Santo Sacrificio de la Misa"sacrificio de alabanza" (Hch 13,15; cfSal 116, 13.17), sacrificio espiritual (cf 1 P 2,5), sacrificio puro (cf Ml 1,11) y santo, puesto que completa y supera todos los sacrificios de la Antigua Alianza.
Santa y divina liturgia, porque toda la liturgia de la Iglesia encuentra su centro y su expresión más densa en la celebración de este sacramento; en el mismo sentido se la llama también celebración de los santos misterios. Se habla también del Santísimo Sacramento porque es el Sacramento de los Sacramentos. Con este nombre se designan las especies eucarísticas guardadas en el sagrario.
1331 Comunión, porque por este sacramento nos unimos a Cristo que nos hace partícipes de su Cuerpo y de su Sangre para formar un solo cuerpo (cf 1 Co 10,16-17); se la llama también las cosas santas [ta hagiasancta] (Constitutiones apostolicae 8, 13, 12; Didaché 9,5; 10,6) —es el sentido primero de la "comunión de los santos" de que habla el Símbolo de los Apóstoles—, pan de los ángelespan del cielomedicina de inmortalidad (San Ignacio de Antioquía, Epistula ad Ephsios, 20,2), viático...
1332 Santa Misa porque la liturgia en la que se realiza el misterio de salvación se termina con el envío de los fieles ("missio") a fin de que cumplan la voluntad de Dios en su vida cotidiana.
III. La Eucaristía en la economía de la salvación
Los signos del pan y del vino
1333 En el corazón de la celebración de la Eucaristía se encuentran el pan y el vino que, por las palabras de Cristo y por la invocación del Espíritu Santo, se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Fiel a la orden del Señor, la Iglesia continúa haciendo, en memoria de Él, hasta su retorno glorioso, lo que Él hizo la víspera de su pasión: "Tomó pan...", "tomó el cáliz lleno de vino...". Al convertirse misteriosamente en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, los signos del pan y del vino siguen significando también la bondad de la creación. Así, en el ofertorio, damos gracias al Creador por el pan y el vino (cf Sal 104,13-15), fruto "del trabajo del hombre", pero antes, "fruto de la tierra" y "de la vid", dones del Creador. La Iglesia ve en en el gesto de Melquisedec, rey y sacerdote, que "ofreció pan y vino" (Gn14,18), una prefiguración de su propia ofrenda (cf Plegaria Eucaristía I o Canon Romano, 95; Misal Romano).
1334 En la Antigua Alianza, el pan y el vino eran ofrecidos como sacrificio entre las primicias de la tierra en señal de reconocimiento al Creador. Pero reciben también una nueva significación en el contexto del Éxodo: los panes ácimos que Israel come cada año en la Pascua conmemoran la salida apresurada y liberadora de Egipto. El recuerdo del maná del desierto sugerirá siempre a Israel que vive del pan de la Palabra de Dios (Dt 8,3). Finalmente, el pan de cada día es el fruto de la Tierra prometida, prenda de la fidelidad de Dios a sus promesas. El "cáliz de bendición" (1 Co 10,16), al final del banquete pascual de los judíos, añade a la alegría festiva del vino una dimensión escatológica, la de la espera mesiánica del restablecimiento de Jerusalén. Jesús instituyó su Eucaristía dando un sentido nuevo y definitivo a la bendición del pan y del cáliz.
1335 Los milagros de la multiplicación de los panes, cuando el Señor dijo la bendición, partió y distribuyó los panes por medio de sus discípulos para alimentar la multitud, prefiguran la sobreabundancia de este único pan de su Eucaristía (cf. Mt14,13-21; 15, 32-29). El signo del agua convertida en vino en Caná (cf Jn 2,11) anuncia ya la Hora de la glorificación de Jesús. Manifiesta el cumplimiento del banquete de las bodas en el Reino del Padre, donde los fieles beberán el vino nuevo (cf Mc 14,25) convertido en Sangre de Cristo.
1336 El primer anuncio de la Eucaristía dividió a los discípulos, igual que el anuncio de la pasión los escandalizó: "Es duro este lenguaje, ¿quién puede escucharlo?" (Jn 6,60). La Eucaristía y la cruz son piedras de escándalo. Es el mismo misterio, y no cesa de ser ocasión de división. "¿También vosotros queréis marcharos?" (Jn 6,67): esta pregunta del Señor resuena a través de las edades, como invitación de su amor a descubrir que sólo Él tiene "palabras de vida eterna" (Jn 6,68), y que acoger en la fe el don de su Eucaristía es acogerlo a Él mismo.
La institución de la Eucaristía
1337 El Señor, habiendo amado a los suyos, los amó hasta el fin. Sabiendo que había llegado la hora de partir de este mundo para retornar a su Padre, en el transcurso de una cena, les lavó los pies y les dio el mandamiento del amor (Jn 13,1-17). Para dejarles una prenda de este amor, para no alejarse nunca de los suyos y hacerles partícipes de su Pascua, instituyó la Eucaristía como memorial de su muerte y de su resurrección y ordenó a sus apóstoles celebrarlo hasta su retorno, "constituyéndoles entonces sacerdotes del Nuevo Testamento" (Concilio de Trento: DS 1740).
1338 Los tres evangelios sinópticos y san Pablo nos han transmitido el relato de la institución de la Eucaristía; por su parte, san Juan relata las palabras de Jesús en la sinagoga de Cafarnaúm, palabras que preparan la institución de la Eucaristía: Cristo se designa a sí mismo como el pan de vida, bajado del cielo (cf Jn 6).
1339 Jesús escogió el tiempo de la Pascua para realizar lo que había anunciado en Cafarnaúm: dar a sus discípulos su Cuerpo y su Sangre:
«Llegó el día de los Ázimos, en el que se había de inmolar el cordero de Pascua; [Jesús] envió a Pedro y a Juan, diciendo: "Id y preparadnos la Pascua para que la comamos"[...] fueron [...] y prepararon la Pascua. Llegada la hora, se puso a la mesa con los Apóstoles; y les dijo: "Con ansia he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer; porque os digo que ya no la comeré más hasta que halle su cumplimiento en el Reino de Dios" [...] Y tomó pan, dio gracias, lo partió y se lo dio diciendo: "Esto es mi cuerpo que va a ser entregado por vosotros; haced esto en recuerdo mío". De igual modo, después de cenar, tomó el cáliz, diciendo: "Este cáliz es la Nueva Alianza en mi sangre, que va a ser derramada por vosotros"» (Lc 22,7-20; cf Mt 26,17-29; Mc 14,12-25; 1 Co 11,23-26).
1340 Al celebrar la última Cena con sus Apóstoles en el transcurso del banquete pascual, Jesús dio su sentido definitivo a la pascua judía. En efecto, el paso de Jesús a su Padre por su muerte y su resurrección, la Pascua nueva, es anticipada en la Cena y celebrada en la Eucaristía que da cumplimiento a la pascua judía y anticipa la pascua final de la Iglesia en la gloria del Reino.
"Haced esto en memoria mía"
1341 El mandamiento de Jesús de repetir sus gestos y sus palabras "hasta que venga" (1 Co 11,26), no exige solamente acordarse de Jesús y de lo que hizo. Requiere la celebración litúrgica por los Apóstoles y sus sucesores del memorial de Cristo, de su vida, de su muerte, de su resurrección y de su intercesión junto al Padre.
1342 Desde el comienzo la Iglesia fue fiel a la orden del Señor. De la Iglesia de Jerusalén se dice:
«Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, fieles a la comunión fraterna, a la fracción del pan y a las oraciones [...] Acudían al Templo todos los días con perseverancia y con un mismo espíritu, partían el pan por las casas y tomaban el alimento con alegría y con sencillez de corazón» (Hch 2,42.46).
1343 Era sobre todo "el primer día de la semana", es decir, el domingo, el día de la resurrección de Jesús, cuando los cristianos se reunían para "partir el pan" (Hch 20,7). Desde entonces hasta nuestros días, la celebración de la Eucaristía se ha perpetuado, de suerte que hoy la encontramos por todas partes en la Iglesia, con la misma estructura fundamental. Sigue siendo el centro de la vida de la Iglesia.
1344 Así, de celebración en celebración, anunciando el misterio pascual de Jesús "hasta que venga" (1 Co 11,26), el pueblo de Dios peregrinante "camina por la senda estrecha de la cruz" (AG 1) hacia el banquete celestial, donde todos los elegidos se sentarán a la mesa del Reino.
IV La celebración litúrgica de la Eucaristía
La misa de todos los siglos
1345 Desde el siglo II, según el testimonio de san Justino mártir, tenemos las grandes líneas del desarrollo de la celebración eucarística. Estas han permanecido invariables hasta nuestros días a través de la diversidad de tradiciones rituales litúrgicas. He aquí lo que el santo escribe, hacia el año 155, para explicar al emperador pagano Antonino Pío (138-161) lo que hacen los cristianos:
«El día que se llama día del sol tiene lugar la reunión en un mismo sitio de todos los que habitan en la ciudad o en el campo.
Se leen las memorias de los Apóstoles y los escritos de los profetas, tanto tiempo como es posible.
Cuando el lector ha terminado, el que preside toma la palabra para incitar y exhortar a la imitación de tan bellas cosas.
Luego nos levantamos todos juntos y oramos por nosotros [...] (San Justino, Apologia, 1, 67) y por todos los demás donde quiera que estén, [...] a fin de que seamos hallados justos en nuestra vida y nuestras acciones y seamos fieles a los mandamientos para alcanzar así la salvación eterna.
Cuando termina esta oración nos besamos unos a otros.
Luego se lleva al que preside a los hermanos pan y una copa de agua y de vino mezclados.
El presidente los toma y eleva alabanza y gloria al Padre del universo, por el nombre del Hijo y del Espíritu Santo y da gracias (en griego: eucharistian) largamente porque hayamos sido juzgados dignos de estos dones.
Cuando terminan las oraciones y las acciones de gracias, todo el pueblo presente pronuncia una aclamación diciendo: Amén.
[...] Cuando el que preside ha hecho la acción de gracias y el pueblo le ha respondido, los que entre nosotros se llaman diáconos distribuyen a todos los que están presentes pan, vino y agua "eucaristizados" y los llevan a los ausentes» (San Justino, Apologia, 1, 65).
1346 La liturgia de la Eucaristía se desarrolla conforme a una estructura fundamental que se ha conservado a través de los siglos hasta nosotros. Comprende dos grandes momentos que forman una unidad básica:
— la reunión, la liturgia de la Palabra, con las lecturas, la homilía y la oración universal;
— la liturgia eucarística, con la presentación del pan y del vino, la acción de gracias consecratoria y la comunión.
Liturgia de la Palabra y Liturgia eucarística constituyen juntas "un solo acto de culto" (SC 56); en efecto, la mesa preparada para nosotros en la Eucaristía es a la vez la de la Palabra de Dios y la del Cuerpo del Señor (cf. DV 21).
1347 ¿No se advierte aquí el mismo dinamismo del banquete pascual de Jesús resucitado con sus discípulos? En el camino les explicaba las Escrituras, luego, sentándose a la mesa con ellos, "tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio" (cf Lc 24, 30; cf. Lc 24, 13- 35).
El desarrollo de la celebración
1348 Todos se reúnen. Los cristianos acuden a un mismo lugar para la asamblea eucarística. A su cabeza está Cristo mismo que es el actor principal de la Eucaristía. Él es sumo sacerdote de la Nueva Alianza. Él mismo es quien preside invisiblemente toda celebración eucarística. Como representante suyo, el obispo o el presbítero (actuando in persona Christi capitis) preside la asamblea, toma la palabra después de las lecturas, recibe las ofrendas y dice la plegaria eucarística. Todos tienen parte activa en la celebración, cada uno a su manera: los lectores, los que presentan las ofrendas, los que dan la comunión, y el pueblo entero cuyo "Amén" manifiesta su participación.
1349 La liturgia de la Palabra comprende "los escritos de los profetas", es decir, el Antiguo Testamento, y "las memorias de los Apóstoles", es decir sus cartas y los Evangelios; después la homilía que exhorta a acoger esta palabra como lo que es verdaderamente, Palabra de Dios (cf 1 Ts 2,13), y a ponerla en práctica; vienen luego las intercesiones por todos los hombres, según la palabra del apóstol: "Ante todo, recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad" (1 Tm 2,1-2).
1350 La presentación de las ofrendas (el ofertorio): entonces se lleva al altar, a veces en procesión, el pan y el vino que serán ofrecidos por el sacerdote en nombre de Cristo en el sacrificio eucarístico en el que se convertirán en su Cuerpo y en su Sangre. Es la acción misma de Cristo en la última Cena, "tomando pan y una copa". "Sólo la Iglesia presenta esta oblación, pura, al Creador, ofreciéndole con acción de gracias lo que proviene de su creación" (San Ireneo de Lyon, Adversus haereses 4, 18, 4; cf. Ml 1,11). La presentación de las ofrendas en el altar hace suyo el gesto de Melquisedec y pone los dones del Creador en las manos de Cristo. Él es quien, en su sacrificio, lleva a la perfección todos los intentos humanos de ofrecer sacrificios.
1351 Desde el principio, junto con el pan y el vino para la Eucaristía, los cristianos presentan también sus dones para compartirlos con los que tienen necesidad. Esta costumbre de la colecta (cf 1 Co 16,1), siempre actual, se inspira en el ejemplo de Cristo que se hizo pobre para enriquecernos (cf 2 Co 8,9):
«Los que son ricos y lo desean, cada uno según lo que se ha impuesto; lo que es recogido es entregado al que preside, y él atiende a los huérfanos y viudas, a los que la enfermedad u otra causa priva de recursos, los presos, los inmigrantes y, en una palabra, socorre a todos los que están en necesidad» (San Justino, Apologia, 1, 67,6).
1352 La Anáfora: Con la plegaria eucarística, oración de acción de gracias y de consagración llegamos al corazón y a la cumbre de la celebración:
En el prefacio, la Iglesia da gracias al Padre, por Cristo, en el Espíritu Santo, por todas sus obras , por la creación, la redención y la santificación. Toda la asamblea se une entonces a la alabanza incesante que la Iglesia celestial, los ángeles y todos los santos, cantan al Dios tres veces santo.
1353 En la epíclesis, la Iglesia pide al Padre que envíe su Espíritu Santo (o el poder de su bendición (cf Plegaria Eucarística I o Canon romano, 90; Misal Romano) sobre el pan y el vino, para que se conviertan por su poder, en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, y que quienes toman parte en la Eucaristía sean un solo cuerpo y un solo espíritu (algunas tradiciones litúrgicas colocan la epíclesis después de la anámnesis).
En el relato de la institución, la fuerza de las palabras y de la acción de Cristo y el poder del Espíritu Santo hacen sacramentalmente presentes bajo las especies de pan y de vino su Cuerpo y su Sangre, su sacrificio ofrecido en la cruz de una vez para siempre.
1354 En la anámnesis que sigue, la Iglesia hace memoria de la pasión, de la resurrección y del retorno glorioso de Cristo Jesús; presenta al Padre la ofrenda de su Hijo que nos reconcilia con Él.
En las intercesiones, la Iglesia expresa que la Eucaristía se celebra en comunión con toda la Iglesia del cielo y de la tierra, de los vivos y de los difuntos, y en comunión con los pastores de la Iglesia, el Papa, el obispo de la diócesis, su presbiterio y sus diáconos y todos los obispos del mundo entero con sus Iglesias.

Thursday, 25 October 2018

LETANIA DE RESIGNACIÓN A LA VOLUNTAD DE DIOS


LITANIA DE RESIGNACIÓN A LA VOLUNTAD DE DIOS

Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.

Jesús, escúchanos, Jesús, escúchanos bien. Dios Padre, que me creó, santificado sea tu voluntad.
Dios, el Hijo, que me ha redimido, no se haga mi voluntad, sino la tuya. Dios el Espíritu Santo, que ha ofrecido la santificación, Bendito sea la más dulce Voluntad de Dios.
Tú, que conoces y preves todas las cosas, ten piedad de nosotros. Tú, el que gobiernas y gobiernas todas las cosas, ten piedad de nosotros. Tú, que según tus inescrutables diseños, puedes realizar todas las cosas de una manera maravillosa, ten piedad de nosotros.
Tú, que permites el mal para que de allí derive el bien para la salvación de los elegidos, ten piedad de nosotros.
En todas las cosas y en todos los eventos posibles, hágase tu santa voluntad, oh Dios mío. En toda circunstancia , hágase tu santa voluntad, oh Dios mío. En mi estado y empleo, en vida toda. Amen
En mis asuntos y ocupaciones,
En todas mis acciones,
En mi salud y fortaleza,
En mi cuerpo y alma,
En mi vida y muerte,
En mí y en los que me pertenecen.
En todos los hombres y ángeles,
En todas las criaturas,
En todas las partes de la tierra,
En todo momento,
Por toda la eternidad,
Aunque la naturaleza débil se queja,
Aunque cuesta mucho para el amor propio y la sensualidad,
Solo y solo a través del amor por ti y por tu buen gusto,
Porque tú eres mi creador,
Porque tú eres el Señor Supremo de todas las cosas,
Porque eres perfección infinita, por eso digo:
con todos los santos en el cielo, con la Santísima Virgen María, hágase Tu Santa Voluntad, oh Dios mío.
Con Jesús en el Jardín de los Olivos, hágase Tu Santa Voluntad, Dios mío.
V. Que se haga la voluntad justa, más amable de Dios en todas las cosas.
R. ¡Que sea alabado y magnificado para siempre! Amén.

Dejanos rezar.

Concédeme Tu gracia, oh Padre, que la perfecta resignación a Tu Santa Voluntad pueda estar conmigo, y trabajar conmigo, y continúa conmigo hasta el final. Concédeme siempre desear y desear lo que sea más aceptable para ti y el que más te guste. Deja que Tu voluntad sea mía, y deja que mi voluntad siga Tuya y esté perfectamente de acuerdo con ella. Déjame siempre lo hará y no lo haré contigo. no me dejes querer o no querer nada, excepto lo que Tú quieres o lo que no quieres.

Amén.

Friday, 19 October 2018

PLEGARIA DE UNA MADRE POR SU HOGAR A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA


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De rodillas, ante tu imagen con amor,
que con amor profundo veneramos en esta casa,vengo hoy a consagrarte mi hogar.

Te entrego en primer lugar,
mi alma con todas sus potencias,
mi cuerpo con sus sentidos,
las penas de este día,
los dolores físicos que Dios me envíe,
las tribulaciones que tenga que soportar,
las preocupaciones de madre,
las incomprensiones de esposa,
los desengaños propios de los hijos,
los sinsabores que las criaturas me proporcionen,
y las privaciones que el deber me imponga
a cada instante.
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Te entrego a mis hijos que también son tus hijos,para que Tú los cuides como Madre, 
los preserves del pecado y los libres de todo mal.
Guárdalos en tu regazo como guardaste a Jesús,conserva en ellos la blancura
y la pureza de sus almas.

Vigila sus amistades; sostenlos en las dudas; protégelos en los peligros y apártalos de las ocasiones de pecar y
posa sobre ellos tu mano poderosa
a fin de que ninguno se pierda para la eternidad.

Recibe en tus manos mi hogar,
guárdalo como cosa que te pertenece.

Quiero que en adelante Tú mandes en él
como Reina y Señora, que tu lo gobiernes,
que tu lo orientes, que tu lo vigiles
y que tu lo defiendas, a fin de que sea
como debe ser: un asilo de paz,
de virtud, de concordia y de santidad.

Haz que mi hogar sea santo como el de Nazaret,que en él no se ofenda a Dios,
que en él siempre reine la armonía y la paz,que en él se ore todos los días con fervor,y que en él se haga siempre la Voluntad de Dios.

Preside tu, Reina del Cielo todas nuestras reuniones,controla todas nuestras acciones,patrocina todas nuestras empresas,alivia todos nuestros pesares,
aligera todas nuestras cruces,
santifica todas nuestras alegrías,
enjuga todas nuestras lágrimas
y recibe todas nuestras plegarias.

Por último, acepta Tu, Señor,
la ofrenda que ahora te hago de mi ser y mi vida,con todo ese cúmulo de penas
que sólo las madres podemos conocer y soportar,que amargan nuestra existencia,
despedazan nuestro corazón y martirizan nuestra vida.

Como una hostia blanca ofrezco 
todos los días mi sacrificio,
en el templo de mi hogar,
para que ésta sea una digna mansión
para ti Señor y para Nuestra Madre.
Un albergue de paz y santidad,
a fin de que mi esposo y mis hijos,
después de servirte fielmente en esta vida,
nos volvamos a reunir todos en el cielo,
para alabarte y glorificarte
por toda la eternidad.
Amén.
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Monday, 27 August 2018

ORACIÓN DE DIOS PADRE Y A DIOS HIJO


 Que el amor de la Santísima Trinidad, cubra y proteja a todo lo visible e invisible, a todas las almas, a todo lo creado, contra todo lo que Satanás ha afectado y que ha llevado hacia el mal. Amén. (rezarla 3 veces) 
ORACIÓN A JESÚS
Te ruego Jesús, que en tu Divina Misericordia cubras a aquellas almas tibias con tu Preciosa Sangre para que se conviertan. Amén.

Este es el Rosario Dictado Por Jesús a Bernabé Nwoye

Rosario a la Preciosa Sangre de Jesucristo



Este es el Rosario Dictado Por Jesús a Bernabé Nwoye, cuya historia puede verse en 

Doce promesas de Nuestro Señor Jesucristo a quien devotamente rece el Rosario de la Preciosa Sangre

1. Yo prometo proteger de los ataques del maligno a quien devotamente rece este rosario.
2. Yo preservaré sus cinco sentidos.
3. Yo lo protegeré de una muerte súbita.
4. Doce horas antes de su muerte, beberá Mi Sangre Preciosa y comerá Mi Cuerpo.
5. Veinticuatro horas antes de su muerte, le mostraré Mis cinco Llagas, para que sienta un profundo arrepentimiento de todos sus pecados, y tenga perfecto conocimiento de ellos.
6. Quien rece este Rosario como novena, conseguirá lo que pide. Su oración será contestada.
7. Yo realizaré muchos milagros maravillosos a través del rezo de este Rosario.
8. A través de esta oración, destruiré muchas sociedades secretas, y liberaré muchas almas atadas, por medio de Mi Misericordia.
9. A través de este Rosario, salvaré muchas almas del Purgatorio.
10. Yo le mostraré Mi camino a quien honre Mi Preciosa Sangre con este Rosario.
11. Yo tendré misericordia de aquellos que tengan misericordia de Mis Preciosas Llagas y Sangre.
12. Quienquiera que enseñe esta oración a otra persona, ganará una indulgencia de cuatro años.

ROSARIO A LA PRECIOSA SANGRE

En la Cruz – En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. 

Oración al Espíritu Santo. 

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de Tus fieles, y enciende en ellos el fuego de Tu amor.

Envía Tu Espíritu y todo será creado. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos: Oh Dios, que instruiste los corazones de Tus fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos que animados y guiados por este mismo Espíritu, aprendamos a obrar rectamente siempre, y gocemos de la dulzura del Bien y de Sus divinos consuelos.

Por Cristo Nuestro Señor. Así sea.

CREDO: Creo en Dios Padre…
 (inclinando la cabeza)
¡Que la Preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de Nuestro Señor Jesucristo, Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la tierra, nos cubra ahora y siempre!
Amén.

L: ¡Oh Preciosísima Sangre de Jesucristo!

R: ¡Sana las heridas en el Sacratísimo Corazón de Jesús! 

En la cuenta blanca: Padre Nuestro…

En las tres cuentas rojas: Ave María… (3 veces), 
Gloria al Padre… 

En la cuenta blanca: (inclinando la cabeza)

¡Que la Preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de Nuestro Señor Jesucristo, Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la tierra, nos cubra ahora y siempre! Amén.

 

PRIMER MISTERIO: La Mano derecha de Nuestro Señor Jesús, es clavada.

 (pausa para breve meditación)
Oración: ¡Por la Preciosa Llaga de Tu Mano derecha, y por el dolor causado por el clavo que la atravesó, la Preciosa Sangre que brota de ella, salve a los pecadores del mundo entero y convierta muchas almas! Amén.

L: ¡Oh Preciosísima Sangre de Jesucristo!
R: ¡Sana las Heridas en el Sacratísimo Corazón de Jesús! 

Padre Nuestro…
 Ave María.

En las 12 cuentas rojas: 

L: ¡Sangre Preciosa de Jesucristo!
R: ¡Sálvanos a nosotros y al mundo entero!

Gloria al Padre…

En la cuenta blanca: (inclinando la cabeza)

 ¡Que la Preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de Nuestro Señor Jesucristo, Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la tierra, nos cubra ahora y siempre. Amén.

SEGUNDO MISTERIO: La Mano izquierda de Nuestro Señor Jesús es clavada.

(pausa para breve meditación) 

Oración: ¡Por la Preciosa Llaga de Tu Mano izquierda, y por el dolor causado por el clavo que la atravesó, la Preciosa Sangre que brota de ella, salve almas del purgatorio y proteja a los moribundos de los ataques de los espíritus infernales! Amén

L: ¡Oh Preciosísima Sangre de Jesucristo!
R: ¡Sana las heridas en el Sacratísimo Corazón de Jesús!

Padre Nuestro -Ave María

En las 12 cuentas rojas: 

L: ¡Sangre Preciosa de Jesucristo!
R: ¡Sálvanos a nosotros y al mundo entero! 

Gloria al Padre…

En la cuenta blanca: (inclinando la cabeza)

¡Que la Preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de Nuestro Señor Jesucristo, Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la tierra, nos cubra ahora y siempre! Amén.

 

TERCER MISTERIO: El pie derecho de Nuestro Señor Jesús es clavado.

(pausa para breve meditación)
Oración: ¡Por la Preciosa Llaga de Tu Pie derecho y por el dolor causado por el clavo que lo atravesó, la Preciosa Sangre que brota de ella, cubra los cimientos de la Iglesia Católica contra los planes del reino oculto y los hombres malignos!. Amén.

L: ¡Oh Preciosísima Sangre de Jesucristo!
R: ¡Sana las heridas en el Sacratísimo Corazón de Jesús! 

Padre Nuestro -Ave María

En las 12 cuentas rojas:
L: ¡Sangre Preciosa de Jesucristo!
R: ¡Sálvanos a nosotros y al mundo entero! 

Gloria al Padre…

En la cuenta blanca: (inclinando la cabeza) 

¡Que la Preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de Nuestro Señor Jesucristo, Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la tierra, nos cubra ahora y siempre! Amén.

 

CUARTO MISTERIO: El Pie izquierdo de Nuestro Señor Jesús es clavado.

(pausa para breve meditación) 

Oración: ¡Por la Preciosa Llaga de Tu Pie izquierdo, y por el dolor causado por el clavo que lo atravesó, la Preciosa Sangre que brota de ella nos proteja en todos nuestros caminos de los planes y ataques de los espíritus malignos y sus agentes! Amén.

L: ¡Oh Preciosísima Sangre de Jesucristo!
R: ¡Sana las heridas en el Sacratísimo Corazón de Jesús! 

Padre Nuestro -Ave María

En las 12 cuentas rojas: 

L: ¡Sangre Preciosa de Jesucristo!
R: ¡Sálvanos a nosotros y al mundo entero!

Gloria al Padre…

En la cuenta blanca: (inclinando la cabeza) 

¡Que la Preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de Nuestro Señor Jesucristo, Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, Luz del Cielo y de la tierra, nos cubra ahora y siempre! Amén.

 

QUINTO MISTERIO: El Sagrado Costado de Nuestro Señor Jesús es traspasado.

(pausa para breve meditación) 

Oración: ¡Por la Preciosa Llaga de Tu Sagrado Costado, y por el dolor causado por la lanza que lo traspasó, la Preciosa Sangre y Agua que brotan de ella, sane a los enfermos, resucite a los muertos, solucione nuestros problemas presentes, y nos enseñe el camino hacia Nuestro Dios para la Gloria eterna! Amén

L: ¡Oh Preciosísima Sangre de Jesucristo!
R: ¡Sana las heridas en el Sacratísimo Corazón de Jesús!

Padre Nuestro -Ave María

En las 12 cuentas rojas: 

L: ¡Sangre Preciosa de Jesucristo!
R: ¡Sálvanos a nosotros y al mundo entero! 

Gloria al Padre…

En la cuenta blanca: (inclinando la cabeza) 

¡Que la Preciosa Sangre que brota de la ‘Sagrada Cabeza de Nuestro Señor Jesucristo, Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, Luz del Cielo y de la tierra, nos cubra ahora y siempre! Amén.

L: ¡Oh Preciosísima Sangre de Jesucristo!
R: ¡Sana las heridas en el Sacratísimo Corazón de Jesús! ( 3 veces ) 

La Salve: Dios te salve Reina y Madre…
Oremos
Oh Preciosísima Sangre de Jesucristo, te honramos, te alabamos y te adoramos por Tu obra de eterna alianza que trae paz a la humanidad. Sana las heridas en el Sacratísimo Corazón de Jesús. Consuela al Padre Todopoderoso en Su trono, y lava los pecados del mundo entero. Que todos te reverencien, oh Preciosa Sangre, ten misericordia. Amén.
Sacratísimo Corazón de Jesús, Ten misericordia de nosotros
Inmaculado Corazón de María, Ruega por nosotros
San José, esposo de María, Ruega por nosotros
Santos Pedro y Pablo, Rueguen por nosotros
San Juan al pie de la Cruz Ruega por nosotros
Santa María Magdalena, Ruega por nosotros
Todos los guerreros de oración e intercesores del Cielo, Rueguen por  nosotros
Todos los grandes Santos de Nuestro Señor, Rueguen por nosotros  
Todas las huestes celestiales Legión Angélica de María, Rueguen por  nosotros