Friday, 17 May 2019

ORACIONES PARA EL CERCO DE JERICÓ





 Se comienza cada día con la Señal de la Cruz, utilice agua exorcizada previamente obtenida con los mp3 del Padre Teo o Padre Wilson. Haga una aspersión en el lugar y persígnese con agua bendita en la punta de los dedos, y haga la Señal de la Cruz en la frente, en los labios y en el corazón y recite: "Por la Señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. Amén.


Diga con firmeza y en lo posible a viva voz el propósito de este Cerco de Jericó:


1.- La oración del Eterno Presente:
+En el Nombre del Padre y +del Hijo y+del Espíritu Santo.
Nos unimos en el Eterno Presente, en oración conjunta con la Iglesia Triunfante, Purgante y Militante; a la oración de todos los santos, rezadas a través de todos los tiempos; a la oración de los arcángeles y ángeles, principados, tronos y dominaciones, que alaban constantemente a la Santísima Trinidad; a todos los coros angélicos, legión angélica de María.
Pedimos la asistencia y la protección de la Santísima y Siempre Virgen María, de San José, de San Miguel Arcángel, San Rafael y San Gabriel, de San Benito Abad, del Santo Cura de Ars y del Santo Padre Pío. Para que por su intercesión seamos instrumentos de Nuestro Señor Jesucristo, para cumplir exitosamente el objetivo antes señalado como meta del Batallón de Jericó.


2.- Invocamos al Espíritu Santo.Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles, y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía Señor tu Espíritu Creador y renueva la faz de la Tierra. Oh Dios que has iluminado los corazones de tus hijos, con la Luz del Espíritu Santo, haznos dóciles a sus inspiraciones para gustar siempre el bien y gozar siempre de sus divinos consuelos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


3.- Yo pecador.Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes hermanos que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos, que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor. Amén.


4.- El Credo.
Creo en Dios Padre, Todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra. Creo en Jesucristo, su Único Hijo Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen. Padeció bajo el poder de Poncio  Pilato. Fue crucificado, muerto y sepultado. Descendió a los infiernos. Al tercer día, resucitó de entre los muertos. Subió a los Cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia Católica, la Comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.


5.- Petición
Rezamos este Cerco de Jericó por: (decir la intención…)
Sea quebrado, destruido todo poder de Satanás y sus ángeles apóstatas rebeldes sobre personas, familias, comunidades, seres vivos e inertes objeto del propósito de este Cerco de Jericó y por los méritos de Jesús y la Santísima Virgen María.


6.- Rosario de la Santísima Virgen (Rosario Tradicional)Se reza el rosario con la mayor devoción y con los misterios correspondientes al día. Se especifica claramente que se reza por las intenciones del Cerco de Jericó.

Jaculatorias entre Misterios
V: María, Madre de Gracia, Madre de Misericordia.
R: En la vida y en la muerte, ampáranos, ¡oh, Señora!

V: Ave María, Purísima.
R: Sin Pecado Concebida.

¡Oh, Jesús mío! Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu Divina Misericordia.

En las tres últimas cuentas del Rosario se reza:

+ Cuenta Nº 1V: Virgen Purísima y Castísima, antes del Parto, haznos mansos, humildes, puros y castos.
R: En pensamientos, palabras y obras.
V: Dios Te salve, María…
+ Cuenta Nº 2V: Virgen Purísima y Castísima, en el Parto, haznos mansos, humildes, puros y castos.
R: En pensamientos, palabras y obras.
V: Dios Te salve, María…
+ Cuenta Nº 3V: Virgen Purísima y Castísima, después del Parto, haznos mansos, humildes, puros y castos.
R: En pensamientos, palabras y obras.
Dios Te salve, María…



Bajo Tu Amparo
Bajo Tu Amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las súplicas que Te hacemos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos de todo peligro, ¡oh, Virgen, llena de gloria y bendición!

V: Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R: Para que seamos dignos de alcanzar las Promesas y Gracias de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, por el Santo Padre el Papa, por sus intenciones, y para ganar las indulgencias de este Santo Rosario, aplicadas por las benditas almas del Purgatorio, especialmente por las más necesitadas.



Oración:
¡Oh, Dios! Cuyo Hijo Unigénito, por medio de Su Vida, Muerte y Resurrección, alcanzó para nosotros la Salvación eterna: Concédenos, a los que con veneración meditamos sobre estos Misterios, en el Santísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitar las Virtudes que ellos contienen y alcanzar las Gracias que prometen. Te Lo pedimos, por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Bendita sea Tu Pureza
Bendita sea Tu Pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa Belleza. A Ti, Celestial Princesa, Virgen Sagrada María, yo Te ofrezco noche y día, alma vida y corazón. Míranos con compasión, no nos dejes, Madre mía, y danos Tu Santa Bendición.
En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.




7.- Oración a la Sangre de Cristo y RenunciaSeñor, no quiero ser parte de nada que pueda ofenderte. Quiero ser tuyo/a, me entrego a Ti y confieso que Tú Jesús eres mi Señor. Revísteme con tu Sangre, Señor. Que tu Sangre sea barrera insuperable entre mi persona y el enemigo. Señor Jesús, que el enemigo sea sometido y se postre a los pies de tu Santa Cruz. Amén.

Señor Jesucristo, por tu Santa Cruz, por tus llagas, por tu Preciosísima Sangre, por tu Santo y gran Nombre renuncio de todo corazón:

- A Satanás, a todas sus seducciones, obras y a sus mentiras.
- A todo vicio del pecado, a toda esclavitud de los sentidos, al mal contra mí y contra mi prójimo.
- A todo espíritu de confusión, a los disturbios en mis sentimientos, a la agresividad, al odio y rencor, a la venganza y a la ira, a no creer en Dios y en su amor, a la decepción y a la desesperación.
- A todo espíritu de muerte y deseo de muerte de los demás, deseos de autoflagelación y suicidio, renuncio también a la angustia.
- Renuncio a todo espíritu de maldición, blasfemia, chismes y mentiras.
- A todo espíritu de promiscuidad, de prostitución y adulterio, a toda práctica homosexual, al vicio de la masturbación y a la excitación por la pornografía.
- A la brujería, espiritismo, adivinación, evocación de los muertos.
- A todos los espíritus que fueron evocados sobre mí o sobre mi familia.

Señor Jesús pido que rompas todo yugo hereditario que pesa sobre mí, todas las maldiciones, tendencias al mal. Que todo lo que recibí de mis antepasados sea tocado por tu sangre redentora.

Destruye, Señor, todas las consagraciones, pactos, bautismos y otras señales de consagración al espiritismo, a la magia o a cualquier secta. Renuncio a todos los beneficios o falsos beneficios obtenidos por esos medios. Un Gloria.

Oración.-
Señor Jesús, en Tu Nombre y con el poder de Tu Sangre Preciosa, sellamos toda persona, hechos o acontecimientos, a través de los cuales el enemigo nos quiera hacer daño.
Con el poder de la Sangre de Jesús sellamos toda potestad destructora en el aire, en la tierra, en el agua, en el fuego, debajo de la tierra, en las fuerzas satánicas de la naturaleza, en los abismos del infierno y en el mundo en el cual nos moveremos hoy.
Con el poder de la Sangre de Jesús rompemos toda interferencia y acción del maligno.


Te pedimos Jesús que envíes a nuestros hogares y lugares de trabajo a la Santísima Virgen María, acompañada de San Miguel, San Gabriel, San Rafael y toda la corte de Santos Ángeles.


Con el poder de la Sangre de Jesús sellamos nuestra casa, todos los que la habitan, las personas que el Señor enviará a ella, así como los alimentos y los bienes que Él generosamente nos envía para nuestro sustento.


Con el poder de la Sangre de Jesús sellamos tierra, puertas, ventanas, objetos, paredes y pisos; el aire que respiramos y en fe colocamos un círculo de Su Sangre alrededor de toda nuestra familia.
Con el poder de la Sangre de Jesús sellamos los lugares en donde vamos a estar este día y las personas, empresas o instituciones con quienes vamos a tratar.

Con el poder de la Sangre de Jesús sellamos nuestro trabajo material y espiritual, los negocios de toda nuestra familia y los vehículos, las carreteras, los aires, las vías y cualquier medio de transporte que habremos de utilizar.
Señor, con Tu Sangre Preciosa sellamos los actos, las mentes y los corazones de todos los habitantes de nuestra patria, con el fin de que Tu paz y Tu Corazón reinen en ella.
Te agradecemos Señor por Tu Sangre y por Tu Vida, ya que gracias a Ellas hemos sido salvados y somos preservados de todo lo malo. Amén


8.- Oración de PurificaciónEn el Nombre de Jesucristo, por el Poder de Dios y Su Espíritu Santo, corto de mí, de toda mi familia, de mi casa, de este lugar, cada contaminación espiritual, todos los dardos de Satanás, toda su furia contra nosotros.
Yo mando que el enemigo vaya a los pies de la Cruz de Jesús, para que Él lo juzgue. Y le prohíbo tocarme a mí y a mis hermanos, en el Nombre de Jesucristo.
Me lavo en la Preciosa Sangre de Jesús y tomo posesión de toda la armadura de Dios y que el Espíritu Santo renueve en mí toda Su Unción. Invoco la intercesión de la Virgen María, y de los Santos Ángeles de Dios en mi favor.
Renueva en mí, Señor, todo Tu Poder, para seguir haciendo Tu Santa Voluntad y alcanzar la Plenitud de Tu Espíritu Santo. Amén.


9.- Oración para romper las murallasJesús, rompe todos los muros de maldiciones venidas de mis antepasados hasta el día de hoy. Te lo pedimos, Señor.
Jesús, rompe todos los muros de egoísmo, de celos, de vicios, sean ellos del origen que sean. Te lo pedimos, Señor.
Jesús, rompe los muros de las peleas, contiendas, disoluciones de casamientos, de familias, de grupos parroquiales, de ministerios y de todo tipo de desunión. Te lo pedimos, Señor.
Jesús, rompe los muros de las dificultades financieras, falta de empleo, problemas en el trabajo, falta de dinero y todas las dificultades del tipo que sean. Te lo pedimos, Señor.
Jesús, rompe los muros de enfermedades, del tipo que sean, principalmente del cáncer, leucemia, depresión, SIDA, alcoholismo, drogas, prostitución, homo-sexualidad y enfermedades degenerativas. Te lo pedimos, Señor.
Jesús, rompe los muros de los malos pensamientos, iluminaciones, astucias de Satanás, en nuestra mente. Te lo pedimos, Señor.
Jesús, rompe toda acción de Satanás en nuestra vida espiritual y haz que sea totalmente renovado (a) por Tu Sangre derramada en la Cruz. Te lo pedimos, Señor.
Jesús, rompe todo ocultismo, en nuestro pasado y en la actualidad, sea este de magia, sortilegio, dependencia, pacto, entrega a entidades, sean estas del origen que sean. Te lo pedimos, Señor.
Jesús, rompe todos los muros que impiden la obra de Dios en mi vida. Te lo pedimos, Señor.
Señor, Te entrego mi vida a Ti, para que haya un nuevo Pentecostés en mí, yo creo en Tu victoria que es también la nuestra. Amén.

Oh Padre celestial en el Nombre de tu Hijo Jesucristo, te pido que el poder que diste a Josué y a sus compañeros para que sean derribadas las murallas de Jericó, sea dado a mí y a los que hicieran esta oración. ¡Te lo pido Señor!

Jesús rompe las murallas de las plagas, por la boca o contaminación, en relación a nuestros antepasados y en los días de hoy. Jesús rompe todas las murallas de maldiciones venidas de nuestros antepasados y en los días de hoy. Jesús rompe todas las murallas del egoísmo, celos, vicios, de los orígenes que fueran. Jesús rompe todas las murallas de las intrigas, peleas, disoluciones de matrimonios, grupos de oración, ministerios, comunidades religiosas, y todo tipo de separaciones. Jesús rompe las murallas de las dificultades financieras, falta de empleo, falta de dinero, dificultades en los negocios, en el trabajo, y otras dificultades sean cuales fueran.

Jesús rompe las murallas de las enfermedades sean ellas cuales fueran, principalmente el cáncer, la leucemia y toda enfermedad de la sangre, de los huesos, de la piel, la depresión, VIH, alcoholismo, drogas, prostitución, y homosexualismo.

Jesús rompe las murallas de los malos pensamientos, iluminaciones y astucias de Satanás de todos los orígenes de nuestra mente. Jesús rompe toda acción de Satanás en nuestra vida espiritual, y haz que seamos totalmente renovados por Tu Sangre derramada en la Cruz. Jesús rompe todo ocultismo en nuestro pasado y ahora, sea magia, sortilegio, control mental, hechicería, dependencia, pacto, curanderismo, adivinación, trabajos hechos con la llamada santa muerte, entrega o transferencia a alguna entidad sea del origen que fueran.

En tu Nombre, Señor Jesús, reclamo ahora toda propiedad física o psíquica que haya sido puesta bajo el poder del enemigo y te pido que sea restituida totalmente bajo tu Señorío, Jesucristo.
Jesús rompe las murallas que impiden la obra de Dios en nuestras vidas. Señor te entregamos nuestras vidas a Ti para que haya un nuevo Pentecostés en nosotros y acreditemos tu victoria que también es nuestra. (1 Padre Nuestro, 3 Ave María y Gloria).

Diga con firmeza y en lo posible a viva voz
el propósito de este Cerco de Jericó:

El objetivo a combatir les será dado oportunamente por los coordinadores, para que todo el ejército rece durante los 7 días por el mismo propósito.




10.- Lectura Orada: Josué 6, 1-20 (el último día será orado 7 veces)

Jericó estaba bien cerrada y puestos sus cerrojos por miedo a los israelitas: nadie salía ni entraba.
Yahveh dijo a Josué: «Mira, yo pongo en tus manos a Jericó y a su rey. Vosotros, valientes guerreros, todos los hombres de guerra, rodearéis la ciudad, (dando una vuelta alrededor). Así harás durante seis días.


Siete sacerdotes llevarán las siete trompetas de cuerno de carnero delante del arca. El séptimo día daréis la vuelta a la ciudad siete veces y los sacerdotes tocarán las trompetas).


Cuando el cuerno de carnero suene (cuando oigáis la voz de la trompeta), todo el pueblo prorrumpirá en un gran clamoreo y el muro de la ciudad se vendrá abajo. Y el pueblo se lanzará al asalto cada uno por frente a sí.» Josué, hijo de Nun, llamó a los sacerdotes y les dijo: «Tomad el arca de la alianza y que siete sacerdotes lleven las trompetas de cuerno de carnero delante del arca de Yahveh.»


Al pueblo le dijo: «Pasad y dad la vuelta a la ciudad y que la vanguardia pase delante del arca de Yahveh.»


(Se hizo según la orden dada por Josué al pueblo). Siete sacerdotes llevando las siete trompetas de cuerno de carnero delante de Yahveh pasaron y tocaron las trompetas; el arca de la alianza de Yahveh iba tras ellos; la vanguardia iba delante de los sacerdotes que tocaban las trompetas y la retaguardia marchaba detrás del arca. Según iban caminando, tocaban las trompetas.


Josué había dado esta orden al pueblo: «No gritéis, ni dejéis oír vuestras voces (que no salga ni una palabra de vuestra boca) hasta el día en que yo os diga: "Gritad." Entonces gritaréis.»


Hizo que el arca de Yahveh diera la vuelta a la ciudad (rodeándola una vez); luego volvieron al campamento, donde pasaron la noche. Josué se levantó de mañana y los sacerdotes tomaron el arca de Yahveh.


Siete sacerdotes, llevando las siete trompetas de cuerno de carnero delante del arca de Yahveh, iban caminando y tocando las trompetas según caminaban. La vanguardia iba delante de ellos y la retaguardia detrás del arca de Yahveh, desfilando al son de las trompetas.


Dieron (el segundo día) una vuelta a la ciudad y volvieron al campamento. Se hizo lo mismo los seis días.
El séptimo día, se levantaron con el alba y dieron la vuelta a la ciudad (según el mismo rito) siete veces. (Sólo aquel día dieron la vuelta a la ciudad siete veces.)
La séptima vez, los sacerdotes tocaron la trompeta y Josué dijo al pueblo: «¡Lanzad el grito de guerra, porque Yahveh os ha entregado la ciudad!»


«La ciudad será consagrada como anatema a Yahveh con todo lo que haya en ella; únicamente, Rajab, la prostituta, quedará con vida, así como todos los que están con ella en su casa, por haber ocultado a los emisarios que enviamos.
Pero vosotros guardaos del anatema, no vayáis a quedaros, llevados de la codicia, con algo de lo que es anatema, porque convertiréis en anatema todo el campamento de Israel y le acarrearíais la desgracia.
Toda la plata y todo el oro, todos los objetos de bronce y de hierro, están consagrados a Yahveh: ingresarán en su tesoro.» El pueblo clamó y se tocaron las trompetas. Al escuchar el pueblo la voz de la trompeta, prorrumpió en gran clamor, y el muro se vino abajo. La gente escaló la ciudad, cada uno frente a sí, y se apoderaron de ella. Un Gloria.



11.- Efesios 6, 10-20Por lo demás, fortalézcanse en el Señor con la fuerza de su poder. Revístanse con la armadura de Dios, para que puedan resistir las insidias del demonio. Porque nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio.

Por lo tanto, tomen la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo y mantenerse firmes después de haber superado todos los obstáculos. Permanezcan de pie, ceñidos con el cinturón de la verdad y vistiendo la justicia como coraza. Calcen sus pies con el celo para propagar la Buena Noticia de la paz. Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, con el que podrán apagar todas las flechas encendidas del Maligno. Tomen el casco de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios. Eleven constantemente toda clase de oraciones y súplicas, animados por el Espíritu. Dedíquense con perseverancia incansable a interceder por todos los hermanos, y también por mí, a fin de que encuentre palabras adecuadas para anunciar resueltamente el misterio del Evangelio, del cual yo soy embajador en medio de mis cadenas. ¡Así podré hablar libremente de él, como debo hacerlo.


12.- Salmo 91Tú que vives bajo la protección del Dios Altísimo y moras a la sombra del Dios Omnipotente, di al Señor: "Eres mí fortaleza y mí refugio, eres mi Dios en quien confió". Pues Él te librará de la red del cazador, de la peste mortal; te cobijará bajo sus alas y tú te refugiarás bajo sus plumas. Su lealtad será para ti escudo y armadura.
No temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuela en el día, ni a la peste que avanza en las tinieblas, ni al azote que asola el mediodía. Aunque a tu lado caigan mil y diez mil a tu diestra; a ti no te alcanzarán. Te bastará abrir los ojos, y verás que los malvados reciben su merecido, ya que has puesto tu refugio en el Señor y tu cobijo en el Altísimo.
A ti no te alcanzará la desgracia Ni la plaga llegará a tu tienda, pues Él ordenó a sus santos ángeles que te guardarán en todos tus caminos, que te llevarán en sus brazos para que tu pie no tropiece con piedra alguna, andarás sobre el león y la serpiente, pisarás al tigre y al dragón.

Porque Él se ha unido a mí yo lo libraré, Lo protegeré pues conoce mí nombre; si me llama, yo le responderé, estaré con Él en la desgracia. Lo libraré y lo llenaré de honores, le daré una larga vida, le haré gozar de mí salvación.

13.- Oramos: El Magníficat (Lc. 1, 46-55)María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque él miró con bondad la humildad de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo!

Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.

Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre». Un Gloria.


14.- Salmo 67¡Se alza el Señor! Sus enemigos se dispersan y sus adversarios huyen delante de Él. Tú los disipas como se disipa el humo; como se derrite la cera ante el fuego, así desaparecen los impíos delante del Señor.
Pero los justos se regocijan, gritan de gozo delante del Señor y se llenan de alegría.


¡Canten al Señor, entonen un himno a su Nombre! ¡Ábranle paso al que cabalga sobre las nubes! Su Nombre es “el Señor”: ¡griten de alegría en su presencia!
El Señor en su santa Morada es padre de los huérfanos y defensor de las viudas: Él instala en un hogar a los solitarios y hace salir con felicidad a los cautivos, mientras los rebeldes habitan en un lugar desolado.


Señor, cuando saliste al frente de tu pueblo, cuando avanzabas por el desierto, tembló la tierra y el cielo dejó caer su lluvia, delante del Señor –el del Sinaí– delante del Señor, el Dios de Israel. Tú derramaste una lluvia generosa, Señor: tu herencia estaba exhausta y tú la reconfortaste; allí se estableció tu familia, y tú, Señor, la afianzarás por tu bondad para con el pobre. ¡Bendito sea el Señor, el Dios de nuestra Salvación! Él carga con nosotros día tras día; él es el Dios que nos salva y nos hace escapar de la muerte.


Sí, Dios aplastará la cabeza de sus enemigos, el cráneo de los que se obstinan en sus delitos.
Dice el Señor: “Los traeré de Basan, los traeré desde los abismos del mar, para que hundas tus pies en la sangre del enemigo y la lengua de tus perros también tenga su parte".
¡Canten al Señor, reinos de la tierra, entonen un himno al Señor, al que cabalga por el cielo, por el cielo antiquísimo! Él hace oír su voz poderosa, ¡reconozcan el poder del Señor! Su majestad brilla sobre Israel y su poder, sobre las nubes.
Tú eres temible, Señor, desde tus santuarios. El Dios de Israel concede a su pueblo el poder y la fuerza. ¡Bendito sea Dios!. (Gloria).




15.- Oración de liberaciónSea destruido, exterminado, neutralizado, el poder del príncipe de las tinieblas que viene persiguiendo, perjudicando, esclavizando, dominando esas personas, deseando su ruina espiritual, material, sembrando odio, orgullo, discordia, envidia, celos, y heridas. Sea destruido y exterminado, neutralizado todo espíritu de desunión en los hogares de estas personas que viene provocando discordias , odio, heridas, desentendimiento, orgullo, chisme, difamación, maldición, juicios. Sea también quemado, destruido, deshecho todo y cualquier trabajo escrito, hecho contra estas personas.

Sea también quemado y destruido todo su conocimiento anterior y actual con espiritismo , ocultismo, quimbandas, umbandas, control mental, rosacruces, masonería, mensana, ocultismo, y todo tipo de supersticiones. Sea también quemado y destruido, exterminado y eliminado todo tipo de molestias corporales y mentales, físicas y espirituales, opresión, persecución diabólica sobre nosotros y nuestras familias. Sea destruido, aniquilado, quemado, neutralizando todo el poder del príncipe del mundo sobre nosotros que viene provocando discordia, opresión, tristeza, depresión, angustia, soledad, aislamiento, pánico, desánimo, envidia, odio, rebeldía, egoísmo, desentendimiento, ahora y para siempre. Un Gloria.



16.- Oración de petición a María desatadora de nudosSanta María, llena de la presencia de Dios, durante los días de tu vida aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre, y el Maligno nunca fue capaz de enredarte con sus confusiones.

Ya junto a tu Hijo intercediste por nuestras dificultades y, con toda sencillez y paciencia, nos diste ejemplo de cómo desenredar la madeja de nuestras vidas.
Y al quedarte para siempre como Madre Nuestra, pones en orden y haces más claros los lazos que nos unen al Señor.

Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Tú que con corazón materno desatas los nudos que entorpecen nuestra vida, te pedimos que nos recibas en tus manos…

(pida aquí la petición),

y que nos libres de las ataduras y confusiones con que nos hostiga el que es nuestro enemigo.
Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo, líbranos de todo mal, Señora Nuestra y desata los nudos, que impiden nos unamos a Dios, para que libres de toda confusión y error, los hallemos en todas las cosas, tengamos en El puestos nuestros corazones y podamos servirle siempre en nuestros hermanos. Amén.




17.- Alma de CristoAlma de Cristo santifícame, cuerpo de Cristo sálvame, sangre de Cristo embriágame, agua del costado de Cristo lávame, pasión de Cristo confórtame.
Oh mi buen Jesús óyeme, dentro de tu llagas escóndeme, no permitas que me aparte de ti, del maligno enemigo defiéndeme y en la hora de la muerte llámame y mándame ir a ti, para que con tus ángeles y santos te alabe por los siglos de los siglos, Amén.




18.- Oración a San Benito (abad)La Cruz Sagrada sea mi luz, no sea el demonio mi guía, retírate Satanás, no me ofrezcas cosas vanas, lo que me ofreces es malo, bebe tú esos venenos. (1 Padre Nuestro, 3 Ave María y Gloria).




19.- Oraciones a los tres Arcángeles


A.- A San Miguel ArcángelSan Miguel Arcángel defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio, que Dios humille su soberbia.
Y tú príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
B.- A San Gabriel ArcángelÁngel de la Encarnación, fiel mensajero de Dios, abre nuestros oídos para que estén atentos a las más leves advertencias o toques del Corazón amoroso de Nuestro Señor.
Permanece siempre junto a nosotros, te lo suplicamos, para que comprendamos debidamente la Palabra de Dios, la sigamos y obedezcamos y cumplamos dócilmente aquello que Dios quiere de nosotros. Haz que estemos siempre disponibles y vigilantes para que el Señor, cuando llegue, no nos encuentre dormidos.
C.- A San Rafael Arcángel Tú, que eres lanza y bálsamo de Amor de Dios, hiere, te lo suplicamos, nuestro corazón con el Amor ardiente de Dios. Deja que nunca sane esta herida, para que perseveremos cada día en el camino de la caridad y que todo venzamos por el amor.

¡Ayúdenos santos y poderosos hermanos, siervos ante Dios!
Defiéndanos de nosotros mismos, de nuestra cobardía y tibieza, de nuestro egoísmo y ambición, de nuestra envidia y desconfianza, de nuestras ansias de riquezas, bienestar y fama.


Desátenos de las cadenas del pecado y del apego a las cosas temporales. Quítenos las vendas de los ojos que nosotros mismos nos pusimos para no tener que ver las necesidades de nuestro alrededor y poder así, tranquilamente, ocuparnos y compadecernos de nosotros mismos. Traspasen nuestro corazón con la santa ansiedad de Dios para que no dejemos de buscarlo con ardor, contrición y amor.


20.- Súplica a los Santos Ángeles:¡Dios, Trino y Uno, Omnipotente y Eterno! Antes de acudir a tus siervos, los Santos Ángeles, para implorar su auxilio, nos postramos ante Tu Presencia y Te adoramos Padre, Hijo y Espíritu Santo.

¡Alabado seas y glorificado por toda la eternidad!

¡Todos los ángeles y los hombres que creaste Te adoren, Te amen y Te sirvan, Dios Santo, Fuerte e Inmortal!

¡Y Tú, oh María, Reina de todos los Ángeles, acepta benigna nuestros ruegos que les dirigimos a tus siervos y preséntalos al Altísimo, Tú que eres la omnipotencia suplicante, la medianera de las gracias, a fin de que obtengamos gracia, salvación y auxilio! Amén.


21.- LevántateLevántate oh Dios! por medio de la poderosa intercesión de la Santísima Virgen María, de San Miguel, San Rafael y San Gabriel arcángeles y de todos los santos de la milicia celestial a destruir a todos los enemigos malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas, humildemente te lo pedimos, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.


22.- Oración para sellar la Liberación y la Sanación.(Con el dedo pulgar de la mano derecha hacemos la señal de la cruz en la frente)
Con la Sangre preciosa de Jesús sellamos esta liberación y sanación que tú Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu, acabas de hacer en mi vida, en mi familia, en mi comunidad y en donde tu misericordia actuó, para que no vuelvan más estos males ni espíritus, ni de la misma clase, ni de naturaleza parecida.

Te rogamos, Padre Dios, que el Espíritu Santo ocupe todo nuestro ser y restaure las virtudes que estos males han destruido en nosotros.

Desata en nosotros todos los dones y frutos de tu Santo Espíritu.Envíanos tus ángeles portadores de paz, unidad, salud, protección y prosperidad.
Espíritu Santo de Dios recibe la consagración perfecta y absoluta de todo nuestro ser, de nuestras familias y comunidades.
Dígnate ser en adelante nuestro Director, nuestra Luz, nuestro Guía, nuestra Fuerza y todo el Amor de nuestros corazones. (1 Padre Nuestro, 3 Ave María y Gloria).


23.- La Coraza de San PatricioMe levanto hoy…Por medio de poderosa fuerza, la invocación de la Trinidad. Por medio de creer en sus Tres Personas. Por medio de confesar la Unidad, Del Creador de la Creación.

Me levanto hoy…Por medio de la fuerza del nacimiento de Cristo y su bautismo. Por medio de la fuerza de Su crucifixión y su sepulcro. Por medio de la fuerza de Su resurrección y ascensión, Por medio de la fuerza de Su descenso para juzgar el mal.

Me levanto hoy…Por medio de la fuerza del amor de Querubines. En obediencia de Ángeles, En servicio de Arcángeles.  En la esperanza que la resurrección encuentra recompensa. En oraciones de Patriarcas, en palabras de Profetas, en prédicas de Apóstoles, en inocencia de Santas Vírgenes, en obras de hombres de bien.

Me levanto hoy… Por medio del poder del cielo, Luz del sol, Esplendor del fuego, Rapidez del rayo, Ligereza del viento, Profundidad de los mares, Estabilidad de la tierra, Firmeza de la roca.

Me levanto hoy…Por medio de la fuerza de Dios que me conduce, Poder de Dios que me sostiene, Sabiduría de Dios que me guía, Mirada de Dios que me vigila, Oído de Dios que me escucha, Palabra de Dios que habla por mí, Mano de Dios que me guarda, Sendero de Dios tendido frente a mí, Escudo de Dios que me protege, Legiones de Dios para salvarme, De trampas del demonio, De tentaciones de vicios,
De cualquiera que me desee mal, Lejanos y cercanos, Solos o en multitud.

Yo invoco éste día todos estos poderes entre mí y el malvado, Contra despiadados poderes que se opongan a mi cuerpo y alma, Contra conjuros de falsos profetas, Contra las negras leyes de los paganos, Contra las falsas leyes de los herejes, Contra obras y fetiches de idolatría, Contra encantamientos de brujas, forjas y hechiceros, Contra cualquier conocimiento corruptor de cuerpo y alma.

Cristo escúdame hoy…Contra filtros y venenos, Contra quemaduras, Contra sofocación, Contra heridas, De tal forma que pueda recibir recompensa en abundancia.

Cristo conmigo…Cristo frente a mí, Cristo tras de mí, Cristo en mí, Cristo a mi diestra, Cristo a mi siniestra, Cristo al descansar, Cristo al levantar, Cristo en el corazón de cada hombre que piense en mí, Cristo en la boca de todos los que hablen de mí, Cristo en cada ojo que me mira, Cristo en cada oído que me escucha.

Me levanto hoy…Por medio de poderosa fuerza, la invocación de la Trinidad, Por medio de creer en sus Tres Personas, Por medio de confesar la Unidad, Del Creador de la Creación. Rezar un Gloria.

Vuelva a decir con firmeza y en lo posible a viva voz
el propósito de este Cerco de Jericó:


24.- Oración de la Coraza de la Sangre del Redentor
Oh coraza de la sangre del redentor; protégeme en todos mis caminos y batallas espirituales; cubre mis pensamientos, potencias y sentidos con tu coraza protectora; reviste mi cuerpo con tu poder.

Que los dardos incendiarios del maligno, no me toquen ni en el cuerpo, ni en el alma; que el veneno, ni el hechizo, ni el ocultismo me hagan daño; que ningún espíritu encarnado o descarnado me perturbe; que Satanás y sus huestes del mal, huyan de mí al ver la coraza de tu sangre protectora.

Libérame de todo mal y peligro gloriosa sangre del redentor, para que pueda cumplir la misión que me ha sido encomendada y dar gloria a Dios. Me consagro y te consagro mi familia voluntariamente al poder de tu sangre redentora.
“Oh mi buen Jesús, libérame a mí y a mi familia y seres queridos de todo mal y peligro.”Amén


25.- Oración Final de alabanzas y Acción de Gracias
¡Oh, Padre Celestial! En Nombre de Tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, Te agradezco la Fuerza y el Poder del Espíritu Santo, como Se lo diste a Josué y a sus compañeros ante las murallas de la ciudad de Jericó.

¡Te agradezco por darnos a mí y a quienes hacemos esta oración, el mismo Amor y la misma Unidad en Tu Santo Espíritu!

Gracias, Jesús, por romper todas las murallas de las maldiciones venidas de nuestros antepasados y de los días presentes.

Gracias, Jesús, por romper todas las murallas de egoísmo, envidias, tristeza, depresión, angustia, soledad, miedos, desánimo, odio, rebeldía, discordia, violencia, orgullo, mentira, intriga, juzgamiento, celos y resentimientos; sean cuales fueran sus orígenes.

Gracias, Jesús, por romper las murallas de peleas, contiendas, disoluciones de matrimonios, de familias, y de todo tipo de desunión.

Gracias Jesús, por romper las murallas de las enfermedades sean cuales fueran; principalmente de cáncer, leucemia, lupus, diabetes, SIDA, enfermedades del sistema nervioso, sistema circulatorio, sistema renal, sistema digestivo, sistema respiratorio, sistema reproductivo, de la piel, de todo tipo de molestias y dolores en el cuerpo, así como de cualquier otra enfermedad física, sea cual fuera.

Gracias, Jesús, por también romper las murallas de enfermedades como depresión, dependencias de vicios, alcohol, drogas, prostitución, homosexualismo, enfermedades de la mente, del alma y del espíritu.

Gracias, Jesús, por romper las murallas de las dificultades financieras, falta de empleo, dificultades en los negocios, dificultades en el trabajo, falta de dinero, y otras dificultades materiales; sean cuales fueran.

Gracias, Jesús, por romper todo ocultismo pasado y presente, sea de magia, sortilegio, dependencia, pacto, o de entrega con entidades; sean los orígenes que fueran.

Gracias, Jesús, por romper las murallas de los malos pensamientos, malas pasiones, y de las injurias de Satanás, originados en nuestra mente.

Gracias, Jesús, por romper, derribar, destruir, arrasar y anular toda acción de Satanás y de los ángeles caídos en nuestra vida. Te Damos las gracias por renovarnos totalmente en Tu Preciosísima Sangre y en Tus Llagas.

Gracias, Jesús, nuestro Único Señor y Rey, por Romper y Derribar todas las murallas que impidan se realice la obra de Dios en nuestra vida.

Te agradecemos por este Nuevo Pentecostés en nosotros, creemos en Tu Victoria, que es nuestra.

Como María, y con María, nuestra Madre Santísima, Te entregamos nuestras vidas por completo para que Tú, Señor, seas eternamente, Adorado, Exaltado y Glorificado.

¡Como Uno, nos unimos en el Amor y la Paz; al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo!
¡Amén!

Monday, 13 May 2019

¿Cómo salir de la adicción sexual ?


Sugerencias han ayudado a muchos a mantenerse sobrios y han resultado útiles para vencer la lujuria y las tentaciones 

Un muchacho ha enviado la siguiente consulta al sacedorte Miguel Angel Fuentes

He leído algunos artículos sobre el problema de la adicción sexual y veo claramente que mi problema es ese. Yo tengo adicción al sexo con mujeres; difícilmente puedo estar una semana sin ir a un prostíbulo. No quiero hacerlo; tengo novia y la amo, y quiero casarse con ella. Pero a pesar de mi amor, hay en mí como una segunda vida, y a veces después de haber estado con mi novia (a quien respeto y no he pedido nada inmoral), siento una necesidad irresistible de ir a un prostíbulo. Sobra decirle que económicamente esto me está llevando al desastre. Pero además mi problema más grande es que estoy cada vez más depresivo, angustiado, y asqueado de mí. ¿Puedo salir de esto? ¿Podré vencer mi problema? Deme alguna orientación.

P. Miguel Angel

Usted necesita ayuda profesional y urgente. Le envío este interesante testimonio que puede orientarlo. Está tomado de la página de Sexólicos Anónimos de España (http://es.geocities.com/sa_espanarec/)

La victoria sobre la lujuria y las tentaciones

Cuando interrumpimos nuestras conductas adictivas habituales y somos capaces de mantenernos sobrios durante un cierto periodo de tiempo, descubrimos que aunque no cedamos a nuestras compulsiones, las obsesiones todavía nos persiguen, aunque a veces puedan desaparecer durante un tiempo. La lujuria, tal como lo hemos comprobado, puede adoptar muchos disfraces, y a medida que avanza la sobriedad aprendemos a reconocerlos. Para una persona, la lujuria puede consistir en desear a alguien. Para otra, en la obsesión con que la deseen. Para otra, se puede presentar como una necesidad sexual o emocional desesperada de alguien. En cualquier caso, es nuestra actitud interna la que constituye el problema, y el trabajo que corresponde a nuestra recuperación ulterior consiste en un cambio de actitud y en la victoria progresiva sobre la lujuria.

La lujuria sólo cede ante el trabajo lento y paciente del programa en compañía de otros que hacen lo mismo. Esta es una de las razones por la que necesitamos permanentemente la fraternidad de la sobriedad. Las recompensas son infinitas y nos proporcionan la auténtica libertad que siempre hemos anhelado.

En el siguiente texto, un miembro nos cuenta cómo venció la obsesión que tenía con la lujuria. Estas sugerencias nos han ayudado a muchos a mantenernos sobrios y han resultado útiles para vencer la lujuria y las tentaciones.

Cómo vencí mi obsesión con la lujuria
¿Cómo la vencí? No fui yo. Una mujer de AA, después de intervenir en una reunión, me dijo citando el capítulo quinto de Alcohólicos Anónimos que Dios podía y lo haría si lo buscábamos. Así fue como lo conseguí.

Permitiéndole a Dios que lo hiciera, ya que yo no podía. Pero Dios podía y lo haría—y así sucedió—. Pero tuve que asistir a las reuniones y aprender cosas como esas. ´Reuniones, reuniones, reuniones, reuniones´. Eso fue lo que me decían. ´Sigue trayendo el cuerpo´. ´Trabaja los pasos, trabaja los pasos, trabaja los pasos´. Yendo a las reuniones y trabajando los pasos; de este modo lo logré. Así fue como aprendí a dejar que la gracia de Dios penetrara en mí y eliminara la obsesión. Paso a relatar las conductas que me ayudaron:

1. Dejar de practicar la compulsión

Interrumpí mis actividades sexuales adictivas en todas y cada una de sus formas, incluidos los actos sexuales conmigo mismo y las relaciones sexuales fuera del matrimonio. La obsesión con la lujuria no disminuye si sigo practicando conductas lujuriosas.

2. Dejar de satisfacer la obsesión 

Esto significaba eliminar dentro de mi esfera de control todos los materiales impresos y visuales y otros símbolos de mi tiranía. Tenía que dejar de satisfacer a la lujuria en las miradas, en el uso de la televisión, de las películas y de la música, y dejar de utilizar y de escuchar el lenguaje de la lujuria.

También tenía que dejar de vivir exclusiva y permanentemente encerrado en mí mismo. Eso era una de las ventajas que proporcionaba el asistir a muchas reuniones. La mayoría de nosotros vivimos encerrados en nosotros mismos, rara vez estamos en el mundo real.

3. Participar en la fraternidad del programa

No conozco a nadie que pueda permanecer sobrio y libre de la obsesión con la lujuria sin la ayuda de otros adictos. Yo no pude. La fraternidad es donde tiene lugar la acción, donde está la magia, donde se establece la Conexión, donde nos sentimos parte de algo.

Al principio, lo único que era capaz de hacer era asistir a las reuniones. Más tarde seguí el consejo que me habían dado de participar en la mecánica de las mismas: colocar las sillas, limpiar, ocupar puestos tales como los de encargado de las publicaciones, tesorero o secretario. El hecho de participar hizo que me sintiera parte integrante de algo , en vez de estar aparte de todo- mi eterno problema. Más tarde fui capaz de salir a tomar café, comencé a tratar a los miembros de forma individual, e inicié el molesto pero necesario proceso de mejorar relacionándome y abriéndome a otros fuera de las reuniones.

4. Admitir que era impotente

Al comienzo del todo, cuando la compulsión me arrastraba a la acción, lo único que era capaz de hacer era gritar: ´Soy impotente; por favor, ayúdame.´ A veces hasta cien veces al día. A medida que comencé a experimentar el primer paso a fondo, la palabra impotencia se convirtió para mí en la más hermosa del vocabulario. Todavía lo es. Más tarde descubrí que era impotente frente a mí mismo.

Cuanto más combatía a la lujuria, más se resistía y contraatacaba; mi fuerza de voluntad parecía incrementar el poder de la lujuria en vez de mantenerla a raya. La lectura del primer paso del Doce y doce me ayudó a comprender que mi impotencia era ´la base firme sobre la que se podían construir vidas felices y plenas´ (pág. 19). Finalmente, dejé de intentar parar. Sólo admitiendo a otros miembros el poder que la lujuria tenía sobre mí era capaz de recibir el poder necesario para vencerla.

5. Rendirme 

Si no nos hemos rendido, la mera admisión de impotencia no nos ayuda a contactar con nuestro Poder Superior. En mi caso, al principio, admití mi derrota y capitulación al grupo a cuyas reuniones asistía y me puse en sus manos. Esto implicaba acudir a las reuniones y ser lo más sincero, abierto de mente, y adoptar la mejor disposición posible. De esta forma llegué a experimentar el segundo paso y a tener la esperanza de que un Poder superior a mí me devolvería el sano juicio. Esto preparó el camino hacia la rendición que más tarde tendría lugar en el paso tercero, y esta rendición consistiría en ponerme en manos de Dios tal como Lo concebimos.

En lo que a mi lujuria respecta, sabía exactamente lo que para mí significaba rendirme y qué era lo que tenía que hacer. Cada vez que tenía alguna tentación, procedente de mi interior o del exterior, decía: ´Renuncio a la oportunidad que tengo de desear a esta persona; por favor, libérame de este deseo.´ Y tal como lo afirma ´Dios podía y lo haría...´, así sucedió. Puede que haya sentido algún malestar o miedo, y puede que haya tenido que repetir el acto de rendición varias veces, pero me da buenos resultados. Al principio estaba asustado, pero continuaba sobrio, y paulatinamente, a medida que iba superando las tentaciones, me iba resultando más fácil.

6. Sacar a la luz lo que hay en nuestro interior

Cuando comencé a ver que por lo que parecía nunca me curaría de la posibilidad de desear con lujuria, me vi obligado a incorporar los otros pasos a mi vida. Los pasos cuarto y quinto me brindaron la posibilidad de examinarme críticamente. Esto fue probablemente el cambio de actitud más importante en el primer periodo de mi recuperación.

Pero tuve que continuar realizando mini-inventarios con la lujuria, tal como se sugiere en los pasos quinto y décimo. Cuando veía que alguna experiencia, imagen, recuerdo, o pensamiento se apoderaba de mí, tal como a menudo sucedía, lo sacaba a la luz comentándoselo a otra persona del programa. Los exponía al aire y a la luz del sol. La lujuria odia la luz y huye de la misma. Ama los escondrijos oscuros de mi ser. Una vez que permito que se acomode ahí, se reproduce como los hongos. Pero en cuanto la expongo a la luz, mostrándosela a otro sexólico en recuperación, pierde el poder que sobre mí ejercía. La luz mata la lujuria. Actuaba así en casos concretos, no con generalidades. A veces implicaba robarle a alguien su tiempo, pero me purificaba y me mantenía sobrio. Cada vez que lo hablaba con alguien con actitud de rendición, el poder que esa experiencia o recuerdo ejercía sobre mí desaparecía. Otro descubrimiento nuevo e importante.

7. Confiar 

Cuando ya iba siendo capaz de vivir libre de la lujuria, e iba confiando cada vez más en el poder de Dios para vencer la obsesión, adquirí la costumbre de comenzar el día con una oración en la que, durante ese periodo de veinticuatro horas, ponía mi lujuria y me ponía a mí mismo en las manos de Dios. Esto quería decir que estaba aprendiendo a vivir sin la lujuria y que quería sinceramente liberarme de la misma. Ahora comienzo el día con la oración del tercer paso (de Alcohólicos Anónimos , pág. 59), cambiando algunas palabras para que se adecuen a mi caso personal. Es más o menos así:

´Te ruego que me mantengas sobrio y me protejas de la lujuria hoy, porque solo yo no puedo...En este día te ofrezco mi voluntad y mi vida, para que obres en mí según tus deseos. Libérame de la servidumbre del ego, para que pueda cumplir mejor tu voluntad. Elimina los obstáculos que haya en mi camino y haz que mi victoria sobre los mismos sea un testimonio para aquellos que con el apoyo de tu fortaleza, de tu amor y de la puesta en práctica de tu forma de vida, reciban mi ayuda. Concédeme hoy lo que necesite. Hágase tu voluntad y no la mía´.

8. Utilizar las publicaciones del programa

El Doce y doce y Alcohólicos Anónimos fueron mis primeras guías en el trabajo de los pasos. Siempre encontré lo que necesitaba en esos documentos fundacionales del programa de los doce pasos. Muchos de nosotros descubrimos que trabajar los principios descritos en nuestras publicaciones ensancha el horizonte de nuestra sobriedad y es muy útil. Al utilizarlos aprovechando la soledad y el recogimiento de nuestros momentos de tranquilidad, enriquecemos la visión que tenemos de nosotros mismos y de nuestra recuperación, de acuerdo con nuestra realidad y circunstancias.

9. Trabajar los otros defectos

Descubrí para mi sorpresa que la lujuria no era mi problema fundamental. Era sólo un síntoma más de mi enfermedad espiritual subyacente- mis actitudes enfermizas. La lujuria era sólo una manifestación más de esta enorme fuerza negativa que yacía en mi interior y que trataba de irrumpir de la forma que fuera. Tan pronto como la lujuria comenzaba a disminuir, aparecía el resentimiento. Más tarde el miedo. Después el espíritu crítico y de condena. Era como intentar taponar el agujero de una presa. Mientras tratas de tapar una grieta, se abre una nueva en otro lugar, porque hay una masa enorme de agua tras la presa, y la presión que ejerce hará que se desborde por el punto más débil.

Esta masa enorme de agua es mi lado destructivo y negativo. Y el grado en el que puedo conectar con la fuerza positiva (Dios) revela la medida en la que estoy desconectado de la parte negativa en cualquiera de sus formas. Gracias a Dios, hoy soy libre y capaz de decidir qué es lo que quiero.

La consecuencia más positiva de tener que trabajar mis defectos para liberarme de la obsesión con la lujuria es la posibilidad de conectar finalmente con la vida. Pero no puedo liberarme de una obsesión mientras estoy ebrio de otra. No puedo estar libre de la lujuria mientras me encuentro borracho de resentimientos, etcétera. Asistí a reuniones de estudio de los pasos para conocer los métodos que otros utilizaban para superar sus defectos. Me dijeron que una de las mejores formas de cortar de raíz los resentimientos es rezar por la persona a la que guardo rencor. Pide para ellos lo que quieres para tí, me recomendaron. ¡Me dio resultado! La primera persona que me ayudó a alcanzar la sobriedad fue objeto de innumerables oraciones diarias. Al parecer no le beneficiaron mucho (¿quién sabe?), pero a mí me impidieron caer en la trampa del resentimiento.

10. Aprender a dar en vez de recibir 

Esta técnica también daba buenos resultados con la lujuria. Cuando capto una imagen apetecible de refilón, en vez de dejarme llevar por el impulso que me arrastraba a mirar y beber, rezaba por esa persona y continuaba mi camino sin mirarla. Podía ser un simple: ´Dios la bendiga y le proporcione lo que necesite´. O dependiendo de la intensidad del estímulo lujurioso, podía ser más ferviente: ´Dios la bendiga y le ayude; hágase Su voluntad en su vida´.

Comencé a hacer lo mismo con las modelos de los anuncios que ejercían un poder semejante sobre mí. Cuando actúo de esta forma, me siento mejor y recibo algo que es limpio, fuerte, libre y bueno. De alguna manera, me convierto en un canal transmisor del bien, en vez de abrirle un conducto a la lujuria a través del cual penetre la maldad. El grado en el que bebo de esa imagen indica en qué medida soy esclavo de la misma; la medida en la que doy de mí a otro es la medida en la que me libero de su poder.

Además...resulta mucho más fácil conseguir la victoria dando que intentándolo a través del fastidioso y mortificante recurso a la fuerza de voluntad.

Haz la prueba alguna vez: no puedes desear con lujuria a alguien por quien rezas de este modo. He aquí una experiencia tal como la relata una mujer de SA:

Recuerdo al comienzo de mi sobriedad un video muy sugestivo en unos grandes almacenes. Sentí una atracción irresistible, y sin darme cuenta de lo que me había pasado, esa imagen se apoderó de mí. Comencé a rezar una y otra vez por esa cantante. El resultado fue increíble. Desde entonces lo he hecho muchas veces, y siempre me da buenos resultados .

Esta acción puede servir para enmendar de forma indirecta los daños causados a todos los objetos anónimos de mi lujuria y de mis actos sexuales- esos extraños a los que ayudé a consolidar su forma de vida destructiva. Parece ser una ley natural del universo: recibo en la medida que doy.

11. Elegir un padrino de SA

Necesitaba a alguien que tuviera una visión de mí más objetiva que la que yo tenía, aunque esa persona tuviera también sus propios defectos. (Cada vez que me decidía por un padrino encontraba que tenía defectos lo suficientemente grandes como para justificar mi rechazo si hubiera querido buscar una excusa). Lo que me daba mejor resultado era pedir ayuda y seguir sus instrucciones. Establecimos un contacto regular y hacía lo que me decía. Esto me transformó en una persona dispuesta a aprender y me evitó muchos sufrimientos y pérdida de tiempo.

12. Buscar amigos del programa

El sexolismo me había impedido disfrutar de la verdadera intimidad. Me había convertido en un ser solitario, incapaz de dar y de recibir amor. Para recuperarme tuve que dejar de aislarme y comenzar a tratar a la gente. Pero no sabía cómo hacerlo. Al principio, para mantenerme sobrio, me vi forzado a hacer algunas llamadas telefónicas. Después, a medida que le contaba a otros mis tribulaciones y ellos me hablaban de sus problemas, se fue creando un vínculo entre nosotros. Compañeros de sobriedad- ¡qué alegría!

Contribuyó a que ese mundo interior, tan gris y solitario, del ego aislado se transformara en la luz radiante de los tiempos alegres que pasábamos juntos. La victoria sobre la lujuria no era la aburrida y deprimente experiencia que yo me temía. Comenzaba a contactar con la vida y a sentir brotes de gozo. Comenzaba a adquirir lo que la lujuria en realidad había estado buscando. No puedo liberarme de la tiranía de mis deseos lujuriosos y disfrutar de la experiencia de la liberación interior sin este contacto con lo real.

13. Transmitir el mensaje de mi recuperación

Al principio, comencé cautelosamente a hablar de mi obsesión sexual y de mi deseo de recuperación a los que en sus alusiones dejaban traslucir tener problemas semejantes. No sabía que esto era parte del paso duodécimo. Lo hacía porque quería. Después comencé a transmitir la verdad de mi propia experiencia en otras reuniones a las que asistía. Muy pocos respondían, pero el caso es que a mí me ayudaba.

Bill W. de AA solía decir que el paso duodécimo ´exige poco dinero y mucho tiempo´. Descubrí que estar dispuesto a emplear una fracción del tiempo y del dinero que había empleado en mi adicción, en transmitir el mensaje de recuperación, me ayudaba a mantenerme sobrio. Cuando doy desinteresadamente así de mi tiempo y de lo que tengo, recibo los valiosísimos dones de la liberación de la lujuria, además de alegría y serenidad. En el transcurso de este proceso, he dado los primeros pasos vacilantes e inseguros en el aprendizaje de cómo amar a otro ser humano. No podía pedir mejor recompensa.

14. Realizar actos de amor

La sobriedad negativa -limitarme a no hacerlo- termina en fracaso al cabo de cierto tiempo. Eso fue lo que conocí durante muchos meses, y ese es el motivo por el que un día, sin tener ningún problema concreto y después de haberle dicho a un antiguo compañero de enseñanza secundaria que era un borracho de sexo recuperado, comencé mi viaje de regreso a la adicción. No sabía lo que me había ocurrido. No fue un pequeño desliz. Fue una auténtica caída. Caí con todo el equipo.

El aspecto más crucial de mi recuperación es que fracasaré a menos que encuentre lo que mi lujuria en realidad está buscando. Interrumpir lo negativo sin conectar con lo positivo no sirve de nada. Para los sexólicos como yo nuestra opción es el todo o la nada. ´Andarnos con medias tintas no nos sirvió de nada´ dice Alcohólicos Anónimos en la página 59. Y en mi caso es verdad.

La gente del programa me enseñó que los pensamientos adecuados nunca producen las acciones adecuadas, pero que si realizo las acciones correspondientes, los pensamientos y los sentimientos adecuados vienen a continuación. Durante mi sobriedad sexual descubrí que sólo me sentía inclinado a tocar a mi esposa de forma sensual, erótica o sexual.

Nunca la había tocado como persona , de forma espiritual, podríamos decir. Pero me di cuenta que si realizaba la acción de tocarla como persona, el deseo de hacerlo se producía a continuación. Nunca podré olvidar la primera vez cuando, ya sobrio, después de todo ese caos y de una separación horrible, un día fui capaz de mirarle a los ojos, de extender la mano, tocarle el brazo y darle las gracias. ¡De qué manera esa conexión hizo fluir la fuerza del amor! Después de haber realizado esa acción los ojos se me llenaron de lágrimas.

En otra ocasión, mi esposa había preparado sopa, pero las emociones negativas se habían apoderado de mí y me dirigía hacia la puerta, sin saber adónde iría a continuación. Me detuve el tiempo suficiente para llamar a mi padrino que me recordó bruscamente que era domingo y que estaba ocupado (ninguno de mis padrinos pretendieron ser santos). En diez segundos identificó el “problema” (la obsesión conmigo mismo) y después de decirme: ´Siéntate y tómate la sopa´ me colgó el teléfono. Me senté sin pensarlo, mecánicamente, y tomé la sopa que ella me había preparado. El ansia terrible de tener que salir corriendo desapareció. Llevé a cabo la acción, y los sentimientos surgieron a continuación.

La oportunidad más grande de practicar el amor no es en las reuniones, sino en el hogar. Ese es el lugar en el que me resulta más difícil. Es mucho más fácil para mí rezar por las prostitutas y los otros miembros de SA que realizar actos de amor para con mi esposa e hijos. Pero tengo que hacerlo si quiero dar el salto a la vida. ¡Y yo quiero vivir!

Otro acto de amor que produce resultados sorprendentes es el de rezar por mi esposa; pedir para ella lo mejor. Está relacionado con uno de los temas antes citados, el de la práctica de dar en vez de la de tomar. Desde que limité mis actividades sexuales a las relaciones con mi esposa, descubrí, al redactar mi inventario, que mi dependencia de ella era enfermiza. En consecuencia, para poder eliminar dicha dependencia, me abstuve con su consentimiento de toda actividad sexual con ella durante un período de tiempo considerable.

Más tarde, llegué a la conclusión de que tenía que estar dispuesto a prescindir por completo de sexo mientras mi dependencia estuviera todavía afectada por alguna forma de ´intercambio de afecto por sexo´. ´Con esposa o sin ella, no dejaremos de beber mientras dependamos más de otras personas que de Dios.´ ( Alcohólicos Anónimos , pág. 91).

Por lo tanto, cada vez que experimentaba algún sentimiento negativo hacía mi esposa, rezaba por ella. Lo hacía aunque no me apeteciera. Me daba muy buenos resultados. Tengo que estar siempre dispuesto a renunciar al resentimiento y a perdonar. Para casos como este, los pasos sexto y séptimo nos vienen como anillo al dedo.

15. Reconocer y satisfacer mi sed de Dios

A medida que adquiría un nuevo estado de conciencia, comencé a presentir que mi impulso más importante no era ni hacia el sexo, ni el de acaparar poder, ni hacia cualquier otra cosa que se me ocurriera, sino mi sed espiritual -el ansia de Dios, mi necesidad del mismo Dios. Al parecer, lo que busco en estas borracheras visuales de lujuria mientras camino por las fascinantes avenidas del mundo es un contacto, una conexión. Lo que quiero en realidad es establecer el gran Contacto con la fuente de mi vida. Y para mí como enfermo, la Mujer es la fuente de mi vida, mi dios. La lujuria me engaña y me hace creer que no puedo vivir sin ella, cuando en realidad lo que no puedo es vivir sin Dios.

Así, otra técnica que uso y que me da muy buenos resultados en el momento de la tentación es pedir— antes de volver la cabeza y beber—´Sea lo que sea aquello que busco ahora, permíteme encontrarlo en Ti´. Cada vez que una persona me atrae, repito una y otra vez esta oración. Me da muy buenos resultados. ¿Hay acaso otro modo mejor de practicar el paso undécimo?

Este principio de sustituir las tentaciones por la oración da buenos resultados con todas mis emociones negativas. La presencia divina penetra en el lugar que la lujuria, el resentimiento, el miedo o el juzgar a otro ocupaban en mi mente y lo llena. Sustituyo lo irreal por lo Real. Recurro a Dios en esas situaciones. Cerrar los ojos me ayuda.

16. Expulsar la lujuria y las tentaciones de mi interior

Hay ciertas épocas en las que me da la impresión de que camino a través de un campo de minas, con todo tipo de cargas explotando a mi alrededor. Su severidad y persistencia hacía que me preguntara si no estaba sufriendo un ataque. En ocasiones semejantes, he llegado al extremo de expulsarlas oralmente de mi interior, como si se tratase de una presencia maligna y extraña, y recurriendo, no a mi propio poder o autoridad, sino al de mi Poder Superior. No estoy seguro de comprenderlo, y tampoco le doy demasiada importancia, pero me ha dado buenos resultados, especialmente cuando me daba la impresión que estaba a merced de los acontecimientos. Más tarde, en el transcurso de los años, he oído a otros miembros contar experiencias semejantes.

17. Buscar refugio en Dios

Invoco a menudo la presencia de Dios para protegerme, a modo de escudo, de mi propia lujuria o emociones, o de la lujuria o emociones de los demás. Tan pronto como me siento abrumado o veo la imagen de refilón y me entran deseos de volver la cabeza y beber, digo: ´Recurro a Tu presencia para protegerme de mi lujuria (o de lo que sea).´ Pero, ¡tengo que ser yo el que sujete y levante ese escudo! Tengo que acudir a Dios en búsqueda de protección.

Otro mensaje que Le envié hoy, después de algunos años de sobriedad es más o menos: ´Rechazo esta lujuria (u otra emoción o actitud negativa); quiero que tú Te hagas cargo de ella.´ Cada vez que lo hago, da buenos resultados, pero primero tengo que renunciar a la misma.

18. Mirar a la lujuria a los ojos

Estoy aprendiendo una forma nueva de resistir a las tentaciones que sufro durante el día para evitar que reaparezcan y me ataquen mientras duermo. He observado que a veces puedo, durante el día, en vez de renunciar de verdad a la lujuria, recurrir a la fuerza de voluntad para arrinconarla en algún lugar fuera de mi vista. A veces, después de haber hecho esto, la lujuria regresa en forma de sueños eróticos y lo hace de un modo tal, que me daba cuenta perfecta de que podía sucumbir a la adicción en sueños, sin necesidad de tocarme para nada, y sabiendo que tenía la opción y la libertad de no hacerlo. ¡Llama la atención lo poderosas y terribles son esas tentaciones!

Estoy tan harto de verme en situaciones límites, que he decidido tomar medidas preventivas. Antes de irme a dormir, repaso de forma deliberada todas las tentaciones con que la lujuria me asedió durante el día, y miro a las personas de frente. Expongo cada persona a la luz, ante Dios, y en actitud de rendición, admito mi impotencia ante la lujuria. Digo: ´Conoces mi corazón, cuánto deseo sumergirme en la lujuria. A ti te la entrego. Ven y vence a mi lujuria. La rechazo, no quiero tener ninguna relación con ella—sea consciente o inconscientemente—. Quiero que tú te hagas cargo de ella. Por favor, ayúdame a mantenerme sobrio de toda mi lujuria esta noche´. A menudo añado una oración por la persona objeto de la tentación, para así salir de mí mismo en actitud de dar. Es mi forma de mantenerme puro a nivel inconsciente. Es la forma en la que supero el miedo a la caída durante el sueño.

Resumen

Estas diferentes formas de combatir la lujuria requieren práctica, pero son muy eficaces. Para programarme a mí mismo para la lujuria me hicieron falta muchos años. Descubrí que lleva tiempo interrumpir esta programación y programarme a mí mismo para la realidad.

Cuando recurría a las técnicas citadas, me sentía artificial y forzado. No quería hacerlo; no me sentía bien. Trato de no confiar nunca más en esos sentimientos enfermizos; ellos son los responsables de que esté hoy aquí, de que me encuentre en esta situación.

Tomar algunas de estas medidas era como matar una parte de mi ser, ya que iban contra mis inclinaciones naturales. Pero descubrí que lo que necesitaba para alcanzar la libertad era declararle la guerra a mi forma antigua de pensar y de obrar. Tenía que llevar a cabo una serie de acciones, me apeteciera o no.

Me conviene tener siempre presente que no es la persona que está fuera la causante de mi lujuria y de mi malestar; soy yo. Esto trae a colación otro tema. La lujuria de la que quiero estar sobrio es la mía . Yo la convertí en lo que es. Soy adicto a la lujuria. Del mismo modo, soy una persona resentida e iracunda, una persona que juzga y condena, una persona miedosa. No existe cura para mí si niego, evado o tapo mis defectos. ´Los secretos son la medida de mi enfermedad.´
Por otra parte, puedo vivir libre del poder que estos defectos ejercen sobre mí, si recurro a Dios en vez de a estas emociones negativas. De esta forma obtengo una tregua día a día, hora a hora, de esa prisión que es la lujuria, etc., siempre que mi actitud sea la correcta. Y lo es si trabajo los pasos y las tradiciones y voy a las reuniones, a muchas reuniones.

Al parecer Dios, al no extirpar de mi naturaleza la tendencia a la lujuria, al resentimiento, al miedo, etc, ha decidido no eliminar esa parte de mí en la que viven y surgen mis defectos. Si lo hiciera, no tendría ninguna necesidad de Él, sería un autómata. De lo que se trata es de lograr una victoria progresiva sobre la lujuria. Yo mismo soy lo que podríamos llamar un pecador. Pero Dios, para transcender mis pecados, me suministra el poder del que yo carezco. ¡La victoria se produce a través de la gracia de Dios que se manifiesta en mi impotencia!

Esa es la bella paradoja de este programa: en y por mi impotencia recibo el poder -y el amor- que proceden de lo alto.

Y esa es la diferencia entre negarse a sí mismo y rendirse. La negación de mí mismo -el reprimirme- sólo me ha supuesto sufrimientos y fracasos. Reconocer lo que soy, rendirme y confiar en el poder divino me produce alivio, libertad y gozo.

La recuperación es un trabajo interno

La lista de sugerencias que te ofrecemos para vencer la lujuria siempre estará incompleta, tan incompleta como la lista de experiencias que recogemos en este libro. Cada persona que se mantiene sobria, a medida que su recuperación se enriquece, añadirá a esta lista en la que se refleja nuestra experiencia colectiva aquello que le ha resultado útil. Nuestras vidas, tal cual son, son el verdadero libro, ´conocido y leído por todos los hombres´. A medida que el tiempo transcurre, descubrimos más cosas, y todo mejora. Ésta es la gran aventura de la recuperación de la adicción al sexo.

(del libro Sexólicos Anónimos , pág. 159-170. Copyright ©1998, SA Literature)
P. Miguel Angel Fuentes